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Miércoles, 07 Abril 2021 08:07

El conurbano bonaerense está poniendo a Argentina en su encrucijada más difícil - Por Jorge Colina

Escrito por Jorge Colina

El dato más duro que publicó el Indec con respecto a la pobreza no es tanto que la tasa pasó del 35% al 42% de la población entre los segundos semestres de 2019 y 2020, sino que en el conurbano bonaerense subió del 41% al 51% de la población. O sea, en el conurbano ya más de la mitad de la gente es pobre.

En el resto de los grandes aglomerados urbanos que releva el Indec, la pobreza pasó de 32% a 35%. Es decir, no subió tanto en promedio.

Ciertamente que hay otros aglomerados grandes como Rosario y Córdoba que están por encima de este promedio del interior (38% y 41%, respectivamente). Pero estos números están todavía a cierta distancia de lo que están en el conurbano bonaerense. Además, Gran Córdoba y Rosario son dos grandes ciudades del interior. Pero el conurbano es 10 veces más grande que cada una de ellas. En otras palabras, lo que le pasó al conurbano es muy serio. Es, por lejos, la concentración de gente más grande del país que cayó en la pobreza.

La pregunta que cabe hacerse es si esto se revertirá cuando pase lo peor de la pandemia. Es de esperar que lo que sucedió en el conurbano es que mucha gente perdió el empleo y, obviamente, se quedó sin ingresos suficientes para comprar la canasta básica. Para esto sirve mirar los otros datos que publicó el Indec que son los del mercado laboral.

Desde que comenzó la cuarentena, la tasa de desempleo en el conurbano se mantuvo en el orden del 15%. En términos de cantidad de gente, osciló entre 600.000 y 800.000 personas desocupadas. Es decir, no tienen empleo y buscan activamente uno. Son muchas personas, pero no varió tanto como era de esperar con semejante caída de la actividad.

Lo anterior no significa que no haya escasez de empleo. La falta de trabajo se observa en la inactividad laboral. Esto es gente que por el confinamiento perdió el empleo y se quedó en la casa. Al principio del confinamiento, en el segundo trimestre de 2020 se retiraron del mercado de trabajo en el conurbano 1,5 millones de personas. Muchas volvieron, aunque no todas. En el tercer trimestre todavía se registraban 700.000 personas que se mantenían fuera del mercado de trabajo. En el cuarto trimestre todavía quedaban 400.00 personas del conurbano fuera del mercado laboral.

Entonces, son más las personas que se retiraron del mercado laboral, que lo que subió el desempleo. Esto es claramente un fenómeno de caída en la inactividad laboral, que luego se puede volver muy complicado de revertir. En el caso del desempleado, al menos está buscando un empleo, por lo que el desafío es generar ese empleo. En el caso del inactivo, es más complicado porque además del desafío de generar el empleo está también el de “activar” la persona para que salga a buscarlo al empleo. El agravante es que mientras más gente está en la inactividad laboral, más empleabilidad (condiciones para ser empleada) pierde. Así, se corre el riesgo de que la pobreza se vuelva estructural.

Aquí viene la consecuencia política más seria para el mediano plazo. El conurbano bonaerense, por ser el aglomerado con mayor cantidad de personas, es el que mayor peso electoral tiene en el país. Si más de la mitad de esta enorme urbe es pobre y está atrapada en la inactividad laboral y el desempleo, el asistencialismo se vuelve una necesidad estructural e inevitable (no se puede dejar a la gente a la buena de Dios). Este es el campo propicio para instalar en Argentina ideas de un proyecto nacional de corte populista. Dar la asistencia social a cambio del voto y tantos votos hay en el conurbano que representan, obviamente, poder político a nivel nacional.

La posibilidad de esta tentación es la que está generando la otra tentación. Que empieza a sonar en las provincias más productivas de la zona agroindustrial en la región central. Son estas ideas que se tiran al pasar pero que corren el riesgo de instalarse, que son, las del independentismo.

No hay nada nuevo en señalar que el conurbano siempre fue el tema más irresuelto de la decadencia económica y social argentina. Pero hoy, que superó su propio límite y es que más de la mitad son pobres, inactivos laborales y dependientes de la asistencia social, genera una encrucijada más compleja aún.

No sólo de resolver, sino hasta de prever qué consecuencias políticas, económicas y sociales traerá a Argentina.

Jorge Colina

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