Domingo, 08 Agosto 2021 05:47

Dólar, inflación y política: tres visiones de lo que pasa y de lo que pasará en lo que queda del año - Por Daniel Fernández Canedo

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Martín Guzmán ratificó que la divisa estadounidense seguirá retrasada. Y aseguró que el esquema es “consistente”. Pero uno de los consultores más escuchados por los mercados habló de un “veranito coyuntural”, y un exviceministro de economía, de billetes de $1.000 que se van a usar para empapelar.

La campaña electoral va ganando intensidad y los economistas se anotan en la carrera de pronósticos para lo que queda del año.

Dentro y fuera del Gobierno se acepta que el esquema económico de mediados de año es provisional y que en el fin de la película aparece el Fondo Monetario Internacional aportando los US$20.000 millones de financiamiento adicional que necesita la Argentina para transitar 2022.

El esquema vigente es el tradicional kirchnerista de los años electorales, con atraso del dólar y de las tarifas públicas, reapertura de paritarias para que los aumentos salariales superen un 40%, suba del gasto social y silencio sobre la necesidad de llegar a un acuerdo con el FMI.

Este contexto sirve de marco en estos días para pronósticos interesantes que pueden quedar en la historia de economistas renombrados.

Uno de ellos estuvo a cargo del ministro de Economía, Martín Guzmán, al ratificar que el dólar oficial estará a $102,40 en diciembre, o sea un 10,2% por encima nivel actual, confirmando la creencia de los operadores del mercado en el sentido de que no cabe esperar una suba mayor a 2% mensual en los próximos meses. ¿Y la inflación?

Según el ministro, la estabilidad cambiaria en el segmento oficial está asegurada porque "hoy tenemos las condiciones para que ese esquema sea consistente desde lo macroeconómico".

Muy distinta es la visión de Miguel Ángel Broda, uno de los principales consultores argentinos del mercado.

Para Broda, el esquema consistente de Guzmán "deviene en un 'veranito coyuntural' que será de corto alcance en una Argentina donde el modelo K genera cada vez más desconfianza y ahuyenta cada vez más al capital". Y sigue: "Modelo que hemos denominado IIM por su Ideología anticapitalista y prointervención gubernamental en la economía, por su Ineficacia en la gestión y por la Mediocridad utilizada por el Gobierno, basada exclusivamente en atacar los síntomas de los problemas pero no sus causas".

Entre esas dos definiciones se coló otra llamativa de Emanuel Álvarez Agis, quien fuera viceministro de Axel Kicillof, que alertó sobre uno de los costos de navegar la economía con un esquema transitorio.

Agis planteó una necesidad imposible de satisfacer en estos días, que es "alargar el horizonte de planeamiento de la economía".

Y alertó: "Si seguimos así vamos a terminar usando los billetes de $1.000 para empapelar las paredes".

Su pronóstico quedó redondeado cuando puso el foco en la necesidad de sostener el tipo de cambio fijo por un tiempo para generar certeza y ordenar el proceso inflacionario, y remató: "Los argentinos van a comprar muchos dólares, como en las últimas 10 elecciones".

La posdata para los tres pronósticos podría descansar en el concepto del exviceministro de Economía al afirmar: "Hoy necesitamos US$20.000 millones más de los que hay en el Banco Central para poder estabilizar la economía, y esa cantidad de dinero solo la puede conseguir el FMI".

Seguramente Martín Guzmán coincide con Agis en ese punto. Al ministro le gustaría acelerar una negociación con el FMI, pero el tiempo político manda y solo una ampliación, aún mayor, de la brecha entre dólares (está arriba de 80%) podría anticipar las decisiones.

Mientras tanto, el dinero va buscando refugio en la transitoriedad y evidenciando las preferencias de los ahorristas que aparecen claras en el corto plazo: bonos con CER o atados al dólar oficial.

Con la inflación en un 50% anual, los bonos atados al CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia, el costo de vida) ganaron atractivo. Y a eso se sumaron los títulos dollar-linked que se llevaron el 30% de las ofertas en la última licitación a la que llamó Martín Guzmán para conseguir financiamiento.

La apuesta a los bonos dollar-linked tiene como trasfondo la idea de que el Gobierno finalmente deberá aceptar una devaluación de cierta consideración después de las elecciones de noviembre.

Las opiniones sobre la posibilidad de que el Gobierno aplique un salto fuerte del dólar tras las elecciones están divididas. Algunos creen que la devaluación será inexorable y otros apuestan a una aceleración de las microdevaluaciones, pero sin movimientos abruptos.

El denominador común es que hacer algo será inevitable aun cuando en la Argentina lo inevitable no siempre sucede.

Daniel Fernández Canedo

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