Miércoles, 01 Diciembre 2021 12:06

Acelerar la suba del dólar oficial y emitir más pesos, dos claves de diciembre - Por Daniel Fernández Canedo

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El Banco Central vendió este martes otros US$135 millones para calmar a un mercado expectante. El goteo de billetes estadounidenses sigue en la mira. 

La estrategia de hacer subir el dólar oficial en torno del 1,2% frente a una inflación de 3% mensual o más, habrá llegado a su fin en diciembre. 

El Banco Central perdió otros US$135 millones el último día de noviembre y el mercado saca cuentas calculando cuántas reservas líquidas le pueden quedar para atender un mercado tensionado y a la espera de definiciones.

El Central obligó a los bancos a llevar a cero su posición global en divisas y eso se tradujo en que el sistema tuvo que transferirle unos US$ 500 millones, una cifra importante en términos relativos pero que, al ritmo de los últimos días, sólo le alcanzaría para cubrir una semana de la demanda del mercado.

La tensión cambiaria llegó a un punto máximo cuando un comunicado oficial incluyó el concepto que ningún experto en finanzas hubiese querido leer: "Todos los depósitos en moneda extranjera cuentan con activos en la misma moneda que los respaldan. Adicionalmente, existe una normativa específica con más de 20 años de vigencia que exige particularmente que los depósitos en dólares estén respaldados en dólares".

El comunicado concluyó con un: "Las entidades financieras, además, cuentan con una liquidez récord en dólares y pesos".

El comunicado del lunes 29 de noviembre fue la respuesta oficial a un movimiento en los bancos que se habría originado en un rumor proveniente de la provincia de Salta y que prendió en parte de los depositantes.

Este martes, el goteo de depósitos había mermado pero los banqueros seguían opinando que la única respuesta efectiva en estos casos tiene dos vertientes: que la gente perciba que el Banco Central gana reservas y tiene con qué abastecer al mercado, y que pueda ir al banco y constatar que el depósito está y que nadie se lo puede sacar.

Si bien es cierto que los depósitos en dólares tienen un alto nivel de respaldo, la desconfianza sobre la situación cambiaria y financiera argentina está a la orden del día y el bajo precio de los bonos que emite el Estado lo demuestra.

Títulos públicos que estarían a salvo de default están en US$27 la lámina de US$100. En otras palabras, son precios bajísimos, pero no hay quien quiera comprarlos.

Los bancos y las compañías financieras entienden que las únicas opciones interesantes para transcurrir los próximos cuatro meses son los bonos con CER para protegerse de una inflación que está lejos de ceder.

Según los cálculos de la consultora Eco Go, la inflación minorista tuvo un salto en la última semana de noviembre (+1,6%), lo que habría llevado el aumento promedio del mes a 3,2% con una suba de 3,9% en alimentos.

A partir una inflación de 3,2% y con el dólar mayorista subiendo 1,2%, se entiende que el Central busque acelerar en diciembre el ritmo de suba del tipo de cambio oficial.

En parte porque evitará la consolidación de la idea de que el dólar está atrasado y en parte, también, para despejar la posibilidad de un salto cambiario robusto en las puertas de la negociación con el Fondo Monetario Internacional.

Mientras que el Central podría acelerar el ritmo de aumento del dólar oficial, en el Gobierno especulan con que los $201,50 de cotización del blue resultan lo suficientemente alto como para desalentar las compras a modo de refugio.

Mientras que el dólar mayorista sube 19,5% en el último año, el blue aumentó 31,5% y el "contado con liquidación", que está en $214,36, lo hizo un 44,6%, todos por debajo de la inflación y con una dispersión marcada

Sin decirlo en voz alta, el Central pudo mantener relativamente atrasado al dólar oficial porque contó con el ingreso adicional de divisas de la exportación agrícola y de los Derechos Especiales de Giro del FMI para atender la pandemia de coronavirus.

En los 10 primeros meses de este año las exportaciones de granos alcanzaron US$ 34.200 millones, US$ 10.700 millones más que en 2020.

A ese dato a favor del sector externo se sumaron los US$4.300 millones que otorgó el FMI y que el Gobierno destinará a pagarle al propio organismo.

Si a los dólares del campo se le suman los del FMI y la caída a pique de la venta de dólares para ahorro y viajes al exterior, se podría concluir que la falta de divisas no debería ser un problema para el Banco Central.

Hace poco más de un año atrás, el economista Ricardo Arriazu publicó en Clarín una columna titulada: "El faltante estructural de divisas no existe", argumentando que el faltante estructural de fondo de la Argentina es la falta de confianza.

Poco parece haber cambiado y con el interrogante adicional de que, tal vez, 2022 no ofrezca las mismas condiciones de este año en materia de comercio exterior.

En el corto plazo, entendido como las próximas tres semanas, el Gobierno está esperanzado en las liquidaciones del trigo que a US$290 la tonelada en Chicago, puede dejarle unos cuantos dólares a un Central sediento de divisas.

Mientras Miguel Pesce cuenta los dólares de a uno, en Economía Martín Guzmán cuenta de a millones las necesidades de emitir pesos para cubrir el bache fiscal de diciembre.

Los primeros cálculos hablan de que el Central tendría que emitir unos $200.000 millones para asistir a un Tesoro que, si bien mejoró la capacidad de absorber fondos del mercado, promete tener un fin de año para transitar con pies de plomo.

Daniel Fernández Canedo

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