Viernes, 08 Octubre 2021 09:49

De la reunión caliente entre Alberto y Cristina en Olivos a la emisión al rojo vivo - Por Marcelo Bonelli

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Presidente y Vice almorzaron el martes en estricta reserva. La tensión sigue y se dijeron cosas fuertes. En la Casa Blanca consideran que el principal problema de la Argentina es de gobernabilidad y no económico. Pero este año se emitirá más que en el 2020, el año de la pandemia.

El FMI le exigirá a Martín Guzmán un compromiso para que achique sustancialmente la brecha cambiaria. Julie Kozack y Luis Cubeddu –los auditores de Washington– lo van a plantear en una reunión a solas con el ministro. Ocurrirá la semana próxima en EE.UU. y reflejará la actual prioridad del FMI: no habrá acuerdo sin una estrategia que normalice los alocados mercados del dólar. Esta es la prioridad del FMI: aún por encima del ajuste fiscal, donde Guzmán le dio pruebas a Washington de tener mano firme.

La exigencia “mete el dedo” en una cuestión urticante: el valor que debe tener el dólar oficial después de las elecciones en Argentina. La brecha –alrededor del 80%- refleja un atraso en el tipo de cambio oficial fruto del marasmo macroeconómico.

La disparidad hace que nadie invierta, a la espera de un ajuste cambiario. También le mete más presión a las reservas y alienta la inflación. Miguel Pesce hace malabares para sostener la estantería con supercepos. El nuevo torniquete que anticipó Clarín el viernes quiere decir una cosa: las reservas se esfuman, y aumenta la presión –legítima o no- por una devaluación.

Pesce logró obturar el miércoles y el jueves la salida de billetes. Pero la Casa Rosada juega en contra del Banco Central. El Gobierno está inundado de contradicciones. Cristina y Alberto exigen tener el dólar quieto, mientras que con sus decisiones y peleas le dan “bomba” a una “olla a presión”.

Clarín confirmó que ambos se reunieron en secreto. El Presidente y la Vice almorzaron el martes en la Quinta de Olivos.

Entre los dos, la tensión continúa. Fue el primer cara a cara y a solas desde que explotó la pelea por la debacle electoral. Se dijeron cosas fuertes. La Vice y el Presidente repasaron encuestas y evaluaron la crisis política y económica. Un vocero del Instituto Patria afirmó: “Hubo caras más apacibles. Seguirán así hasta el 15 de noviembre”.

Cristina insistió en recalentar la economía. En “poner todo” para ganar las elecciones. El dólar, los salarios y el funcionamiento del nuevo Gabinete estuvieron en la discusión. Alberto no le perdona a Cristina que haya intentando despegarse de la derrota y -para eso- generado una crisis que le ocasionó un desgaste sin igual al Presidente. Cristina masculla bronca contra Alberto y culpa a su mala gestión de la estampida electoral.

Esos reproches persisten. Se tratan de ocultar. Pero no han cambiado. La tensión sigue y la desconfianza entre ambos perdura. Por eso, en la Casa Blanca consideran que el principal problema de Argentina no es económico: es de gobernabilidad.

Horacio Rodríguez Larreta recibió ese mensaje durante su misión a Washington. Hubo un encuentro reservado e inusual con “multis”. Ocurrió en el Council of the Americas. Los banqueros de Wall Street escucharon a Larreta: tuvo un discurso económico moderno y político decididamente anti-grieta. El líder del PRO dijo que Argentina debe ampliar los consensos, para llevar adelante las reformas que permitan bajar la inflación y empezar a crecer. Larreta terminó: “Con la grieta podemos ganar, pero no gobernar”.

El mensaje generó apoyos entre las “multis”. Pero el jefe de Gobierno percibió mucha desconfianza en Wall Street. Hubo exposiciones inquietantes: “¿Por qué tendrían que confiar en la oposición, si Mauricio Macri fracasó?”.

Este jueves, Rodríguez Larreta trató el tema con Hernán Lacunza. El ex ministro admite que no hay credibilidad en Argentina, por los desastrosos gobiernos de Cristina, Macri y Alberto. Tampoco en el FMI se entiende que Alberto haya ratificado a Guzmán y que ahora Máximo, Cristina y La Cámpora lo vivan desgastando.

Madre e hijo tampoco tienen un candidato claro. La propuesta de Augusto Costa perdió fuerza, tras la licuación política de Axel Kicillof.

Las actuales medidas que ambos impulsan hacen que la “maquinita” de hacer billetes trabaje a full: en el último trimestre del año habría una emisión extraordinaria de $ 1,3 billón y el bombeo de dinero alcanzaría un inusual récord: se emitirá más que en el 2020, el año de la pandemia.

Por eso Martín Guzmán insiste en privado con la prudencia: sabe que se está fomentando un polvorín, complicado para desactivar.

El ministro se niega a una devaluación brusca y ese es el único acuerdo que tiene con Pesce. En todo lo demás se enfrentan y pelean. Por eso, Guzmán llevará a Washington una propuesta para achicar la brecha: acelerar el ritmo mensual de ajuste cambiario después de las elecciones. Una política de “crawling peg”.

Anuncios que no se concretan

Pero el acuerdo técnico esta “verde” y Washington pretende que se despejen las incertidumbres en el poder. Las peleas no paran y ahora pueden generar una crisis política con Julián Domínguez. Paula Español frena el decreto para flexibilizar el cepo a la carne. Hay una batalla entre la funcionaria y Matías Kulfas. Español no está de acuerdo con las cuotas pactadas de abastecimiento interno. Y trabó todo.

Kulfas quiere cumplir con el anuncio político. Domínguez está colgado del pincel y juega su credibilidad frente al campo. Hace 10 jornadas que se hizo el anuncio y hasta ahora, nada. Domínguez habría mandado un ultimátum: el martes próximo saldría el campo – y él avalaría – con los tapones de punta.

Domínguez, junto a Juan Manzur, hacen un esfuerzo para abrir un diálogo con los hombres de negocios. La Administración de Puertos que conduce el camporista Jose Beni complica sus planes: la estatización de la Hidrovía no termina de arrancar y la licitación internacional vive frenada.

También provocó un escándalo en el Puerto de Buenos Aires. La AGP y el Ministerio de Transporte en forma arbitraria extendieron millonarias concesiones a algunos empresarios con resoluciones polémicas.

Las anomalías provocaron una denuncia judicial y la Cámara en lo Contencioso Federal acaba de fallar en contra de las decisiones oficiales. En juego hay miles de millones de dólares. La perjudicada “multi” BACTSA – gigante que opera el Canal de Panamá - emitió un inusual y furibundo comunicado contra los funcionarios: pide una licitación internacional y no privilegios a su competencia. El ministro Alexis Guerrera está bajo fuego, pero se defiende: dice que actuó “sujeto a derecho” y que no está enfrentado con la dupla Manzur y Domínguez. Guzmán recurrirá a Kristalina Georgieva. Esta semana volverá a reunirse con la jefa del FMI, su sostén político real.

La crisis que atraviesa Georgieva complica la ayuda a la Argentina. Está muy observada y no podrá hacer la vista gorda. Ya hay directores del FMI que no comparten la mano blanda que tiene con Guzmán. Fue a partir de que emitió un documento elogiando la consistencia de la negociación de la deuda: el mercado la reprobó, porque el riesgo país sigue en las nubes. Kristalina está en la cuerda floja.

El miércoles tuvo que dar explicaciones en el “board” del FMI: le cuestionan su manipulación a favor de China. Los directores escucharon su descargo: “Puedo enfatizar con fuerza, que nunca recomendaría la alteración de datos”.

Elizabeth Shortino, la directora de EE.UU. hizo silencio: el Tesoro no le perdona a Kristalina la ayuda a China. Sergio Chodos, el director argentino, estuvo en la secreta reunión. Elaboró un hermético informe para Guzmán y Alberto. Chodos fue cauto, pero optimista: “A mi gusto, no le fue demasiado mal”.

Marcelo Bonelli

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