Domingo, 24 Abril 2022 12:49

Subir los salarios siete veces en un año, otra cara de la feroz carrera inflacionaria argentina - Por Daniel Fernández Canedo

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El salto del costo de vida desde comienzos de año cambia el ritmo de las paritarias. Además, la “pax” cambiaria de las últimas semanas entra en duda. 

El cierre de la paritaria de los empleados de comercio fijó un aumento de casi 60% para el período abril 2022/2023 lo que puede causar sorpresa por el número, pero además puso sobre la mesa la intensidad de la carrera entre la inflación y los salarios. 

El acuerdo de la Federación de Comercio establece una suba de 59,5% anual que se cumplirá así: 6% en abril; 6% en mayo; 6% en junio, 10% en agosto; 10% en septiembre; 11% en noviembre y 10,5% en enero de 2023.

En otras palabras, en el término de un año habrá siete meses en que los empleados de comercio recibirán aumentos en el intento de no perder contra la inflación, que ya parece aceptado que rondará 60% este 2022.

El anuncio presidencial de "guerra a la Inflación" en los momentos previos a la difusión del 6,7% de suba del costo de vida en marzo intensificó la carrera inflacionaria a las puertas de las paritarias. Así, se barajan aumentos de 60% como el de Comercio o de 85% para los camioneros y reapertura de acuerdos estatales, que marcaron subas de cerca de 80% para el acuerdo que termina en mayo.

La primera fotografía de las paritarias muestra claramente la aceleración de la carrera para empatar o ganarle a la inflación a partir de un nuevo escalón y el trasfondo de que la intención del Gobierno es acompañar más que enfrentar la suba de los precios.

Subir sueldos en función de la inflación, y otorgar bonos compensatorios a cerca de 13 millones de trabajadores y jubilados, tiene el doble propósito de aliviar la tensión social por el golpe al bolsillo por las subas de precios (en parte también explicadas por la tensión internacional que impulsó al petróleo y a los granos) y poner "más plata en la calle" que constituye una característica de la gestión de Alberto Fernández.

Hasta ahora el Gobierno no definió con qué instrumentos combatirá la inflación de fondo. Opta por los paliativos de corta duración en medio del tembladeral político que genera el enfrentamiento entre el Presidente y la Vice. Cada uno atiende las necesidades de su agenda, navegando un tiempo de relativa "pax" cambiaria amparada en el paraguas que aportan el acuerdo con el FMI y la entrada de los dólares de las exportaciones del campo.

Esos dos pilares entran en zona de riesgo. Si bien Martín Guzmán cumplió la meta de déficit fiscal del primer trimestre (fue $192.700 millones y la meta era de $222.300 millones) lo hizo con lo que los economistas consideran cierta cosmética a la hora de computar los ingresos por la colocación de bonos por el rubro "rentas de propiedad", un tecnicismo ya aplicado que ahora creció en volumen.

Por otra parte, las luces amarillas volvieron a encenderse en torno a las reservas del Banco Central en lo que respecta a su crecimiento tanto por la entrada de dólares de la soja (en la semana el precio internacional volvió a niveles de US$ 640 la tonelada) como para cumplir con el acuerdo con el Fondo.

Un informe de la consultora 1816 de los economistas Rozanski, Skladnik y Defilippo, sostiene que en materia de reservas el Banco Central cumplió con la meta de marzo "pero en lo que va del año logró comprar en el MULC (mercado oficial) apenas US$ 108 millones contra US$ 3.501 millones en la misma cantidad de días hábiles de 2021".

Dicen que podrían llegar US$ 1.400 millones del Fideicomiso de Resiliencia del FMI pero que para cumplir con la meta de junio las reservas netas "deberían subir casi US$ 3.000 millones respecto del fin de marzo y en lo que va de abril el stock neto casi no se movió".

Ese llamado de atención, la creciente crisis política del oficialismo (desde el kirchnerismo se fogonea el rumor o su deseo de que el acuerdo con el FMI caiga en dos meses) fue despertando al dólar "contado con liquidación" y blue que traspasó los $ 200 en la semana.

La abrupta aceleración inflacionaria que se desató desde diciembre, además de derramar pobreza y caída real de los ingresos, profundiza el cuadro de incertidumbre sobre el cumplimiento de un acuerdo con el Fondo que, en términos prácticos, es la única ancla con que cuenta el Gobierno para tratar de estabilizar algo la situación económica.

Daniel Fernández Canedo

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