Miércoles, 17 Marzo 2021 13:27

¿Qué cambió para que el dólar blue tenga el mismo precio que hace seis meses? - Por Daniel Fernández Canedo

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La suba del precio de la soja cambió las expectativas del Gobierno. La apuesta a postergar un acuerdo con el FMI está sobre la mesa.

Una regla no escrita pero definida por el Gobierno es que con la soja en US$520 la tonelada, creen tener margen para atrasar al dólar y evitar una devaluación de cierta magnitud hasta las elecciones.

El ministro Martín Guzmán insistió en una charla con el periodista Carlos Pagni que "la tasa de depreciación va a ir cayendo y eso va a tener un impacto sobre los precios".

Hacer que el dólar suba menos que la inflación es la forma que eligió el Gobierno (una vez más) para enfrentar un aumento del costo de vida, que se mantiene entre 3 y 4 por ciento mensual y le va ganando la carrera a los sueldos y a las jubilaciones.

Cómo en 2011 y 2015 pero con sólo US$3.500/US$4.000 millones de reservas de libre disponibilidad, la aventura oficial pasa porque la suba de US$160 de la tonelada de soja en los últimos cinco meses le permita este año al Banco Central comprar unos US$9.000 millones inesperados.

Con esa perspectiva y de la mano de la idea de que el atraso del dólar puede más que el equilibrio fiscal a la hora de ponerle un freno al aumento de los alimentos y el costo de vida, el Gobierno se tira a la pileta para pasar octubre.

La contracara de esa abundancia relativa es que, de arranque, el Gobierno necesita unos US$6.200 millones sólo para cumplir este año con los pagos con el Club de París y el Fondo Monetario Internacional.

Sobre el vencimiento de los US$2.400 millones en mayo con el Club de París, el Gobierno ya tomó la decisión que no los pagará y que pedirá, como mínimo, un año de prórroga.

"Con los problemas de la pandemia y la caída de actividad del año pasado no nos van a negar que posterguemos el pago. Diremos lo de siempre: queremos pagar pero no podemos", se sinceró un funcionario del Palacio de Hacienda que, como la mayoría de los hombres del Gobierno, hablan en off por temor a que los reten.

Sin pagarle al Club de París, quedan los US$3.800 millones con el FMI que vencen por mitades en septiembre y diciembre.

Por esa postergación viajará el ministro Martín Guzmán a Washington para negociar algún tipo de acuerdo partiendo de la base de que las dos partes ya dejaron en claro que no le asignan muchas chances de llegar a una firma en mayo.

Alcanzar un acuerdo con el FMI, además de despejar los vencimientos de 2022 y 2023 que suman US$44.000 millones, le permitiría a los agentes económicos soñar con una baja de la tasa de riesgo país que abra la puerta al financiamiento externo.

Pero los mercados le siguen demostrando un alto nivel de desconfianza al Gobierno y el resultado más palpable es la debilidad de los bonos públicos y el mantenimiento en 1.550 puntos de la tasa de riesgo país.

Los bonos argentinos bajan desde hace siete meses, cuando fue reestructurada la deuda. Después del canje cotizaban a US$55 descontando una tasa de 10% y ahora está en US$ 33 cada lámina de US$100 con un rendimiento promedio de 17,6% anual.

La consultora Quantum, del economista Daniel Marx, dice sobre los bonos argentinos que los precios actuales podrían compararse con bonos "no performing" que "tendrían incorporados una ponderación relativamente alta" de volver a ser reestructurados.

La fuerte dicotomía que vive la Argentina en materia externa entre la mayor cantidad de dólares por la suba mundial de la soja (las liquidaciones por la venta de aceite al exterior se duplicaron este año) y el desprecio por los bonos dolarizados por parte de los inversores, definen el marco en el arranque del año.

Desindexar al dólar oficial y fijarlo en $102,40 para fin de año constituye la piedra angular del nuevo esquema basado en retrasar temporalmente el tipo de cambio y la expectativa de un endurecimiento del cepo cambiario en caso de temblores.

Otra pata del esquema es que el Banco Central tiene en cartera $2,8 billones de pesos absorbido en las famosas Letras de Liquidación (Leliq) que, en caso de ser liberados, empujarían a la baja a una tasa de interés que está en 38% anual y que es menor a la inflación, pero parece contener los pesos excedentes del sistema financiero.

¿Y el dólar blue? En $146 está en el mismo nivel que el 19 de septiembre del año pasado, mirando desde abajo los $195 del 23 de octubre.

Con el dólar "solidario" en $158,81 (el del cupo de US$200 con el recargo del 30% y que suma 35% del adelanto de Ganancias), el Gobierno le puso fin al "puré" de comprar en el oficial y vender en el paralelo, aunque también impuso una brecha de 74%.

¿Qué pasaría si el Gobierno decidiese eliminar el 35% de adelanto de Ganancias sobre el dólar solidario? Bajaría la brecha y por lo tanto habría menos incentivo para maniobras de subfacturar exportaciones o sobrefacturar importaciones. ¿Lo hará el Gobierno?

La pregunta no tiene cabida en el Gobierno. Los funcionarios están convencidos de que cualquier cambio en el esquema actual sobre los dólares libres (cepo y Banco Central vendiendo dólares a través de la venta-compra de bonos dolarizados), puede poner en riesgo la estabilización financiera tan costosamente lograda.

Entre la manifiesta escasez de vacunas contra el Covid 19 y un Gobierno concentrado en embestir contra jueces y la Justicia para exculpar a la vicepresidenta Cristina Kirchner, el atraso del dólar que propone el Gobierno se presenta como un bálsamo, aunque todos sepan que es temporal.

Daniel Fernández Canedo

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