Domingo, 18 Abril 2021 08:37

El plan “Vamos viendo” es una de las pocas certidumbres que ofrece el Gobierno - Por Daniel Fernández Canedo

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La suba de 4,8% del costo de vida en marzo prendió la alarma. Vuelven los controles de precios y el retraso del dólar, dos clásicos de la economía argentina.

Está claro que el plan "VV" puesto en marcha por el Gobierno pegó un salto con el 4,8% de la inflación de marzo.

La estrategia de "lo vamos viendo" salió a la luz una vez más con la decisión de reimplantar controles de precios, registro previo de exportaciones de carne y congelamiento para los productos electrónicos.

Como si el dato lo hubiese tomado de sorpresa, el Gobierno reaccionó a los manotazos en la búsqueda desesperada de responsables y apuntó, una vez más, contra empresarios y comerciantes, adoptando una estrategia conocida y que suma innumerables fracasos.

El plan "lo vamos viendo" comenzó en febrero, cuando el ministro Martín Guzmán dejó de lado su decisión de mantener indexado el precio del dólar y asumió el diagnóstico del exministro Axel Kicillof de que los precios de los alimentos se rigen por la variación del dólar y, por tanto, es necesario atrasar la moneda estadounidense para ponerle un "ancla" al aumento de la canasta familiar.

El alto precio de la soja (el viernes en US$523 la tonelada) y la estimación de que con el "viento de cola" de los granos la campaña agrícola generará US$10.000 millones más que el año anterior, le cerraron el círculo al ministro para lanzarse a atrasar el dólar en el intento de que se cumpla su nueva predicción de que "la inflación de marzo va a ser la más alta del año".

La idea de que el Gobierno seguirá atrasando el dólar (en enero el ritmo de aumento del oficial superaba 3% mensual y ahora es la mitad) lanzó una nueva carrera para la colocación de los pesos hacia depósitos y bonos ajustados por CER, en lo que constituye una especie de "sálvese quien pueda".

El Tesoro sale a buscar pesos colocando letras indexadas y los depósitos ajustados por inflación ganan espacio en las carteras de los bancos, mientras el dólar blue está quieto en torno de los $143.

El anuncio de la suba de 6% de la nafta al día siguiente de la difusión del 4,8% de la inflación de marzo demuestra que el plan "VV" es sensible a las necesidades de caja de YPF, y el interrogante es qué pasará con las paritarias que se están cerrando con aumentos del 30% cuando la suba de precios del primer cuatrimestre se proyecta en 16%, absorbiendo así más de la mitad de la inflación prevista para todo el año.

La ola de controles y amenazas como la lanzada por la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, de "exigirles" a las empresas de alimentación que produzcan al 100% de su capacidad poco contribuye para serenar las remarcaciones.

Los consumidores, mientras tanto, hace tiempo que se lanzaron a buscar productos con alto componente de dólar oficial (autos, motos, electrónicos) o materiales de construcción, en muchos casos pagados con Ahora 12 o Ahora 24. Todo lo que sea en cuotas gana espacio; lo demostró el viernes una ola de consultas por la oferta de computadoras de alta gama que hizo el Banco Nación para pagar en 24 meses.

¿Qué será de la Argentina en los próximos 24 meses? Nadie lo sabe, pero la expectativa común de los operadores es que el plan "VV" habrá terminado en una devaluación del peso bastante antes, a menos que la demanda china de alimentos, el dólar relativamente débil a nivel mundial y la tasa de interés "gratis" que caracterizan estos tiempos se prolonguen por años.

En un mar de incertidumbre por la pandemia y por la inquietante falta de vacunas contra el covid-19, el Gobierno va sacando medidas a los manotazos mientras el sector privado se retrae.

Hay bancos que pagan 35% por los depósitos a plazo fijo y ofrecen créditos a 24% anual a empresas medianas, y grandes, y no hay tomadores.

Una tasa de 24% rondaría la mitad de la inflación prevista para el año, pero superaría con comodidad a la variación del dólar y los clientes no correrían riesgos.

Los bonos argentinos en dólares de plazo más corto ofrecen rentas de 18% y los más largos, de 20% anual, y prácticamente están a salvo de un default en los próximos tres años, pero nadie los compra.

La falta de compradores de bonos con rentas siderales, o la de tomadores de crédito a pesar de pagar tasas negativas frente a la inflación, son solo dos ejemplos de que el plan "VV" llegó para quedarse y es una de las pocas certidumbres que ofrece el Gobierno.

Daniel Fernández Canedo

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