Miércoles, 05 Enero 2022 13:04

Martín Guzmán y el FMI: se terminan las palabras y arranca la suba de tasas para los pesos - Por Daniel Fernández Canedo

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El ministro brindaría los números de la propuesta argentina para conseguir la refinanciación de la deuda. Y los operadores financieros esperan precisiones para que se despeje la tensión con el dólar. 

El ministro Martín Guzmán expondrá ante los gobernadores los lineamientos de la negociación que viene llevando adelante con el Fondo Monetario Internacional por un préstamo para refinanciar los vencimientos del crédito de US$44.000 millones que obtuvo el gobierno de Mauricio Macri. 

Más allá de quien asista (los mandatarios opositores dijeron que no irán porque el tema debe tratarse en el Congreso) se supone que el ministro dará a conocer las metas de déficit fiscal, crecimiento, inflación y acumulación de reservas del Banco Central para este y los próximos años que le permitan a la Argentina ahorrar para enfrentar, después de unos cuantos años de gracia, el pago de la deuda.

Seguramente el ministro insistirá con el discurso oficial de que el gobierno argentino está dando muestra de querer negociar y que no llegará a ningún acuerdo que comprometa las posibilidades de crecimiento del país. El discurso estará pero lo importante serán los nuevos números que superen la ficcionalidad original de 3,3% de déficit fiscal e inflación de 33%.

Guzmán tendrá la posibilidad de recuperar credibilidad después del fracaso de intentar que la oposición le vote un Presupuesto 2022 con metas inalcanzables como la inflacionaria.

Dentro del gobierno reconocen que el ministro tendrá que plantear el nuevo escenario de la economía con 10% de crecimiento, 60% de suba en la recaudación impositiva y una inflación que terminaría superando 50%.

"Ahora le toca mover a Guzmán y todos estamos expectantes", arriesgaba un experimentado banquero que, como la mayoría de los hombres de negocios, está convencido de que el gobierno esta vez no irá al default.

El argumento en favor del acuerdo basa sus razones en un hecho incontrastable: Alberto Fernández le viene pagando puntualmente al FMI a pesar de que las reservas del Banco Central están en un nivel bajo, muy bajo.

En diciembre pagaron US$1.892 millones y este mes el compromiso con el organismo es de US$731 millones. En febrero vencen US$372 millones y en marzo, el dato quema: US$2.873 millones.

Esos son sólo los pagos al Fondo que contrastan con los US$ 2.300/2.400 millones que alcanzan las reservas netas. Si la intención fuese defaultear, ¿para qué gastaron dólares en vez de ahorrarlos para enfrentar un chubasco?

Pero, además, y como nunca, el gobierno adelantó el núcleo de su política financiera en un documento del Banco Central titulado: "Objetivos y planes respecto al desarrollo de las políticas monetaria, cambiaria, financiera y crediticia para el año 2022".

Este documento de 16 páginas define como prevé el gobierno la evolución de variables clave como inflación, el dólar, las tasas de interés, el ahorro y el crédito en un punteado concreto.

El atraso cambiario

El Central reconoce que el tipo de cambio está atrasado y ratifica que lo irá actualizando con su política gradual, sin saltos bruscos.

Tal vez este enero haya que esperar una suba más acelerada del dólar oficial pero no llegaría al 3% con lo que seguiría abajo de la inflación.

El tema es sensible porque la brecha entre dólares está en 100% y es un aliciente muy grande para postergar la liquidación de exportaciones (las de trigo están en alza por el repunte del precio internacional) y adelantar importaciones.

En las empresas el excedente de pesos es creciente al no poder comprar dólares para transferir utilidades o cancelar deudas con el exterior en forma fluída y el gobierno lanzaría a corto plazo un esquema de suba de la tasa de interés para que esos pesos no ser vayan al dólar.

Hoy la tasa de "la política monetaria" está en 38% anual y por un depósito de menos de un millón de pesos se paga 37% (44% es la tasa efectiva anual) y por uno superior, el 34%. Todas tasas claramente por debajo de la inflación de 50% y que en la práctica constituyen un destino transitorio para los pesos mientras el cepo estricto siga vigente.

Pero el gobierno que emite a mano abierta para financiar el déficit fiscal está buscando un sendero para que los tenedores de pesos puedan ganarle a la inflación. ¿Alcanzará con pagarle 55% anual a los depositantes de plazo fijo? Mucho dependerá de la expectativa inflacionaria para 2022 que en algunos casos llega a 60%.

La combinación de escasez de divisas y exceso de pesos pronuncia el comportamiento de las empresas y la gente a lanzarse a la búsqueda de sustitutos de dólar que caracteriza a una parte de la conducta de los argentinos en tiempos de alta inflación de intentar ahorrar consumiendo.

Así es difícil que no se le rían en la cara a alguien que va a comprar un auto importado, o con alto componente importado, y pretenda una entrega inmediata.O quien busque cubiertas para determinado tipo de autos. La reducción de la oferta llega hasta las pelotitas de tenis.

Las palabras, como las reservas del Banco Central, se van terminando y la expectativa de los operadores financieros es que el acuerdo con el FMI es el único instrumento que puede aliviar la tensión cambiaria en la que está inmersa la Argentina en los últimos años.

Daniel Fernández Canedo

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