Miércoles, 16 Marzo 2022 10:01

Sin respiro, entre el veranito del dólar y el shock de la inflación – Por Daniel Fernández Canedo

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La fuerte suba del costo de vida en febrero de 4,7% sorprendió dentro y fuera del Gobierno. La preocupación es porque marzo arrancó con aumentos importantes. 

En el Ministerio de Economía apuestan a que el Senado apruebe en forma exprés el pedido del Gobierno para refinanciar US$ 44.500 millones con el Fondo Monetario Internacional y, por tanto, que el 22 de marzo la Argentina pague US$ 2.800 millones y evite entrar una vez más en default. 

Mientras que el presidente Alberto Fernández espera que su vice no le complique aquel trámite, los operadores de los mercados ya comenzaron a mover sus fichas en el entendimiento de que se abre una nueva etapa que, aunque plagada de riesgos, permite pensar en que habrá cierto margen de distensión en el mercado cambiario.

La baja del dólar "contado con liquidación", de $ 230 a $ 189 en las últimas semanas, deja en claro que el mercado ya no apuesta a la devaluación fuerte y sí a que el directorio del FMI dispondrá el primer desembolso de US$ 9.800 millones que el Gobierno espera como maná.

Es más, ya el Banco Central viene con varias ruedas cambiarias con resultado a su favor sobre la base de dos hechos:

  1. La expectativa de que tendrá más reservas a corto plazo.
  2. La liquidación anticipada de operaciones por parte de los exportadores agropecuarios asustados frente a una posible suba de las retenciones.

Muchos registraron operaciones y anticiparon la entrada de dólares para liquidar el impuesto ahora, ante la desconfianza en que el Gobierno, a pesar de decir que no lo hará, podría insistir con subir las retenciones a la soja, el maíz y el trigo.

El Gobierno apuesta a prolongar el veranito cambiario después de fin de mes con el ingreso de dólares para dos explotaciones mineras (José María, en San Juan, y Taca Taca, en Salta), que empalmarían con la entrada más fluida por las exportaciones de soja.

La contracara del veranito cambiario debería ser un aflojamiento del cepo para las importaciones y la regeneración de las líneas de crédito para importar, una cadena muy dañada por las restricciones de los últimos años.

Respecto del dólar, el tema más sensible es el verdadero shock inflacionario que se vive en las últimas semanas.

Tradicionalmente marzo es cuando se juega la inflación del año pero ya el 4,7% de aumento del costo de vida en febrero fue un mazazo sobre la expectativa que consolida la idea de que el aumento del costo de vida de 2022 podría superar el 50,9% del año pasado.

Según el seguimiento de EcoGo, la consultora de Marina Dal Poggetto, la inflación de marzo sería 4,8%, como consecuencia de un golpe al bolsillo impactante por subas de 14,5% en colegios privados, 6% en prepagas, 11% en las naftas, 20% en la luz, 22% en el gasto y con alzas promedios de 7% en esparcimiento. En el caso de los alimentos, acumulan 15,9% en el primer trimestre de este año.

El salto de la inflación de febrero-marzo replantea también el accionar del Banco Central respecto al futuro del dólar oficial.

El compromiso del Gobierno con el Fondo es que la devaluación será pausada, pero evitando que el tipo de cambio quede retrasado.

Si el costo de vida sube 5% este mes, ¿subirá 5% el dólar oficial?

La baja del dólar blue quebrando el piso de $ 200 fue otra muestra del veranito cambiario de las últimas semanas. El blue subió 38,5% en un año, por debajo de la inflación, pero queda arriba del dólar Mep ($ 187,73) y del Solidario (tiene dos impuestos), que a $ 188,51 actúa como piso para el resto de los dólares.

En este contexto, el Presidente anunció el inicio de otra "guerra" contra la inflación en forma casi simultánea a la vigencia del acuerdo con el Fondo que, para la mayoría de los especialistas, implica más inflación para este año de la mano de los aumentos de tarifas y el aumento del ritmo de devaluación.

Mientras tanto, el Banco Central amasa una nueva suba de la tasa de interés para cumplir con el objetivo de ofrecerles a los ahorristas una renta real superior a la inflación. La tasa de las letras de liquidez está en 42,5% anual, que dan una renta efectiva de 51,9%, aún por debajo del 55% de inflación proyectada por el promedio de los analistas del mercado para el año. ¿La subirán dos puntos?

Mientras, una nueva suba de la tasa le pelearía el partido al dólar, la "pelota" de la que poco quiere hablar el ministro Guzmán es el crecimiento exponencial de la deuda del Gobierno atada a la inflación.

El volumen de la deuda emitida en CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia), que es la variación del costo de vida, ya representa el 80% del stock de deuda del Tesoro, que representa unos $ 8 trillones y cerca de 20 puntos del PBI.

Una montaña de deuda que se actualiza a una inflación galopante y que, además, tiene un plazo de maduración de solo un año.

Guzmán, que ahora verá restringida la asistencia del Banco Central vía la emisión, deberá buscar financiamiento en un mercado (bancos, empresas, compañías de seguros, fondos de inversión y particulares) que, desconfiado, se inclina por las colocaciones en pesos a muy corto plazo y con renta indexada. Un cóctel para ser extremadamente cuidadoso por el riesgo que implica la historia de incumplimientos del Tesoro argentino.

Veranito del dólar con shock inflacionario, una fotografía para atender si el Gobierno consigue alejarse del precipicio financiero el próximo 22 de marzo.

Daniel Fernández Canedo

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