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Martes, 27 Abril 2021 12:42

Por qué la Argentina no está en condiciones de tolerar otro largo período de aislamiento social - Por Roberto Cachanosky

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La cuarentena es un lujo que pueden darse los países que tienen resto económico. La Argentina es un país pobre a pesar de tener recursos naturales como la Pampa Húmeda y Vaca Muerta

Con 19 millones de pobres, 4,5 millones de indigentes, 2,2 millones de desocupados y el 60% de los chicos hasta 14 años por debajo de la línea de pobreza, y con menos capacidad para vender activos y endeudarse que a comienzos de 2020 no se ve mucho resto económico para enfrentar otro período de aislamiento social preventivo del contagio de covid-19, aunque sea parcial.

El Gobierno ha abusado de la cuarentena como en su momento se abusó de la emisión monetaria. Tanto se expandió la cantidad de dinero para estimular la economía que se terminó destruyendo la moneda, al punto que hoy esa política tiene cero efecto, se traslada inmediatamente a la pérdida del poder adquisitivo del peso vía aceleración de la inflación.



Ni siquiera España, que tiene un gobierno ideológicamente parecido al argentino, llegó a restringir tanto la actividad económica como el kirchnerismo. El gráfico previo muestra con claridad las diferencias del índice de restricción de actividades en la Argentina y España, más allá de la contraestación.

Este nuevo intento de restricción de actividades coincide con un dato que no es menor, los partidos del Gran Buenos Aires, donde está el fuerte del electorado del kirchnerismo, fueron los que recibieron el mayor impacto del aumento del Índice de Precios al Consumidor.



La Argentina viene retrasada con las vacunas contra el covid-19, que es la principal forma de enfrentar la pandemia sin que impacte en el nivel de vida de la población como lo hace la cuarentena.

Pobre índice de vacunación

Hoy el país se encuentra en el puesto 54 de los países que vacunan, con 14,08% de la población que recibió una sola dosis. España con una cantidad de habitantes similar ya tiene una proporción del 22%. En el caso de la segunda dosis, esas relaciones son de 1,96% y 8,32%, respectivamente.

Y bueno es destacar que España, teniendo un gobierno populista y de centro izquierda como acá, está vacunando con las Pfizer, Moderna y Astra-Zeneca. No tuvieron problemas de provisión como en la Argentina.

Así como en 2020 se dijo que se necesitaban 2 semanas para poner en orden en sistema sanitario con más camas de terapia intensiva, ahora los funcionarios argumentan que las vacunas no llegan porque el neoliberalismo no las vende y vacuna solo a los países desarrollados y además hay que poner más camas. Países como España, Italia o Chile están vacunando sin inconvenientes. Este último país, no es un súper desarrollado y sin embargo ya aplicó 14 millones de dosis, el doble que su vecino, y con una población menor.

España, que tampoco es líder económico mundial, también aplicó el doble que la Argentina. Claramente, en la Argentina se está frente a un problema de ineficiencia en la compra de vacunas y en el ritmo inoculación; además de que se perdió casi un año en prevenir el problema de la esperada segunda ola de contagios, y organizar el sistema de salud.

Retroceso del PBI

Esta segunda ola, si es enfrentada con lo único que sabe hacer el gobierno que es prohibir trabajar, cuando no se encarga Moyano de estorbar a los que producen, encuentra a la economía en una situación de recesión sin haber recuperado el nivel pre cuarentena.



El gráfico 3 muestra que el índice desestacionalizado del Estimador Mensual de Actividad Económica se ubicó en febrero por debajo del nivel de igual mes del año previo, el mes anterior a la cuarentena. De ahí que poner nuevas restricciones a la movilidad de los trabajadores y a la operatividad de sectores decretados no esenciales implicará otro golpe durísimo al empleo y al salario real.

La población vive del ingreso que consigue voluntariamente de su actividad. Los funcionarios públicos viven del ingreso compulsivo que obtienen vía impuestos. La mayoría de los políticos desconoce qué significa trabajar en el sector privado, porque toda su vida laboral se desarrolló en un puesto del Estado. El que no empezó como asesor en el Congreso de algún bloque partidario lo hizo como empleado en alguna repartición estatal. Luego pasan por intendencias, congresos provinciales, nacionales, reparticiones públicas de todos los niveles, etc. No conocen lo que es lidiar con proveedores, la AFIP o los sindicatos. Por eso les resulta tan fácil hablar de cuarentenas y restricciones a la actividad privada.

La realidad es que entre noviembre de 2019 y enero de 2021 los salarios del sector privado aumentaron en promedio 42%, mientras que el rubro alimentos del IPC creció 51% y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define el umbral de indigencia subió 57%. Por su parte la Canasta Básica Total, que marca la línea de pobreza, aumentó 50%. Pero atención que si se toma el aumento hasta marzo, el incremento durante la presidencia de Alberto Fernández llega al 70% en la CBA y 62% la CBT.

Estos datos muestran la delicada situación económica y social actual como para hablar tan livianamente de cerrar más extendidamente la actividad productiva y comercial, porque puede tener un costo demasiado alto, sin que solucione o atenúe la crisis sanitaria.

Los tres problemas, económico, social y sanitario son responsabilidad del Gobierno y eso no se resuelve con nuevas cuarentenas.

Roberto Cachanosky

Roberto Cachanosky

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