Miércoles, 22 Junio 2022 10:27

Cristina Kirchner derramó incertidumbre con el festival de importaciones - Por Daniel Fernández Canedo

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Argentina está lejos de vivir un exceso de importaciones, que este año llegarían al 20% del PBI cuando en la región superan el 25%. Las expresiones de la vicepresidenta generaron inquietud por el futuro del tipo de cambio. 

El "festival de importaciones" denunciado por la vicepresidenta Cristina Kirchner abrió más interrogantes sobre lo que hará el Gobierno de ahora en más con el manejo de los dólares de las exportaciones. 

Para Marcelo Elizondo, experto en comercio internacional, la Argentina está lejos de vivir un exceso de importaciones: este año llegarían a representar 20% del Producto Bruto Interno, mientras que el promedio en Latinoamérica es de 25% del PBI y en el mundo representan un 28% del producto.

En el caso argentino, una economía que por su volumen de exportaciones e importaciones es considerada como cerrada frente al comercio mundial, el nivel llegó a 17% del PBI en 2021, cuando comenzó la recuperación después de la pandemia.

En abril el salto de las importaciones fue importante: US$ 2.210 millones con una suba de 47,3% respecto del año anterior y el rubro que marcó la diferencia fue el de combustibles y lubricantes (básicamente barcos de gas), al aumentar 203% en un año como consecuencia de una suba de 73,8% en los precios y de 72,6% en las cantidades.

Es claro que una economía que se frenó en la pandemia necesita de mayores importaciones cuando se pone en funcionamiento y en el caso específico de la compra de gas en el exterior, la clave está en la falta de oferta doméstica, entre otras cosas, por el tan difundido tema de las demoras en la construcción del gasoducto para traer el producido del yacimiento de Vaca Muerta hasta Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires.

La denuncia de la vicepresidenta, junto al reconocimiento de que el problema cambiario de la Argentina no está en la falta de generación de dólares por parte del sector agropecuario, sino en que los dólares no se quedan en las arcas del Banco Central, entre otras cosas, porque el Gobierno opta por venderlos baratos y, por tanto, siempre hay demanda excedente para divisas al tipo de cambio oficial.

Un repaso de los dichos de Cristina Kirchner en el Día de la Bandera sobre el "festival de importaciones" vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre el abastecimiento de dólares en la segunda parte del año, una vez que termine la liquidación de la cosecha, sobre el nivel de apertura o cerrazón del cepo cambiario y, por tanto, del nivel que tendrá la brecha entre el dólar oficial y los libres de ahora en más.

En lo que va del año el dólar oficial aumenta 19%, frente a una inflación que hasta mayo fue de 29,3% y apunta a subir entre 60% y 70% a lo largo 2022.

El Banco Central viene acelerando moderadamente el ritmo de aumento del tipo de cambio oficial, pero siempre por debajo de la inflación y con el convencimiento de que acelerar la suba del dólar es provocar una disparada en los precios de los alimentos, y por tanto asegura con firmeza que no habrá un salto cambiario brusco durante la gestión de Alberto Fernández.

Si el Gobierno se niega a devaluar y, por tanto, continúa con su política de mantener relativamente retrasado al dólar, es inevitable que quien tenga algo que importar tratará de hacerlo pagando el dólar más barato y lo antes posible. Es ante el panorama de incertidumbre sobre el abastecimiento de divisas a precio oficial sobre el que la vicepresidenta se encargó de multiplicar el fantasma de la escasez.

Después de escuchar a Cristina Kirchner y su dura crítica a Alberto Fernández y el equipo que lo acompaña (falta de coordinación entre Producción, AFIP y Aduana, entre otros cuestionamientos), los mercados, que siempre tratan de adelantarse, comenzarán a decidir en consecuencia.

Si la expectativa es que habrá un endurecimiento del cepo y el Presidente y el ministro Martín Guzmán se mantienen en silencio por mucho tiempo, los importadores, ¿se quedarán esperando definiciones o buscarán cerrar operaciones con el exterior al dólar oficial?

La vicepresidenta derramó incertidumbre sobre el futuro del mercado cambiario y el nivel de la brecha entre el dólar oficial y los libres pasa a primer plano. El mayorista en $123,68 y el "contado con liquidación" en $240 marca una distancia de 94%, que ya es lo suficientemente amplia como indicador de confianza/desconfianza en la apertura o cerrazón del cepo cambiario.

Cristina culpó al gobierno de Mauricio Macri por el endeudamiento que devino en escasez de divisas y eso, a su vez y según su particular punto de vista, es el principal causante de la trepada inflacionaria que deben soportar los argentinos en estos meses.

Otra culpa que derrama el kirchnerismo sobre la oposición está referida a la desconfianza de los tenedores de pesos respecto del futuro de los bonos atados a la inflación que coloca el Tesoro para conseguir financiamiento.

En la formación de un relato riesgoso en el que para la vicepresidenta ni el déficit fiscal ni la emisión monetaria son generadores de la inflación, Martín Guzmán encuentra dificultades para que el mercado le preste dinero más allá de marzo próximo, cuando los vencimientos de la deuda en pesos son relevantes y la cercanía de las PASO podrían profundizar el proceso de cobertura de riesgo que algunos inversores podrían anticipar.

Daniel Fernández Canedo

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