Miércoles, 09 Noviembre 2022 09:13

Congelamiento de precios para descartar un plan estabilizador, dilema resuelto para Sergio Massa – Por Daniel Fernández Canedo

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En Economía suman atajos para evitar un shock que incluiría devaluación. La apuesta inflacionaria para 2023 y las reservas, otra vez en la mira 

El Secretario de Comercio, Matías Tombolini sigue trabajando en un acuerdo con las empresas alimenticias y productoras de artículos de primera necesidad para congelar por 120 días una lista de unos 1.200 productos para pasar Navidad y Año Nuevo. 

A cambio de frenar los precios el ministro Sergio Massa promete que no habrá una devaluación fuerte del peso y que con este esquema quedaría descartado un congelamiento total de precios, pero también la posibilidad de un plan de estabilización.

Todo indica que el ministro y el oficialismo, después de haber visto el abismo financiero de julio y agosto, se conforman con la apuesta de que la inflación baje a la mitad a mediados del año próximo en las puertas de las elecciones internas.

Una baja de la inflación del 100% al 50% anual es visto hoy como el mayor logro en la materia que podría lograr la gestión Massa desde ahora hasta mayo-junio.

Y eso frente a los pronósticos de 100% de aumento del costo de vida que formulan los economistas del sector privado para 2023.

Si todas las encuestas demuestran que la inflación galopante es el principal problema para la población y en el gobierno estiman que, así como están perderán las elecciones de 2023 la pregunta obligada desde que asumió Massa es por qué, perdido por perdido, no ensaya un programa para intentar estabilizar.

El equipo económico tiene una respuesta y dos motivos: no habrá plan de estabilización porque no hay reservas suficientes para estabilizar al dólar después de una devaluación, pero, y esencialmente, porque consideran que el gobierno carece de "músculo" político para aguantar el "shock" inflacionario que todo plan de estabilización implica en el arranque.

Un estudioso de los planes de estabilización como Roberto Frenkel hace años que ya remarcaba que para bajar con éxito la inflación en la Argentina primero había que tener mucha inflación. La particularidad de este momento es que el gobierno ya desató mucha inflación, pero ahora no logra darla vuelta.

Un informe reciente de la consultora PXQ del economista Emmanuel Álvarez Agis realizó una interesante comparación entre las condiciones entre tres planes de estabilización argentinos -Austral (1985), Primavera (1988) y Convertibilidad (1991) -, sus condiciones de lanzamiento y la actualidad.

El trabajo compara que las condiciones actuales del ratio Déficit fiscal/PBI son mejores ahora que en los tres planes analizados y que también que los términos del intercambio (precios de exportación sobre los de importación) resultan más favorables.

Pero hay dos indicadores que resultan adversos, uno es el tipo de cambio que, con la excepción de la Convertibilidad de Domingo Cavallo, está atrasado y el más evidente es la baja relación entre las reservas internacionales y el PBI.

Las reservas, otra vez en la mira

Después del dólar soja que permitió la liquidación adelantada de unos US$ 8.000 millones el nivel de reservas del Banco Central vuelve a estar bajo la mirada de los operadores del mercado.

El economista Martín Redrado alertó: "Tenés un BCRA sin reservas, este es el principal problema del desierto que tiene que caminar la economía hasta marzo. No hay ni para tres semanas de importaciones y hacia adelante no hay mayor oferta de divisas, al contrario, hay mayores pagos".

El diagnóstico es duro, aunque el equipo de Massa le restan dramatismo apoyándose en que todavía tienen margen de manejo de los pagos de las importaciones aunque las empresas sostiene que los atrasos en la cancelación de esas operaciones superan US$ 8.000 millones.

Nissan anunció el freno de la producción de su pick up Frontier por falta de piezas importadas y es sólo un caso sobre las posibles consecuencias de las restricciones a las importaciones.

La restricción cambiaria sigue presente y el Banco Central se mantiene en el arranque de noviembre como vendedor neto de dólares en un mercado que, por otra parte, saca cuentas sobre las posibles consecuencias de la sequía sobre la producción agrícola y el ingreso de dólares para fin de año.

El 7% de inflación en octubre según el índice de la Ciudad de Buenos Aires no deja mucho margen para el optimismo respecto del dato del INDEC que se conocerá la semana próxima.

Con relación a la falta de "músculo" para aplicar un plan estabilizador en Economía creen que el salto de la inflación después de una devaluación podría llegar a 30% en el primer mes. Frente a ese posible resultado las chances de cualquier plan de estabilización de shock quedan descartadas.

Massa descartó una devaluación, también que pudiera avanzar hacia un congelamiento total y en Economía dicen que sería extremadamente riesgoso aplicar un plan de shock.

Con el Banco Central actuando como oferente neto de divisas la pregunta del millón vuelve a ser: ¿hasta cuándo alcanzarán los dólares para abastecer a una demanda que a los $1 59,71 que cuesta el mayorista está dispuesta a comprar todas las divisas que le ofrezcan?

Daniel Fernández Canedo

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