Lunes, 11 Julio 2022 13:15

Batakis, en clave Lavagna, inaugura el "Vivir con lo Nuestro Fiscal" - Por Carlos Burgueño

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La ministra de Economía vuelve con una idea que Roberto Lavagna quiso aplicar a mediados de 2004. Crear una cuenta única que controle el gasto público. El único faro es el 2,5% de déficit fiscal. ¿Qué opina el kirchnerismo?

"Vivir con lo nuestro Fiscal". Así describió a este medio un alto funcionario del Gobierno nacional, presente esta mañana en la primera fila; y que escuchó y analizó detenidamente lo que Silvina Batakis estaba anunciando. La frase más importante de la exposición de la ministra de Economía fue determinante. 

Y no fue una de las más difundidas y comentadas en las horas posteriores al mensaje. Y donde está la clave de lo que habrá que esperar.  “En situaciones extremas, como la pandemia, el sector público tiene que utilizar los déficits como instrumento contracíclico, pero una vez pasadas esas circunstancias tenemos que retornar al equilibrio”.

Fue la introducción a las dos frases puntuales sobre lo que se aplicará. “Vamos a garantizar el equilibrio fiscal, soy una persona que cree mucho en el equilibrio fiscal” y “No vamos a gastar más de lo que tenemos”.

En definitiva, y dicho sin eufemismos; lo que se debe esperar es un congelamiento del gasto público, y la necesidad de aplicar una relación directa con los recursos. Si estos suben, se estudiará la suba de las partidas designadas previamente en el débil presupuesto vigente. A lo que se juega Batakis es a que el shock inflacionario que se vivió en junio (aproximadamente 5,5%), se está observando en julio de manera exponencial (piso de 7%) y se prolongaría hacia agosto con un incremento de no menos de 6%. Sería un shock de alza de precios de no menos de 18% en tres meses; lo que elevaría el piso de inflación anual de no menos de 70%.

Sin embargo, a los ojos fiscales de la recaudación impositiva (y sólo por los ingresos extras del IVA), le aportarían un dinero extra a Batakis que le permitirían descansar un poco más ante la secuencia que más habrá que mirar hacia delante, y que la propia ministra puso como faro: lograr este año un déficit fiscal de 2,5% de piso. Sólo así podrá sentarse a hablar de igual a igual con el FMI a comienzos del próximo año, cuando el organismo revise si el país consiguió o no cumplir las metas pactadas en el Facilidades Extendidas vigente.

Sólo con ese 2,5% en la caja, podrá Alberto Fernández y su gobierno negociar la aprobación del acuerdo con el FMI, aun teniendo en cuenta que la meta de reservas acumuladas no podrá ser conseguida tal lo pactado con un incremento de los dólares en el BCRA de no menos de U$S 4.800 millones. Batakis se juega a que el déficit se cumpla y que el primer año de vigencia del acuerdo se supere y comience a hablarse del 2023 sin mayores temores. Un año (electoral) donde el déficit deberá reducirse a 2%.

A partir de lo dicho por Batakis hay medidas que quedan fuera de análisis. No habrá Salario Básico Universal. Tampoco Moratoria Previsional. No hay espacio para pensar en nuevos IFEs o ATPs. Menos para aumentos generalizados de salarios públicos. No habrá más personal que pueda ingresar a las plantas del estado. Se suspende el paso de empleados contratados a regularizados.

Cualquiera de las cajas del estado será manejadas por la "Cuenta Unica" que Batakis controlará en Economía, con lo que queda fuera de alcance de otros funcionarios (incluyendo kirchneristas). Será difícil un incremento en la obra pública. Y, definitivamente, la coalición gobernante deberá abandonar la idea de un plan "Platita", similar al que se aplicó luego de haber perdido las PASO del 2021.

Otras cuestiones que no habrá tienen que ver con no avanzar más sobre el sector privado. No se tiene en mente un incremento en las retenciones a las exportaciones. Tampoco se anunció la idea de un desembarco sobre Vicentin para controlar el mercado de comercio exterior de productos primarios. No se habla, ni se estudia ni está en la agenda, juntas nacionales de granos, carnes, o similares.

Y, fundamentalmente, Batakis parece haber abandonado la idea de un congelamiento de precios para que los "formadores" que incrementaron los valores de los alimentos, bebidas y productos de consumo masivo retrotraigan los aumentos; tal como intentó ejecutar Roberto Feletti en su desembarco en la secretaría de Comercio Interior a comienzos de año.

Lejos de aquella irrupción, lo que parece consolidarse en la idea de un dialogo algo más directo con las grandes empresas, sobre la base de un "comenzar de nuevo" con precios corregidos, pero bajo la promesa de sostenerlos al menos hasta bien entrado el primer semestre. En definitiva, en la estrategia de depender del aumento de la recaudación como mecanismo de ajuste fiscal, la idea de mantener los nuevos precios donde más pesos se pueden pescar; no estaría tan mal.

Cualquier fiscalista, incluso los ortodoxos, bien con cierta simpatía la estrategia aplicada por Batakis; la que no está muy lejos de lo que proponía a empresarios, operadores financieros e interlocutores varios que la buscaban para conocer su posición general sobre la economía, en tiempos de haber sido bendecida por Daniel Scioli; cuando el entonces gobernador era candidato a Presidente. Era el 2015, y Batakis en el Palacio de Hacienda, Miguel Bein en el BCRA y Mario Blejer como asesor general, iban a conformar el equipo económico de una eventual presidencia de Scioli.

El plan de Batakis, para muchos, se asemeja además a aquel relanzamiento de la gestión de Roberto Lavagna hacia mediados del 2004; cuando el entonces ministro de Economía comenzaba a ver algunas desviaciones peligrosas en el gasto público; bendecidas por falta de críticas por parte de Néstor Kirchner.

Eran tiempos de inflación anual de 6% y de superávit fiscal de 3%; increíbles números logrados por el combo megaajuste de Jorge Remes Lenicov para la salida de la convertibilidad, y la muy buena gestión general de Lavagna desde el último tramo de presidencia duhaldista y los primeros tiempos de kirchnerismo en el poder. Lavagna no pudo superar políticamente la situación planteada de manejar en una caja única el gasto, y en noviembre de ese año debió abandonar su cargo.

Fue el último intento de economistas profesionales dentro del kirchnerismo, de controlar el gasto público y "Vivir con lo Nuestro Fiscal". No pudo ser. Luego vino lo que vino. ¿Batakis va por la revancha? Se sabrá en poco tiempo.

Carlos Burgueño

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