Domingo, 04 Abril 2021 08:53

El “Plan Otoño” del Gobierno, ¿un espejo del Plan Primavera de Raúl Alfonsín? - Por Daniel Fernández Canedo

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Los vencimientos de las deudas con el Club de París y el FMI ponen dos mojones en la marcha de la economía. Pero el alto precio de la soja alivia las tensiones. Cómo terminó aquella iniciativa de agosto de 1988.

El Gobierno declara que no puede pagar la deuda externa y llama a un acuerdo de precios y salarios en el intento de controlar la inflación, mientras "pisa" el tipo de cambio y el Tesoro emite bonos para cubrir el déficit fiscal.

Desde ya que ni el mundo ni el país enfrentaban una pandemia, pero la base de las medidas encaradas en agosto de 1988 por el gobierno de Raúl Alfonsín conocidas como "Plan Primavera" se parecen bastante al "Plan Otoño" puesto en práctica por el gobierno actual para llegar a las elecciones legislativas de fin de año, aunque con algunas características distintivas muy marcadas.

El "Plan Otoño" que encara el ministro Martín Guzmán tiene su base en la carta de la vicepresidenta Cristina Kirchner del 27 de octubre del año pasado, en la que plantó las bases al hablar del problema de la escasez de dólares que aqueja al Gobierno.

Esa falta de divisas desemboca en el reconocimiento público de la vicepresidenta de que el Tesoro no tiene los dólares para pagarle al Fondo Monetario Internacional los US$44.000 millones que vencen entre 2022 y 2023 y que nadie pensaba en que se pagarían. Un monto de esas características solo podría ser refinanciado.

El vencimiento de intereses con el FMI llega este año a US$3.800 millones (US$1.900 millones en septiembre y otro tanto en diciembre) y se podría cubrir con el aumento de cuota que recibiría la Argentina por el incremento de capital del FMI destinado a financiar la atención de la pandemia a nivel global.

Suponiendo, como lo hacen en el Gobierno, que se logre postergar el pago de US$2.400 millones al Club de París (vence en mayo, pero hay 60 días más para pagar), la posibilidad de mantener la calma cambiaria hasta las elecciones va ganando puntos.

El "Primavera" de Alfonsín tenía su base en la venta de dólar futuro para estabilizar el tipo de cambio. El "Otoño" de CFK la tiene en el cepo cambiario, con la diferencia fundamental de que ahora el Banco Central está comprando dólares.

La liquidación de divisas en marzo fue récord para ese mes: US$2.773 millones de la mano de los altos precios internacionales de los granos.

Con la soja arriba de los US$500 la tonelada y la promesa de Guzmán de que el dólar se atrasará en estos meses respecto de la inflación hasta llegar a $102,40 a fin de año, los productores y exportadores adelantaron liquidaciones.

Le vino bien al Banco Central, que apuesta a que una cosecha de soja más baja en Estados Unidos y una demanda voraz de China prolongue hasta julio la buena entrada de divisas del campo.

Una clave estará en el nivel de la brecha cambiaria (diferencia entre el dólar blue y el mayorista), que en estos días bajó hasta 55%: la duda es si tocó o no un piso.

El repunte de cuatro pesos del dólar "contado con liquidación" (por medio de la compraventa de bonos) de los últimos días fue un indicador de que algo se movía en el mercado cambiario.

¿Fue el fin de la oferta de los contribuyentes que vendieron dólares para pagar el impuesto a la riqueza? Eso pudo haber influido, pero el mercado siguió apostando a la tranquilidad.

Abril tiene la estacionalidad a favor en materia cambiaria: entra el grueso de los dólares de las exportaciones de soja y una duda importante es qué harán los productores con los pesos que reciban por la venta de los granos. ¿Los destinarán a comprar dólares a $148 en operaciones de contado con liquidación?

No hay una única respuesta. Pagar un dólar 57% más caro que al que vendieron no parece un gran negocio. ¿Se quedarán con la soja en el silobolsa, entonces? Eso sería apostar a que los precios internacionales se mantendrán altos o a que el Gobierno, en algún momento, deberá abandonar la política de atraso cambiario por otra de devaluación más acelerada.

El mayor ingreso de dólares por las ventas del campo, tradicional en esta época del año, ayuda para que el Gobierno esté viviendo una primavera cambiaria en pleno otoño, con la intención manifiesta de llegar a las elecciones y no mucho más.

Los dólares están entrando al calor de la soja de US$520 y salen a cuentagotas por el cepo cambiario, la economía rebota a pesar de las amenazas del Gobierno de volver a algún tipo de cuarentena por el covid-19 y la falta de vacunas, y el retraso cambiario ayuda a la estabilidad financiera. El "Plan Otoño" para llegar a la primavera está en marcha y a pleno.

PD: El 6 de febrero de 1989 y a tres meses de las elecciones que le darían el triunfo a Carlos Menem, en el Banco Central quedaban US$77 millones en las reservas.

Daniel Fernández Canedo

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