Miércoles, 01 Septiembre 2021 10:30

Qué hay detrás del sorpresivo boom de las acciones argentinas en Nueva York - Por Daniel Fernández Canedo

Escrito por

Las encuestas que especulan con la oposición muy cerca del Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires y el posible acuerdo con el FMI, entre las especulaciones 

La trepada en la semana de las acciones de empresas argentinas que cotizan en el exterior desparramó interpretaciones sobre las causas y las posibles consecuencias a pocos días de las elecciones primarias.

Subas en dólares en sólo un mes de 53% de los certificados de Edenor, o de más de 35% para el sector de los bancos (Francés, Macro o Galicia) o de 33% para Globant sacudieron la visión de un mercado financiero que desde hacía meses venía y viene concentrado en el dólar y la capacidad que tiene el Banco Central para llegar con reservas suficientes hasta fin de año.

Buscando argumentos para esas ganancias espectaculares, el mercado tomó el de las encuestas que permiten especular con que en noviembre la oposición podría achicar a 5 puntos o menos la distancia en la provincia de Buenos Aires.

Sacan cuentas (Axel Kicillof aventajó por 14 puntos a María Eugenia Vidal en 2019) y apuestan a que con ese resultado el Gobierno no tendría otra opción que acelerar para fin de año el tan conversado supuesto acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

También estuvieron a la orden del día las versiones que dejaron trascender altos funcionarios del Gobierno sobre que si en octubre el FMI anuncia una rebaja de la tasa para la financiación de países emergentes el acuerdo saldría antes de fin de año.

El resultado de las elecciones y el acuerdo con el FMI se entrelazan frente a un panorama claramente definido: en 2022 la Argentina enfrenta vencimientos de deudas por de US$ 19.000 millones y necesita si o si refinanciarlos porque no tiene los dólares.

El marco financiero externo juega a favor de la Argentina: el titular de la Reserva Federal de los Estado Unidos, Jerome Powell, ratificó en la semana que por ahora no impulsará a una suba de la tasa de interés para enfrentar la suba de la inflación en su país que este año podría superar 5,5%.

Algún fondo de inversión pudo sacar cuentas y encontrar atractivas a las acciones de empresas argentinas confrontándolas con el rendimiento de 1,28% anual que hoy tienen los bonos del Tesoro americano a 10 años de plazo.

Medidos por el índice Merval, los precios de las acciones de la empresas cotizantes son menos hoy de 10% de lo que eran en 2017. La pérdida de valuación fue enorme y cualquier fondo de inversión con liquidez pudo apostar a la recuperación de buenas empresas locales.

El acuerdo con el FMI

La combinación de funcionarios diciendo en voz baja que el acuerdo con el FMI llegará antes, con la prórroga de un escenario de tasas de interés bajas en el mundo desarrollado y la expectativa de que el Gobierno deberá estar más dispuesto a negociar con la oposición después de las elecciones legislativas confluyeron para cambiar el aire financiero, aunque se desconoce si la mejora será perdurable.

En realidad, sólo la "superliquidez" mundial y el bajo precio relativo de los papeles constituyen los elementos más concretos para justificar una suba de los mercados que, como es tradición, siguen la lógica de comprar activos con los rumores y venderlos en cuanto se conozcan las noticias. ¿Y cuáles pueden ser las noticias?

El período preelectoral se encamina en el último tramo hasta noviembre y en términos de caja la expectativa es que el Gobierno vea disminuida la cantidad de dólares en las reservas del Banco Central y, por otra parte, aumente el gasto público para impulsar el consumo en las semanas previas a las elecciones de noviembre.

El Ministro Martín Guzmán bajó el déficit fiscal primario en la primera parte del año montado en el aumento de recaudación que aportaron las retenciones a las exportaciones (dieron un salto por los altos precios de los granos) y en la recaudación en el impuesto a la riqueza, por un lado, y por la licuación de las jubilaciones por la elevada inflación.

Esa combinación le permitió reducir sensiblemente la emisión del Banco Central para financiar al Tesoro, pero en la segunda parte del año todo apunta a un cambio sensible, al punto que los economistas sostienen que el déficit que en la primera parte fue de 0,5% del PBI podría ampliarse hasta 3,5% del PBI,

En la última licitación para conseguir fondos, el Tesoro no logró todo lo que pedía y lo que obtuvo fue a plazos cortos o por la colocación de bonos atados a la inflación elevada.

El regreso a una situación de menos dólares y más pesos dando vuelta por la economía tiene el ingrediente adicional de contar con un límite preciso, el fin de año, y con una amenaza que mantiene en vilo a la sociedad y al gobierno como es la variante Delta del Covid-19.

Para muchos funcionarios la variante Delta puede constituir el temido "cisne negro" en el camino hacia la reactivación plena de la actividad económica y prefieren no pensar en la imagen del Presidente Alberto Fernández teniendo que llamar al aislamiento social después de la crisis desatada por el Olivosgate.

Desde ya que tampoco quieren pensar en el futuro del dólar después de las elecciones. Pero, en este caso, primero se verá cómo evoluciona la brecha cambiaria (distancia oficial/blue) que en el 86% actual, como la mayoría de las variables clave de la economía argentina, no resulta sostenible por mucho tiempo. A menos que el Gobierno apueste a mantener la situación de estancamiento.

Daniel Fernández Canedo

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…