Lunes, 15 Noviembre 2021 13:07

Dólar planchado: el Gobierno quiere seguir con su apuesta tras la derrota electoral, ¿podrá? - Por Daniel Fernández Canedo

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Insisten en que no hay que esperar grandes cambios con el dólar oficial. Pero la brecha cambiaria amenaza. 

Es prematuro intuir el diagnóstico que formulará el Gobierno sobre los motivos económicos que pudieron haber influido en el resultado electoral de este domingo, pero hay problemas ineludibles como el del dólar.

En 11 de los últimos 12 meses (la excepción fue agosto con 2,5%), la inflación superó el 3% marcando un récord, aunque se trató de un mal resultado sin tener otras causas sensibles, ya que no respondió ni a un salto devaluatorio ni a uno tarifario.

Ya con esos números sobre la mesa y la expectativa generalizada de que el Gobierno deberá tomar medidas a corto plazo, las respuestas oficiales deberían llegar en breve.

La parálisis en la liquidación de divisas por parte de los exportadores de la semana pasada fue otro síntoma de que los mercados aguardan definiciones que permitan alargar el panorama económico-financiero.

La respuesta anticipada del Banco Central, aunque en voz baja, fue categórica: no deben esperarse cambios rotundos para este lunes ni para esta semana.

Economía intentará persistir con el esquema del dólar oficial "moderadamente" retrasado a la espera de que la exportación vuelva a liquidar divisas. Tienen 15 días para hacerlo después de la fecha de embarque.

Así descartan cualquier tipo de devaluación fuerte (25/30%), porque sin un contexto macro se trasladaría rápidamente a los precios y provocaría un "fogonazo" inflacionario.

Una devaluación fuerte sin medidas adicionales que amortigüen el impacto, y sin una hoja de ruta para moderar el déficit fiscal y la emisión monetaria, podría resultar un salto al vacío y otro shock de empobrecimiento. Pero algo cabe esperar para equilibrar algunas variables clave.

Hay economistas que aseguran que los pesos que están en circulación no alcanzarían para provocar un ajuste estilo el "Rodrigazo" de los ´70 y apuestan a la palabra del ministro Martín Guzmán, que ya descartó un salto devaluatorio en varias oportunidades inclinándose, tal vez, por una aceleración del "crawling peg" aun cuando este sistema tenga costos importantes.

El principal inconveniente de que la actualización del dólar oficial sea, por ejemplo, de 3% mensual en vez del 1% actual, es que exportadores e importadores conocen de antemano los movimientos del Central y, por tanto, unos buscarían postergar la liquidación de divisas y los otros, como en la actualidad, intentarían adelantar sus operaciones para obtener el dólar más barato posible.

¿Y subir la tasa de interés para tentar a los ahorristas a depositar en pesos en un momento en que el dólar blue a $ 200 está en un nivel relativamente alto de acuerdo a las mediciones técnicas?

"Después de las legislativas: ¿pragmatismo o intensificación de controles?", se preguntaban Jorge Vasconcelos y Guadalupe González, economistas de IERAL, poniendo el foco en un punto sensible: los subsidios a las tarifas de luz, gas y transporte que jugaron un rol en la política electoral de "la platita" en el bolsillo de la gente.

Dicen: desde principios de 2019, el índice de precios al consumidor (hasta septiembre) ha subido un 187% y los precios mayoristas lo hicieron un 200%, pero el promedio de las tarifas de electricidad, agua y gas lo ha hecho en apenas 52% en CABA.

"Se trata de una situación insostenible por la magnitud de los subsidios involucrados y por el hecho de que la única forma de financiación ha pasado a ser la emisión monetaria", analizan los mismos economistas.

Si el atraso de las tarifas es un tema sensible a tratar y solucionar, ni qué hablar la "brecha cambiaria" que viene jugando un rol desequilibrante para la marcha de los negocios, la inflación y el ahorro de la gente.

En un informe para clientes, la consultora Abeceb alertó sobre la presión cambiaria "al tope" y los inversores cubriéndose ante "crecientes expectativas de devaluación".

Sostiene que con el dólar blue en $200 y el contado con liquidación en $220, una "brecha cambiaria altísima e insostenible arriba de 100%" y con los inversores moviéndose a fondos atados al dólar para cubrirse de una eventual devaluación, las empresas estuvieron cancelando aceleradamente sus préstamos en moneda dura lo que determinó que el Banco Central haya salido a vender reservas para tratar de frenar la trepada de los dólares libres.

En este escenario, en el Central dicen dos cosas: que los economistas están calculando mal el nivel de reservas netas (los analistas privados hablan de US$3.000 millones o menos para fin de año e incluso hay quien las pronostica en terreno negativo), y que la clave de las próximas semanas estará en las señales que se emitan respecto de un avance para acordar con el FMI la refinanciación de los vencimientos de 2022.

Ya el mapa de vencimientos exige definiciones en el corto plazo. Si este año los compromisos fueron de US$ 5.100 millones (la mayoría se cubrirían con el aporte extraordinario de DEG que le hizo el FMI a los países miembros), los de 2022 suben a US$ 19.100 millones y en 2023 se adicionan US$ 19.300 millones.

El Gobierno se cansó de culpar en la campaña a Mauricio Macri y a la que considera una irresponsabilidad del Fondo por el monto del crédito otorgado, pero la fuerza de las acusaciones se diluye y ahora llegó el momento de encontrar soluciones al atolladero en que se encuentra la Argentina.

Será con la convocatoria del Gobierno a la oposición para avanzar en la negociación con el FMI. La oposición buscará que, antes de que los convoquen formalmente, el camino de acuerdo con el FMI esté avanzado y despejado. Comenzó una nueva etapa que todavía está en pañales.

Daniel Fernández Canedo

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