Miércoles, 19 Mayo 2021 11:56

Martín Guzmán sigue la puja con los “Federico B” y se sienta en el dólar - Por Daniel Fernández Canedo

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Es por las diferencias sobre los aumentos de las tarifas de luz, gas y transporte. El ministro y los funcionarios kirchneristas mantienen un equilibrio inestable.

Tanto Federico Basualdo como Federico Bernal (los "Federico B") darían por terminada su disputa con el ministro de Economía por el aumentos de las tarifas de luz y gas de este año, pero Martín Guzmán se resiste a aceptar una tregua.

El ministro no logró hasta ahora que Basualdo deje su cargo por resistirse a que el aumento de la boleta de luz supere el 9% que Energía, con el apoyo de La Cámpora y de la vicepresidenta Cristina Kirchner, considera como máximo para este año electoral.

Guzmán pretende una suba de 15% para comenzar a desandar el aumento creciente de los subsidios a los servicios públicos después de dos años de congelamiento de tarifas.

En el medio de la puja cobró relevancia el concepto "pro-ricos" que utilizó el ministro para caracterizar al esquema de subsidios al cuadro tarifario vigente.

Fue Federico Bernal, interventor del Enargas, que ya había acuñado la frase "no es objetivo de la política energética que el déficit fiscal (el del Tesoro) sea menor", el que se desentendió del concepto ministerial al decir "desconozco en que se basó Guzmán en decir que las tarifas son pro-ricos".

Parte de la respuesta la dio el economista Nicolás Gadano, experto en energía, en una nota reciente al destacar: "El 34% de los hogares argentinos y el 39% de las personas de los 31 aglomerados urbanos relevados no tiene acceso a la red de gas natural. En encuestas anteriores del INDEC se detecta que esos porcentajes son mayores en los hogares más pobres, llegando al 50%. A todos esos hogares no conectados a la red, que las tarifas de gas natural queden congeladas no les reporta ningún beneficio".

Desde hace años y en distintos gobiernos se viene hablando sobre una posible segmentación de las tarifas que nunca llega y, en este caso, es otra cosa lo que se discute.

Guzmán mira que los subsidios para luz, gas y transporte pasaron de $322.000 millones en 2019 A $722.000 millones el año pasado y considera que el costo del congelamiento tarifario no puede seguir creciendo.

En los últimos dos años el costo de vida aumentó 108% y el promedio de las tarifas sólo un 8%, y los aumentos previstos para este año no llegarían a los dos dígitos a pesar de que los pronósticos ubican a la inflación 2021 por encima de 40%.

Es bastante claro que el ministro tiende al equilibrio fiscal y los "Federico B" siguen los mandatos kirchneristas que sostienen que el atraso de las tarifas es un elemento esencial en los años electorales para conseguir voluntades de los votantes.

Los funcionarios de La Cámpora lo consideran "un cambio de paradigma" respecto de la política de Mauricio Macri y redoblan la apuesta de la mano del proyecto de Máximo Kirchner para reducir las tarifas de gas entre 30 y 50% en invierno para los consumidores de varias provincias.

A una parte de la coalición gobernante no le importaría aumentar la importación de gas pagando casi el triple de lo que les pagan a los productores locales. Creen que, después de todo, para eso están los dólares de las exportaciones de soja y maíz.

En ese punto la visión de Guzmán y de la vicepresidenta coinciden en que los US$10.000 adicionales que entrarían este año por la suba de los precios de los granos en el mercado internacional (la famosa soja en US$ 600 la tonelada), deben tener como destino consolidar la política de estabilidad cambiaria y el retraso del dólar oficial frente a la inflación.

Para el ministro, apuntalar el atraso cambiario pasó a ser el principal instrumento para darle pelea a la inflación.

El dólar oficial crece ahora al 1% cuando a comienzos de año lo hacía al 3%. Dos meses de inflación superior a 4% (4,8% en marzo y 4,1% en abril) encendieron las luces de alarma.

El presidente Alberto Fernández diciendo "sinceramente no hay ninguna razón, más que el aumento del consumo, para explicar esos aumentos que se dieron en marzo y abril", abrió la puerta para una medida dura y tristemente recordada como la suspensión de las exportaciones de carne por 30 días bajo el supuesto de que así se frenarán los precios.

Contradicciones

En 2006 se prohibieron originalmente por 180 días las exportaciones de carne y la medida estuvo vigente hasta 2011.

En ese período bajó en 12 millones de cabezas el stock ganadero y el consumo por habitante por año cayó 11,3%.

Aun cuando la prohibición es supuestamente por 30 días, la señal es claramente contradictoria con la necesidad de aumentar las exportaciones y respetar reglas de juego estables para cumplir con los compradores del exterior.

El atraso del dólar y la prohibición de exportaciones forman parte del nuevo status de estabilidad financiera de un gobierno financieramente envalentonado por un Banco Central que compra dólares al calor de las mejores condiciones por el "viento de cola" del exterior.

Allegados a Guzmán reconocen que la imposibilidad de remover de su cargo al subsecretario de Energía Eléctrica alteró su ánimo y que aún espera que el Presidente le conceda su cabeza.

En la visión de los funcionarios de La Cámpora, Martín Guzmán debe tranquilizarse y concentrar su trabajo en bajar la inflación y lograr que la Argentina no sea declarada en default por el Club de París por el vencimiento de US$2.400 millones el 28 de mayo (hay 60 días más espera).

El equilibrio inestable entre el ministro y los "Federico B" forman parte de la nueva etapa de la política que hace tiempo el economista Martín Redrado bautizara con un "lo vamos viendo".

Daniel Fernández Canedo

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