Domingo, 29 Agosto 2021 10:07

Con las tarifas y el dólar contenidos, la inflación igual quebró la marca de 10 meses seguidos por arriba de un 3% - Por Daniel Fernández Canedo

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Lo señala un informe privado. En 2016 habían sido siete los meses consecutivos por arriba de ese límite; y en 2002, seis. Pero en ambos casos hubo devaluaciones.

Parecía que en materia de inflación alta estaba todo dicho en la Argentina, que desde hace años se ubica en los primeros puestos del ranking mundial. Un aumento anual de un 50% en el índice del costo de vida, superando con comodidad el 29% fijado como meta en el Presupuesto, reitera la tradición de la suba sistemática de los precios de quebrar todas las previsiones oficiales.

Pero esta inflación de 2021 tiene características particulares ya que, como lo muestra un informe reciente del estudio de Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo, alcanzó el récord de llevar diez meses consecutivos por arriba de un 3% y con un ingrediente adicional: ese resultado se dio sin salto devaluatorio ni tarifario.

A la inflación de 48% / 50% se llegará este año aun cuando el Banco Central viene haciendo subir el dólar oficial a razón de un 1% por mes y con la autorización del Gobierno para incrementar en torno de un 9% las tarifas domiciliarias de luz y gas en la Capital y el GBA.

La estrategia del Gobierno es muy clara: dólar y tarifas atrasados con reapertura de paritarias para tratar de reactivar el consumo, y cepo cambiario duro, aunque Miguel Ángel Pesce abrió un poco el grifo para que las empresas puedan cancelar deudas inferiores a los US$5 millones.

El informe de Macroview compara 6 años de meses consecutivos con inflación arriba de 3% y destaca 2002, con 6 meses; 2016, con 7 meses; y el actual, con los 10 meses mencionados.

En tres de los años comparados (2002, 2014 y 2019) el "gatillo" inflacionario fueron devaluaciones, mientras que en los otros dos (2016 y 2018) a la devaluación se le agregaron aumentos fuertes de las tarifas de los servicios públicos. ¿Cómo será el futuro del experimento actual?

Los ministros Martín Guzmán y Matías Kulfas —es obvio que no pueden dar otra respuesta— destacan que un salto devaluatorio no será el camino que elegirá el Gobierno en caso de que decida dejar atrás la estrategia de atraso cambiario que llevará adelante al menos hasta fin de año.

Probablemente el Gobierno esté pensando en una aceleración moderada del ritmo de aumento del dólar oficial para después de las elecciones, pero la realidad cambiaria puede ser otra.

Hasta principios de la semana, el Banco Central venía comprando dólares, una situación novedosa ya que habitualmente sobre fines de agosto quedan pocas liquidaciones del sector agropecuario, pero algo cambió a pesar del ingreso de los US$4.335 millones del Fondo Monetario Internacional destinado, en el caso argentino, a fortalecer las reservas de divisas.

Otro informe, en este caso de la consultora Anker, pone el foco en lo que titula como "el juego cambiario" y sostiene: luego de varias jornadas en las que el Central había sido ganador, con US$33 millones de promedio diario entre compras y ventas, el 26 de agosto vendió US$150 millones en el mercado oficial, consistente con un nivel de reservas netas en torno a US$5.700 millones.

El punto deja en claro que, más allá de los deseos de los funcionarios, el partido que se jugará en los próximos 90 días dependerá de los dólares contantes y sonantes que el Banco Central vaya comprando y vendiendo, además de la expectativa que se genere en torno a la posibilidad de un acuerdo con el FMI.

El presidente Alberto Fernández mantiene su discurso de querer un acuerdo con el organismo, pero si el FMI contempla una baja de la tasa (algo posible por la situación de la pandemia) y un plazo superior a los 10 años para un préstamo para refinanciar US$44.000 millones.

Los tiempos para un acuerdo parecen cortos, porque el Gobierno no quiere cerrarlo antes del 14 de noviembre, fecha de las elecciones legislativas, y en marzo hay un vencimiento de US$4.000 millones que se estima que el Gobierno no tendrá fondos para pagarlo.

Una regla no escrita del mercado cambiario argentino es que los temores de devaluación ceden cuando los operadores comprueban que el Central compra dólares en vez de tener que venderlos.

La contracara es el mensaje del Banco Central, que a diario ratifica que la combinación de reservas y cepo garantizan un transito cambiario calmo hasta las elecciones.

Tal vez haya que recurrir al libro sobre el futuro de la economía argentina de Pablo Gerchunoff y Roy Hora titulado La moneda en el aire. Desde ahora y hasta fin de año tendrá un tiempo para caer.

Daniel Fernández Canedo

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