Domingo, 04 Julio 2021 11:39

Un sondeo preocupa al Gobierno: revela que al humor social no le alcanza con la vacuna y que el 50% cree que estará peor - Por Daniel Fernández Canedo

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Según una encuesta de opinión más de la mitad de la gente no espera mejorar su situación económica en el futuro y espera una inflación mayor a 40%. La carrera salarios-precios.

Con la vacuna no alcanza para dar vuelta el malhumor social de mediados de 2021, es el resumen de una encuesta de una consultora que habitualmente trabaja para el kirchnerismo.

El trabajo de Analogías, que mide regularmente para el Instituto Patria, destaca que si bien la campaña de vacunación se aceleró en forma evidente, "no contempla el requerimiento de la sociedad" y pone el foco sobre dos problemas económicos clave: la demora en la recuperación de la actividad económica después de más un año de pandemia y, como en la mayoría de las encuestas, la inflación como preocupación prioritaria para los consultados.

Destaca que en el primer trimestre se registró una mejora de 2,5% en la actividad respecto al mismo período del año anterior y que "siete sectores (entre ellos la industria, el comercio y la construcción) presentan mejoras interanuales" pero que hay nueve sectores que "todavía tienen deterioros relativos".

Respecto de la inflación, la encuesta es categórica: el 61% de los consultados prevé una inflación mayor a 40% este año y el 50% cree que el poder adquisitivo de los salarios será menor en los próximos meses.

Los resultados de la encuesta son compatibles con la presión de la vicepresidenta Cristina Kirchner para alinear las principales variables de la economía en el año electoral y con el foco puesto en fin de año.

El aumento de 40% para los empleados del Poder Legislativo que abrió la puerta al 45% para los camioneros y al casi 45% para los encargados de edificios fueron los primeros pasos en la readecuación de las paritarias para saltar de subas previstas de 30% al 40/45%.

Eliminar el pago de Ganancias para los salarios de hasta $150.000 o anular el cobro del retroactivo para las deudas de los monotributistas en el año de pandemia, y el aumento del salario mínimo que se dispondría forman parte del plan 2021 que tiene su base de sustentación en la situación del mercado cambiario.

"La política de apretar el resorte" es el título de un informe reservado de la consultora abeceb que afirma: "Si el tipo de cambio se ajusta al 1% mensual, las tarifas no se ajustan y hay precios controlados, eso es incompatible con salarios indexados cuando la inflación es de 50%".

Resulta llamativo, sostiene el trabajo, hablar de que la Argentina transita cierta normalidad cuando la inflación apunta al 50% y la mayoría de las encuestas consignan que la gente cree que la situación económica empeorará en el próximo año.

La acción en materia económica del Gobierno se concentrará en que la suba de los salarios le gane a la inflación en los próximos cuatro meses y en el intento de tonificar el "bolsillo" de la gente.

El adelanto de Clarín sobre que está listo el decreto para que las mujeres puedan computar hasta tres años de aporte por hijo para acceder a la jubilación es otra medida del plan.

Habría, entonces, unas 155.000 mujeres en condiciones de jubilarse aun cuando sus aportes previsionales sean insuficientes.

Quizás, el Gobierno intentará compensar así la fuerte licuación de los ingresos de los jubilados en el último año a partir de la nueva fórmula de actualización.

La estrategia de "apretar el resorte" tiene muchos antecedentes a lo largo de la historia económica-electoral reciente.

Atrasar el tipo de cambio para que los salarios le ganen al dólar y a la inflación es casi un clásico de la economía electoral kirchnerista en los años impares pero en esta ocasión, y como siempre, tiene particularidades.

La principal es que el Banco Central ganó casi US$ 6.000 millones en las reservas como consecuencia de los altos precios de la soja y del maíz en el mercado internacional.

Tener casi US$ 7.000 millones en las reservas netas es un poder de fuego importante para mantener a raya a los dólares libres aun cuando la "brecha" cambiaria (oficial-"contado con liquidación") está en un amenazante 78%.

El Banco Central mantuvo reuniones con los operadores de cambio en el intento de tranquilizar los ánimos después de la tensión que generó la descalificación financiera de la Argentina bajando a la categoría "standalone".

La Argentina liberada a su propia suerte financiera tiene como marco un Banco Central que intenta frenar al dólar en un contexto de suba del riesgo país y cuando los bonos públicos, que en la visión del Gobierno son fruto de una negociación "exitosa", ofrecen rentas siderales de 22% anual y no hay a quién le interesen. La desconfianza tiene un costo alto, muy alto.

Daniel Fernández Canedo

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