Miércoles, 11 Agosto 2021 11:01

¿Es inevitable la compra de dólares hasta las elecciones? - Por Daniel Fernández Canedo

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La dolarización tradicional de los años electorales se adelantó. Posible impacto.

Hay dos resultados coincidentes dentro y fuera del Gobierno respecto del dólar y la necesidad de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional hasta fin de año.

El primero es que el proceso de dolarización del ahorro tradicional de los años electorales se adelantó un mes y en julio mostró los dientes.

Si bien el mes pasado fue el de mayor liquidación de divisas de exportación para un julio (US$3.520 millones), el Banco Central tuvo que desprenderse de US$400 millones para frenar la suba de los dólares libres.

Cuando el dólar blue tocó $185 se encendieron las alarmas y, tal vez se trató de una casualidad política, fue el mismo 24 de julio cuando en el acto de lanzamiento de los candidatos a diputados del Frente de Todos la vicepresidenta Cristina Kirchner dio una señal que el mercado interpretó destinada a evitar temblores cambiarios en los próximos meses.

La vicepresidenta anticipó que los US$4.300 millones que el FMI otorgará a la Argentina para hacer frente a gastos por la pandemia, en realidad, se destinarán a pagarle al mismo organismo unos US$3.800 millones de obligaciones que vencen hasta fin de año.

Los operadores del mercado leyeron que la vicepresidenta estaba en modo moderado por temor a lo que pudiese pasar con el dólar y se sumaron a la creencia de que un acuerdo con el FMI después de las elecciones ​legislativas de noviembre resulta inevitable.

Los motivos para el acuerdo son categóricos: el año próximo vencen US$20.000 millones del FMI y el Gobierno no tiene ni la plata ni las posibilidades de encontrar financiamiento alternativo para cumplir con ese compromiso.

Si bien lo inevitable muchas veces no ocurre, dentro y fuera del Gobierno se acepta que no hay opción a algún tipo de acuerdo y ahí se abre un abanico de posibilidades sobre plazos y montos de un nuevo préstamo.

Fuentes cercanas al Palacio de Hacienda aseguran que el ministro Martín Guzmán tiene un Excel bastante conversado con los técnicos del FMI y espera decisiones políticas para diciembre.

Pero el "taxi" de la dolarización preelectoral se adelantó un poco y los mercados empezaron a sacar cuentas sobre si al Banco Central le alcanzan las reservas para llegar hasta fin de año en un marco de cierta tranquilidad cambiaria.

En un informe reciente de EcoGo, Marina dal Poggetto pone el foco en que las reservas "netas" del Banco Central bajaron US$1.500 millones desde el pico de US$7.300 millones de hace un mes atrás y rondan ahora los US$5,800 millones.

Si bien con cepo cambiario, Miguel Pesce siempre tiene la opción de entrecerrar el grifo de las divisas, el Banco Central viene dando muestras de evitar el corte de divisas para pagar importaciones.

Pero un promedio de consultores estima que el Central tendrá que vender entre US$400 y US$600 millones por mes para evitar subas fuertes en los dólares libres, como el contado con liquidación que está en $172,75.

Así, y de no mediar sorpresas, calculan que las reservas netas​ a fin de año estarán entre US$3.500/3600 millones contemplando que el 85% de la plata del FMI se destinará a pagarle al propio organismo.

Mientras que el sendero de los dólares aparece marcado, el de los pesos es una gran incógnita a pesar del exceso evidente de liquidez.

Una característica muy marcada del momento financiero es que las empresas que recaudan pesos no saben dónde colocarlos y los bancos privados aseguran que la demanda de crédito "es cero" a pesar del bajo nivel relativo de la tasa de interés.

La estadística oficial del Banco Central muestra una particularidad respecto del ahorro en pesos: la tasa para un depositante minorista a plazo fijo es 37% anual mientras que para las colocaciones de más de un millón de pesos es 34%.

Habitualmente los depósitos por mayor monto obtienen una tasa mayor, pero a los bancos los pesos le sobran por los cuatro costados al tener como tomador predominante al Estado, sea el Banco Central o el Tesoro.

La tasa pasiva de 37% o la activa que fija el costo del crédito en torno a 40% resultan negativas frente a una inflación que viaja al 50% este año, pero eso no es argumento suficiente para incentivar la demanda de crédito. La incertidumbre pesa más.

En lo que hace a la absorción de pesos, los pasivos del Banco Central (Letras de Liquidez y pases pasivos) llegan a $3,7 billones que explican en parte por qué Pesce no quiere subir las tasas. Si lo hiciera, el principal costo lo tendría que afrontar el propio Central.

Con menos dólares y muchos más pesos, la mirada de los analistas para la segunda parte del año se concentra en dos puntos que el informe de EcoGo define en pocas líneas.

Dice: "El intento de poner plata en el bolsillo de la gente vía segunda vuelta de paritarias, la baja del impuesto a las Ganancias y líneas de créditos subsidiadas como el Ahora 30 para la compra de bienes durables, seguramente va a tener impacto en el consumo en los próximos cuatro meses".

Y concluye: "Todas políticas ya utilizadas que, en un contexto de escasez de reservas, tienen rendimientos decrecientes. Dicho en criollo impactan un poco sobre las cantidades y mucho, en una segunda vuelta, sobre los precios y la brecha cambiaria".

Daniel Fernández Canedo

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