Domingo, 21 Febrero 2021 10:53

¿Otro veranito del dólar por el impuesto a la riqueza, la soja y el FMI? - Por Daniel Fernández Canedo

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Grandes contribuyentes venden dólares para cumplir con el gravamen. Y el gobierno apuesta a un aporte excepcional del Fondo.

El pago del impuesto a la riqueza que alcanzaría a un número aún impreciso de contribuyentes (entre 6.000 y 20.000 van las estimaciones) está contribuyendo a acercarle dólares al Banco Central y a tranquilizar al mercado.

Esas divisas y el anuncio del ministro Martín Guzmán sobre una modificación en el ritmo de actualización del tipo de cambio mayorista desembocaron en la semana en una baja de los dólares "contado con liquidación" (CCL) y blue o paralelo.

Según las estimaciones de la consultora EcoGo, los contribuyentes alcanzados por el gravamen a los más ricos deberían desembolsar a fin de marzo $420.000 millones y para esto estarían desarmando posiciones en dólares.

Un mecanismo de financiamiento para el pago de ese impuesto sería vender dólares en el CCL, aumentando de esa forma la oferta de divisas y presionando a la baja del precio.

El dólar CCL terminó la semana en $143,4 con una baja de 1,8% en un día y de 4,8% en lo que va del mes.

La baja del CCL fue la puerta de entrada a la caída del dólar blue (-6% en un mes), que se ubica en $148 con pocas operaciones y alimenta la calma de las últimas semanas.

La estabilidad financiera se va consolidando como el principal activo económico del Gobierno de la mano de la expectativa de un mayor ingreso de divisas por las liquidaciones de dólares para pagar el gravamen a la riqueza.

Eso le permitiría al Banco Central estirar la mano hasta la entrada de las divisas por las exportaciones de maíz y soja entre fines de marzo y abril.

¿Alcanzarán a US$1.000 millones las liquidaciones de divisas para cumplir con aquel gravamen como calculan algunos funcionarios? Se verá, pero cualquier cifra resulta importante para un Banco Central que hace tiempo tomó la decisión de redoblar el control del precio de la divisa y limitar la cantidad de dólares que vende.

Esos dólares, además, están llegando al mercado junto con el cambio en la política de actualización del dólar que anunció el ministro de Economía y que se sintetiza en la existencia de un "dólar-Guzmán" que crecerá menos que la inflación desde ahora hasta fin de año o pasadas las elecciones legislativas.

Martín Guzmán estableció que el tipo de cambio mayorista se depreciará 25% en el año y que el dólar que cotiza ahora en $89,16 será de $102,40 a fin de año.

En el arranque, la "tablita" de Guzmán fue aceptada por un mercado que comenzó a alinearse a la nueva realidad que impone un Banco Central ralentizando los aumentos del dólar con relación a la suba de los índices de precios.

Sostiene el informe de EcoGo que el Banco Central comenzó a moderar la suba del tipo de cambio oficial "desde un pico de ritmo mensualizado de 4,5% en enero (ritmo promedio de 3,8% en enero) a uno de 2,7% en margen (ritmo promedio de 3% en febrero) en un intento por bajar la inflación de 4% mensual".

Los dólares del impuesto a la riqueza y la intención de retrasar el tipo de cambio hasta las elecciones legislativas de octubre o noviembre generaron en el mercado la idea de una miniprimavera que se consolidó con la lluvia del fin de semana anterior y que, con números a mano alzada, el campo estima que podría representar unos US$1.500 millones más de exportaciones.

A la hora de especular sobre los dólares que podrían llegar el gobierno le prende una vela a la posible capitalización del Fondo Monetario Internacional que podría decidir el G20 esta semana.

Los países centrales discuten la posibilidad de aumentar el poder de asistencia del FMI para enfrentar la caída de actividad a nivel mundial por la pandemia del coronavirus.

Y una posibilidad es que el miércoles el G20 (19 países y la Unión Europea) disponga capitalizar al Fondo en US$500.000 millones que sería aumentar en 50% la capacidad de asistencia del organismo.

Esa decisión podría representar US$3.500 millones más para la Argentina por el sólo hecho de ser un país miembro. De ahí se entiende que el gobierno esté pensando en prender no una, sino varias velas para la ampliación del FMI.

Ya la soja en US$500 la tonelada había entusiasmado al Gobierno a pesar de que está muy claro que no le sobran dólares ni siquiera para garantizar un esquema de vacunación contra el coronavirus que viene muy retrasado respecto de las promesas oficiales.

En ese contexto es que dentro y fuera del Gobierno comenzaron a preguntarse si no habrá llegado la hora de destinar parte de los US$18.000 millones en yuanes a la compra de vacunas a China.

El swap chino, que el Banco Central computa como reserva de divisas, tiene como destino principal la financiación de importaciones desde China sin necesidad de recurrir a dólares. En una situación excepcional como la actual, ¿no se podrá destinar a importar vacunas?

La nebulosa que envuelve a la campaña de vacunación en el país y que explotó con el "vacunatorio VIP" se proyecta también sobre la negociación con el FMI, un tema sobre el que ahora nadie parece estar apurado y sobre el que crece la expectativa de que un eventual acuerdo pasaría para después de las elecciones.

Cuando el dólar está calmo, hasta los más prudentes se juegan a ponerle una ficha al cero.

Daniel Fernández Canedo

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