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Miércoles, 06 Julio 2022 10:05

Silvina Batakis habló para el bolsillo, pero la incertidumbre política la superó - Por Daniel Fernández Canedo

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El derrumbe de los precios de los bonos y las acciones marcaron el primer día de gestión plena de la flamante ministra. Dijo que no devaluará, pero no le alcanzó a cambiar las expectativas. 

La flamante ministra de Economía tuvo un mal recibimiento en materia financiera a pesar del esfuerzo de recitar lo que se suponía el manual de supervivencia de crisis en busca de algún punto de apoyo. 

Silvina Batakis dijo que no piensa en devaluar porque el dólar multilateral es de equilibrio, aseguró que es partidaria del equilibrio fiscal y que, además de buscar una recomposición de las reservas de divisas del Banco Central, está dispuesta a subir las tasas de interés para evitar que los pesos excedentes que tiene el mercado se vayan al dólar.

Las palabras se las llevó el viento y el derrumbe de los mercados.

La caída de arranque de los bonos argentinos, de las acciones argentinas en Nueva York y un dólar blue de $260 (después bajó a $252) coronaron la primera ronda completa (el 4 de julio fue feriado en EE.UU.) de gestión de Batakis al frente del Ministerio de Economía. Nada para festejar todavía.

Martín Guzmán dejó el cargo ante el derrumbe de los bonos indexados por inflación que marcaron un mínimo de confianza del crédito público. Había perdido la capacidad de conseguir financiamiento para cubrir el déficit fiscal, lo que desembocó en un Banco Central que vía emisión salió a sostener el precio de los bonos. Eso no fue gratis.

El Central viene actuando como comprador de última instancia de los bonos para achicar el daño y volvió a vender dólar futuro a mano alzada el lunes, en el intento de serenar algo las aguas. Siguen agitadas aun cuando en el entorno de Miguel Pesce valoran que sobre el final bajó la espuma.

Los datos que maneja el mercado es que el Banco Central tuvo el lunes un récord de emisión para un día de $280.000 millones y los destinó a comprar bonos y letras por $267.000 millones.

La incertidumbre del arranque de la semana tuvo su punto álgido en la operatoria del dólar futuro (se compensa en pesos y el riesgo es la emisión) por US$1.696 millones en el Rofex y otros US$350 millones en el MAE. La mayor parte se operó contra el BCRA, que ya habría llegado a los casi US$5.000 millones, más de la mitad de los US$9.000 millones como máximo que establece el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Emiten pesos para comprar bonos ajustados por CER y se comprometen a vender dólares oficiales a $152 a septiembre y a $182 a diciembre de este año. Para muchos compradores se trataría de una apuesta de bajo riesgo. Pero si no hay un salto cambiario, también implica riesgos.

Pero, así como la recomposición del crédito público es un camino cuesta arriba para Batakis, el salto inflacionario que se está produciendo en estos días concentra el mayor costo de la incertidumbre.

Al "festival de importaciones" denunciado por Cristina Kirchner le siguió el endurecimiento del cepo cambiario y a eso la renuncia de Martín Guzmán, con la demora para designar a Batakis y una disparada de la brecha cambiaria que constituye el cóctel perfecto para el salto inflacionario aceitado por una fluida cantidad de pesos dando vuelta por la economía buscando destino en el dólar o los sustitutos de dólar.

En tiempos de incertidumbre si no hay dólares para comprar, o se los considera caros, la alternativa es salir a la caza de sustitutos de dólar que son todos los que tienen alto componente importado.

Los tenedores de pesos buscaron celulares, electrodomésticos, indumentaria, zapatillas, motos o autos (las carcajadas de los vendedores se escuchan desde afuera de las concesionarias), sin importar las tasas incorporadas en las cuotas, ni tampoco la remarcación de precios que estuvo a la orden del día durante el fin de semana.

En medio de la enorme incertidumbre política que despierta la pelea interna del gobierno se supone que Batakis comenzará a hilvanar su promesa de lograr equilibrio fiscal, aun cuando no definió si el acento estará en la baja de gasto o subiendo impuestos.

En el kirchnerismo, por ejemplo, ya dan por muerto el esquema de segmentación de aumentos de tarifas propuesto por Guzmán en base al nivel de ingresos y aseguran que se volverá al de localización geográfica. Sumará tiempo, desconfianza y como resultado ya adelantado, los subsidios a la energía subirán en vez de bajar respecto a 2021.

Los economistas comenzaron a delinear nuevos escenarios. En todos los casos contemplan una inflación más alta. Abeceb, de Dante Sica, sostiene "(6% mensual equivale al 100% anualizado) pero estable y controlada" en el mejor de los casos.

En términos de su escenario pesimista para Equilibra, la consultora de Bossio y Rapetti, la inflación superaría 100% y la caída de la actividad ​podría ser de 8%.

El cóctel inflacionario está servido: alta incertidumbre política con un gobierno en interna permanente y ardiente. Emisión monetaria para sostener los bonos ajustados por inflación ante una caída vertical de la confianza en el crédito público y un sendero indefinido hacia el equilibrio fiscal. Todo bajo el paraguas de un cepo cambiario que limita importaciones y una brecha entre el dólar mayorista y el libre de 100%.

El anuncio de Batakis de que no va a devaluar resulta valioso en el intento de aquietar las expectativas. El partido para lograr cierta calma se juega entre el programa fiscal y el nivel de la brecha cambiaria que, hasta ahora y cuando se dispara, aparece como el ordenador de la política por el temor que genera.

Daniel Fernández Canedo

Daniel Fernández Canedo

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