Domingo, 14 Noviembre 2021 09:18

El Gobierno ya tiene decidido que hará con el dólar el lunes, si puede - Por Daniel Fernández Canedo

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Más allá del resultado electoral, la decisión es seguir con las mini-devaluaciones. Pero el problema sigue siendo el dólar blue.

Si hay un consenso en la Argentina en materia económica es que el futuro del país necesita un plan creíble y no como el actual basado en congelamientos y desequilibrios que lo hacen insostenible, entre otras cosas, por la falta de confianza que provoca.

La desconfianza sobre la posibilidad que tiene el Gobierno de mantener la actual política cambiaria, consistente en retrasar el precio del dólar oficial frente a la inflación, alcanzó un punto de máxima tensión en los días previos a la elección y la expectativa general es esperar cambios en las próximas 48 horas.

Pero el 3,5% de aumento del costo de vida en octubre puso del otro lado de la balanza el contrapeso político para frenar cualquier decisión referida a un posible salto cambiario en el corto plazo.

"Olvídense, una devaluación fuerte sería un fogonazo para la inflación", aseguraba en el filo del fin de semana un encumbrado funcionario del área económica que validaba la idea del ministro Martín Guzmán sobre que no cabe esperar modificaciones importantes en materia cambiaria.

Mientras los funcionarios intentaban aquietar las expectativas, en el mercado cambiario caían a pique las liquidaciones de exportaciones (los exportadores de productos primarios tienen 15 días para liquidar después de la fecha de embarque) en un contexto en que nadie está dispuesto a vender un dólar.

Si bien en el Gobierno repiten estar convencidos de que el dólar oficial no está retrasado ("las exportaciones industriales crecen 33%, ¿¡de qué retraso me hablan!?", dicen con tono enfático), reconocen que la disparada del dólar blue les resulta inmanejable ($ 200 y con una brecha de 100%) a pesar de la potente intervención en el "contado con liquidación".

El Banco Central destina una gran cantidad de bonos globales AL30 interviniendo en el mercado, pero la presión no cede y tiene su lógica: la expectativa es que al Central le quedan pocas reservas y que en algún momento las modificaciones del sistema cambiario serán inevitables.

¿Aceleración del ritmo de suba del dólar oficial para acercarlo al ritmo de la inflación? El problema que tiene ese cambio es que le pondrá, aunque pausadamente, un piso más alto al dólar y los riesgos de alimentar a la suba de los precios serán inevitables, y más si no tiene el contrapeso de un plan de estabilización.

En el Gobierno descartan la idea de un desdoblamiento formal del mercado cambiario a partir de la idea, tan usada y sin éxito por gobiernos argentinos, de establecer un dólar comercial para importaciones y exportaciones y otro financiero para créditos y pago de deudas.

En Economía descartan de plano un desdoblamiento con un argumento contundente: si las deudas van por el dólar más caro, pondrían al sector privado al borde de un crac.

Indicadores que anticipan cambios​

Pero más allá de los deseos de los funcionarios, y del desconocido resultado electoral y sus consecuencias sobre el manejo futuro del Gobierno, hay indicadores que anticipan cambios para las próximas semanas.

Un informe de Equilibra, la consultora del economista Martín Rapetti, define el futuro cambiario así: "El stock de reservas netas para sostener el ritmo de crawling peg actual (actualización pausada del dólar oficial) es muy limitado (US$ 4.650 millones, con intervención mensual total -mercado oficial y financiero- por US$ 430 millones en el promedio del año)".

Y concluye: “El Gobierno tendrá que salir lo antes posible del actual esquema de retraso cambiario y cabría esperar un aumento marginal de las tasas para acompañar el proceso".

Con pocas reservas, mucha demanda, convencimiento de que el Gobierno recurrirá tarde o temprano a una devaluación (aseguran que el Fondo Monetario Internacional no se la está pidiendo) y sin subir la tasa de interés en pesos para darles una alternativa a los ahorristas en pesos, la necesidad de cambios sería inminente. Pero el Gobierno ya demostró que su capacidad de postergar decisiones es altísima.

Las exportaciones tendrán este año un aumento récord de US$ 21.600 millones. El incremento de 39% es impactante a pesar de que el grueso de la mejora se debió a la suba internacional de los precios de los granos.

El dato revela que la máquina de generar dólares para la Argentina funciona. Pero el Banco Central siempre pelea con la frazada corta. En estos días, muy corta.

Daniel Fernández Canedo

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