Domingo, 17 Julio 2022 04:30

Con un cepo para los pesos, el tándem Batakis-Pesce intenta alejarse del borde del precipicio - Por Daniel Fernández Canedo

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El Gobierno camina en puntas de pie para no hacer ruido sobre el ajuste que está en marcha por la licuadora de la inflación y la contracción monetaria. 

La disparada de los dólares libres no deja margen para el alivio: el blue en $ 291 y el contado con liquidación en $ 297 marcan brechas superiores a 130% respecto del dólar mayorista. 

Silvina Batakis que al asumir se comprometió a cumplir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional de Martín Guzmán, se abocó a coordinar con Miguel Pesce, el titular del Banco Central, un cepo más efectivo para un exceso de pesos que hasta esta semana resultaba más que desbordante.

El gran temor de Batakis-Pesce es que los pesos se fugaran del sistema financiero en medio de la corrida inflacionaria y del dólar "contado con liquidación"· (operación legal de los mayoristas) y del blue después de que Guzmán perdió la capacidad de financiar al Tesoro.

Ahora el nuevo cepo abandona la idea de que sea el Tesoro, solo y por su cuenta, el que garantice el cumplimiento de la deuda.

Por medio de un sofisticado circuito financiero es el Banco Central el que pasa a ser el garante último de los bonos del Tesoro, a la vez que Batakis, como había anunciado, fue subiendo la tasa de interés para mejorar el apetito de los inversores en pesos.

En el nuevo cepo a los pesos participa, entre otros el Banco Nación que compra bonos en la suscripción primaria y en el mercado secundario se los vende al Central.

Este cepo, que para los funcionarios implica alejar a la economía del precipicio, no impide, desde ya y como se comprobó en las últimas semanas, que el tsunami de pesos se dé una vuelta como impulsor de la inflación (este mes la suba del costo de vida podría llegar a 7%) y de la trepada del dólar.

En un informe sobre a dónde van los pesos, de Marina dal Poggetto, los datos muestran el cepo remozado y el dólar cercano a los $ 300 en el mercado libre. Los pesos quedan en el sistema, pero, antes, se dan una vuelta por la inflación y la brecha cambiaria de 132% entre el dólar mayorista y el CCL.

El cuadro muestra que entre el 8 de junio (previo a la corrida) y el 13 de julio la base monetaria (pesos en circulación más encajes de los bancos) creció solo $ 400.000 millones, frente a un aumento de $ 1,35 billones de los pasivos (letras de liquidez, pases, etc.) del Banco Central. Pasaron de $ 5,8 billones a $ 7,15 billones.

Ese déficit cuasifiscal pasó de representar 7,5% del PBI a 9,3% con un salto de 1,8 puntos. Una olla a presión en medio de la emergencia, pero que requiere soluciones fiscales urgentes.

El Central dio otra vuelta de tuerca con la suba a 6% mensual de la tasa de los pases a un día de plazo para que los bancos coloquen sus excedentes. El ajuste monetario está a la orden del día y el intento claro es que los pesos se queden o en los bancos o en el BCRA.

Por el lado de los dólares, es muy claro que la lata del Central está llegando al fondo y que la intención de evitar una devaluación implica poder llegar con las reservas hasta finales de agosto, cuando el Gobierno espera terminar con los US$ 2.000 millones mensuales que se destinan a la importación de energía.

El torniquete al cepo del dólar mediante el aumento de 10 puntos en la percepción a cuenta del impuesto a las Ganancias o Bienes Personales (pasó de 35% a 45%) puso al dólar turista en $ 236,62 en la ya larga lista de tipos de cambio múltiples que propone el Gobierno y que aspira a reducir la demanda.

La Ciudad de Buenos Aires y el resto del país lo vive regionalmente (Jujuy, Misiones, Bariloche) desbordan de turistas brasileños, colombianos, uruguayos y aprovechar la brecha cambiaria pasó a ser el negocio más redituable de la Argentina.

Con una inflación de 64% en el último año y el dólar mayorista en $ 128 (subió 33% en el mismo período) cualquier importación que se consiga cancelar al oficial y sirva de base para fijar precios al "dolar celeste" será más que rentable.

Claro que este camino está plagado de espinas y los cepos al dólar y a los pesos pueden ser un camino marcado hacia la profundización de una economía con más inflación y recesiva.

Batakis estuvo en silencio y Cristina Kirchner, también, respetando el alto el fuego con Alberto Fernández al dejar de "revolear" ministros. La CGT convocó a una manifestación para el 17 de agosto, un período demasiado largo en el medio de la crisis como para confirmarla o que sea levantada.

El gobierno y sus aliados caminan en puntas de pie para no hacer ruido sobre el ajuste desesperado que está en marcha por la licuadora de la inflación y la contracción monetaria.

Daniel Fernández Canedo

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