Domingo, 27 Febrero 2022 09:36

Crisis por Ucrania: la Argentina se debate entre exportar soja a US$600 e importar gas a US$30 - Por Daniel Fernández Canedo

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La disparada de los precios del gas complica más el frente externo. Y una pregunta es si la suba de la soja puede compensar en algo la salida de dólares. 

La disparada de los precios del petróleo, el gas y las materias primas después de la invasión de Rusia a Ucrania dejaron en claro que ningún país podrá quedar al margen en materia económica de una intervención militar en el siglo XXI y de consecuencias imprevisibles. 

Es obvio que el contexto internacional es más incierto aún del que se perfilaba con unos EE.UU. con récord de inflación para los últimos años y un mundo que a la salida de la pandemia no mostraba bases claras para el crecimiento sostenido.

Los primeros datos de la tonelada de soja arriba de los US$600, del barril de petróleo cerca de los US$100 y del gas GNL en US$30 el millón de BTU configuran para la Argentina un escenario desfavorable para la Argentina, ya que los precios de la energía que importa subieron más que los granos que exporta.

Pero la soja encima de los US$600 siempre constituye para el kirchnerismo, que algunos ya definen como oficialismo opositor, un atractivo potente para conseguir dólares y plantear esquemas de resistencia, por ejemplo, frente a lo que se considera un acuerdo inminente del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional.

En el entorno del presidente Alberto Fernández aseguran que las diferencias con el organismo respecto al compromiso de reducción de los subsidios a las facturas de luz y gas continúan siendo muy importantes.

El Gobierno propuso originalmente una suba de tarifas de 20% que solo alcanzaría para mantener el nivel de subsidios en relación al PBI en los mismos niveles de 2021, y eso sin considerar el impacto de la nueva crisis.

Si el año pasado el precio promedio del gas importado fue US$8,4, ahora es cercano a US$30 y en un marco de duda sobre las posibilidades de abastecimiento. Y con el agravante de que las cantidades a importar podrían ir en ascenso ante el impacto negativo de la sequía para el llenado de los embalses de hidroelectricidad.

Si antes de la invasión de Ucrania para el Gobierno implicaba un compromiso importante bajar el déficit fiscal a 2,5% del PBI este año viniendo del 4,1% del PBI efectivo del año pasado (sin los DEG del FMI ni el impuesto a los ricos), el aumento del precio internacional de la energía le agrega presión.

El Gobierno propone incrementar 20% las tarifas de luz y gas y el Fondo y los expertos sostienen que aun con 60% de suba, un aumento políticamente difícil de digerir para el oficialismo, los subsidios se mantendrían elevados en el contexto de una economía que tiene un piso inflacionario de 50% para este año.

Las primeras cuentas muestran que saldrían más dólares por la energía y entrarían menos por la soja que en 2021, un año excepcional en materia de exportaciones (buena producción y buenos precios agropecuarios) que dejó un saldo comercial externo de US$15.000 millones y que en 2022 no se repetiría.

Ucrania es un jugador importante en el mercado de granos. Produce 100 millones de toneladas que, de alguna manera, podrían verse afectadas por la invasión y consolidar la suba de los granos en el mercado mundial.

Además, la Argentina exporta anualmente unos 5,5 millones de toneladas de soja para moler con destino a aceites y biocombustibles, que este año vendría entonada por el alza de precios.

¿Cuánto le agregan a la presión inflacionaria de 2022 la suba del gas y de los granos?

A esa pregunta se suma la política de actualización del dólar oficial que el Gobierno habría acordado con el FMI basada en que la devaluación del peso debería ir con la inflación y que genera dudas sobre el aliciente que implicaría para acelerar la liquidación de exportaciones.

Un reaseguro sería una suba de la tasa de interés que garantice que el dólar pierda contra las colocaciones en pesos, un esquema que ya comenzó a bosquejar el ministro Martín Guzmán en la última licitación de letras del Tesoro en la que quedó en claro que, si el Gobierno quiere pesos, tendrá que pagarlos más caros.

Por último, y en materia financiera, los primeros movimientos por la invasión a Ucrania fueron los previsibles: los capitales del mundo tienden a refugiarse en el oro y los bonos del tesoro de los Estados Unidos, escapando de los bonos y acciones de riesgo y de las criptomonedas que mostraron poca resistencia para poder ser tomadas como refugio de valor en tiempos de conflicto.

Daniel Fernández Canedo

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