Miércoles, 07 Julio 2021 11:34

Se renueva la presión sobre el dólar con la mira puesta en las elecciones - Por Daniel Fernández Canedo

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Hay más operaciones con dólares libres y el Banco Central salió a moderar las subas operando en el mercado. Hay rumores de nuevas restricciones.

El Banco Central convocó a encargados de liquidar operaciones de comercio exterior de los bancos y a los agentes de liquidación y compensaciones (Alycs) para conversar sobre la evolución del mercado cambiario.

De esas reuniones, surgió la ratificación del Gobierno sobre la política cambiaria oficial destinada a que el dólar oficial crezca por debajo de la inflación y de la política de intervención del Central sobre el "contado con liquidación".

El precio del dólar "contado con liquidación" (CCL) surge de la compra con pesos de bonos argentinos dolarizados y venta simultánea contra dólares.

De esa operación, el CCL gira en $168,21 con una suba en la semana del 1,6% y fija una brecha amplia con el oficial de 75% que para los expertos en comercio exterior constituye un nivel tentador para subfacturar exportaciones o sobrefacturar importaciones.

Los exportadores, especialmente los del sector agropecuario, se resisten a recibir $95,91 por dólar mayorista (a lo que hay que restarle las retenciones) cuando el CCL está en $168,21 o el blue o paralelo en $171, y los importadores intentan conseguir divisas a $95,91 (el más barato del mercado) de un Banco Central que se las retacea.

En los últimos días, y en el entendimiento del mercado se tonificaba, el Central volvió a vender dólares en el CCL para calmar los ánimos y volvieron los rumores sobre la posibilidad de un mayor cierre del cepo para las importaciones y del regreso del "parking" (un lapso de tres días) para aumentar la incertidumbre en las operaciones del CCL.

El mercado vive una situación particular caracterizada por una mayor presión sobre los dólares libres cuando, simultáneamente, el Banco Central sigue comprando divisas en forma fluida.

En junio ya compró US$ 330 millones que es prácticamente la mitad de lo adquirido el mes pasado y acerca las reservas netas a los US$7.000 millones, un nivel de fortaleza cambiaria desconocido para el gobierno de Alberto Fernández.

Pero el aumento de las reservas del Central de la mano de las mayores liquidaciones de divisas por los altos precios de la soja y el maíz en el mercado internacional va camino a moderarse y el mercado lo sabe.

El titular del Central, Miguel Pesce, busca dar una señal rotunda de que defenderá el cepo y la decisión de "anestesiar" al dólar para tratar de frenar la inflación.

Simultáneamente, y aunque en voz baja, altos funcionarios del Gobierno destacaron la necesidad de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en diciembre, pocas semanas después de las elecciones legislativas.

Seguramente por temor al reto de la vicepresidenta Cristina Kirchner que no quiere que se hable de ese posible acuerdo en la campaña electoral, los funcionarios prefieren el perfil bajo y destacan la reunión que en la semana mantendrá en la reunión del G20 el ministro Martín Guzmán con la titular del FMI, Kristalina Georgieva.

De ese encuentro surgirá, muy posiblemente, la fecha exacta para el ingreso a la Argentina en agosto de los US$4.300 millones por la capitalización del Fondo votada para atender la crisis por el coronavirus.

Para el oficialismo en el Congreso, esos US$ 4.300 millones deben destinarse a la atención de la pandemia. Para Economía, el destino debe ser el fortalecimiento de las reservas del Banco Central para mantener a raya al dólar hasta las elecciones de noviembre.

Pero una buena parte de ese dinero podría destinarse a pagarle al Fondo los US$ 3.700 millones que vencen entre septiembre y diciembre, pero no alcanza para los vencimientos del primer trimestre del año próximo, y es por eso que en el entorno de Martín Guzmán se dice que "sí o sí" el acuerdo debería llegar en diciembre.

Los vencimientos con el FMI alcanzan los US$4.500 millones entre enero y marzo próximos, y la pregunta que se formulan los consultores es si el Gobierno llegará a un acuerdo por su voluntad o presionado por los mercados.

En las últimas horas el mercado internacional volvió a vivir una situación de "vuelo a la calidad" de los capitales (se refugian en los bonos del Tesoro de los EE.UU.), y si bien la Argentina está aislada y al margen de coletazos por estar fuera del radar financiero de los fondos de inversión, cualquier argumento puede ser utilizado para justificar la dolarización de los portafolios.

Entre el mayor ingreso de divisas por las exportaciones del sector agropecuario y el aporte extraordinario del FMI, la Argentina recibirá este año US$15.000 millones más que el anterior y la tensión cambiaria está lejos de disiparse.

Entre los economistas y los operadores del mercado existe el convencimiento de que el Gobierno podrá tener controlado al dólar hasta las elecciones de noviembre en condiciones normales, sí se puede hablar de normalidad en un país con 50% de inflación anual.

Pero la apuesta mayoritaria es que después de noviembre sobrevendrá una devaluación del peso que algunos prevén moderada y escalonada, y otros como un salto en el caso de que no se vislumbre un acuerdo con el FMI que cada día se considera más importante para superar el cerrojo cambiario que domina a la actividad económica en el país.

Daniel Fernández Canedo

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