Domingo, 06 Febrero 2022 11:10

Acuerdo con el FMI o “swap” de China: todo para que parezca que hay dólares - Por Daniel Fernández Canedo

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Las reservas netas del Banco Central están en un nivel cercano a cero. Y la inflación de enero desatará decisiones respecto al dólar y las tasas de interés. 

Miércoles y jueves el Banco Central terminó empatado en la rueda cambiaria y casi fue motivo de festejo en el Gobierno. 

En el Central cuentan los dólares de a uno y prenden todas las velas para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional se cierre antes de 22 de marzo, cuando vencerán compromisos por US$ 2.850 millones, una cifra impagable para el Gobierno.

El empate entre lo que el Central compró y vendió fue modesto en un contexto en el que el presidente Alberto Fernández criticó al FMI y a EE.UU. frente al presidente ruso, Vladimir Putin, quien amenaza con invadir Ucrania, y al enfriamiento del posible acuerdo con la Argentina por parte de la titular del Fondo, Kristalina Georgieva.

Con ese marco muy controvertido, una de las apuestas del presidente en China es lograr la aprobación de la utilización del "swap" por 130.000 millones de yuanes (unos US$ 20.000 millones) para pagar las importaciones desde ese país.

Hasta ahora el swap (una especie de giro en descubierto para algunas operaciones) está vigente como recurso de última instancia para la cobertura de reservas y se destinó, además, para el pago de las vacunas chinas.

Las importaciones chinas alcanzan a unos US$ 13.000 millones y el déficit del comercio bilateral llega a US$ 7.200 millones. El Gobierno aspira a que todo eso se pueda pagar con yuanes. Pero, hasta ahora, China quiere dólares.

Las reservas netas del Central están en un nivel cercano a cero y ponen en evidencia la premura de una parte del Gobierno (hay otras que le tiran piedras) para avanzar en la negociación del acuerdo con el FMI, considerada la única vía para aliviar las tensiones.

Cómo será la cuestión de la "soga al cuello" que el secretario de Comercio, Roberto Feletti, un kirchnerista duro, cuestionó en radio El Destape el enfoque de la negociación con el Fondo diciendo que "focalizar la discusión en el ajuste fiscal no es lo viable. Hay que enfocar siempre el sector externo. Todas las tensiones se alivian si aumentan los dólares en las reservas del Banco Central". Todo un descubrimiento para una Argentina que viene discutiendo el tema desde hace unos 50 años y como si una cosa fuese totalmente independiente de la otra.

Un informe reciente de la consultora Abeceb pone el foco en dos cuestiones cambiarias clave.

Una de ellas es que "el cepo y las restricciones a flujos comerciales siguen, pero podría abrirse la puerta a que no empeoren".

Es evidente que con una brecha cambiaria de 100% o más, los importadores tratarán de fortalecer sus stocks ante la incertidumbre sobre el futuro del dólar.

La otra es que "habrá que devaluar más (y por arriba de la inflación) para recomponer algo de competitividad". Por ahora eso no se ve. El Central sigue aumentando el dólar oficial en forma pausada frente a la inflación ante el temor que genera el desborde en las subas de precios.

Y mira con esperanza que los exportadores de soja, alentados por la suba del precio internacional que lo ubicó en torno a US$ 560 la tonelada, adelanten liquidaciones para fijar el precio.

En la semana se conocerá la suba del costo de vida en enero y ni los funcionarios más preocupados por el tema, como Feletti, ocultan que pudo llegar a 4%.

La difusión de ese dato abrirá la puerta a dos movimientos: la posible aceleración de la devaluación del peso frente al dólar mayorista y la casi descontada suba de la tasa de interés para las colocaciones en pesos que pide el FMI y para lo que el Central estaría preparando el camino.

Unos 15 días atrás, la noticia del aval de EE.UU. y del FMI para avanzar en un acuerdo para refinanciar compromisos por US$ 40.000 millones de este año y el próximo hubiese generado un alivio importante.

Pero, entre la renuncia de Máximo Kirchner a la titularidad del bloque de diputados oficialistas y el destrato presidencial hacia EE.UU. y el FMI en su visita a Rusia, el panorama de la política económica se volvió a nublar.

La vicepresidenta Cristina Kirchner se mantiene en silencio. Desde el presidente para abajo tienen en claro que ella discrepa con el principio de entendimiento con el FMI y las dudas sobre la energía que pondrá para que el posible acuerdo prospere son enormes. Y van en aumento acelerado en las últimas horas.

Daniel Fernández Canedo

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