Miércoles, 23 Noviembre 2022 07:27

La triste pérdida de relevancia del país: ¿por qué se van las empresas? - Por Silvia Naishtat

Escrito por

Las crisis que azotan al país son una parte de la explicación. También, que Argentina, salvo pocas excepciones, no logró insertarse en las cadenas globales de valor. La opinión de un experto. 

Con la perspectiva histórica que lo caracteriza, Bernardo Kosacoff, profesor de la UBA y de la Di Tella recuerda que en tiempos de Arturo Frondizi llegaron al país 200 empresas multinacionales. Por entonces solo había 600 firmas de porte de capital nacional. 

Eran los años 60 y la economía argentina, como casi toda la de América Latina, era cerrada y por eso mismo un tesoro para compañías que operaban bajo la lógica de multi-plantas que, como los ejércitos, ocupaban posiciones de mercado en distintas regiones.

En aquel período, esas empresas multinacionales que fueron relevantes en el sector automotriz, maquinaria, petroquímica y hasta hilados sintéticos, hicieron crecer del 15 al 35% el valor agregado industrial.

Kosacoff diferencia lo que ocurrió en los años 90 con la globalización. “Salvo excepciones como Toyota, la inversión extranjera no vino a poner plantas nuevas sino a tomar mercado”.

Con la crisis del 2000, esas empresas comenzaron a batirse en retirada. Primero fueron las de servicios públicos y luego las otras. Algo que se intensificó en los últimos años. En ese proceso partieron marcas legendarias.

Puesto a explicar los motivos, el experto sintetiza: “Cambió la manera de producción y de las multi-plantas hubo un salto a las cadenas globales de valor. La ausencia de una estrategia de desarrollo e inserción internacional dejó afuera a la Argentina. También pesan y mucho las inconsistencias macroeconómicas que determinan un contexto de incertidumbre, con estancamiento, pérdida de competitividad, deterioro del mercado de trabajo y pobreza creciente”.

Otros países se convirtieron, en cambio, en eslabones de esas cadenas globales de valor. México, por ejemplo, es el principal productor autopartista del mundo. Y Brasil, pese a su pérdida de peso industrial, es un imán para las inversiones en la agroindustria. Para Kosacoff, el caso Argentino muestra pérdida de relevancia.

Y suelta: “Apenas una décima parte del entramado industrial es considerado tecnológicamente avanzado. Estamos en problemas”. Claro que hace una excepción en los sectores emergentes como la minería, la energía y ciertos rubros agroindustriales donde “el potencial es inmenso”.

En cuanto a la salida de Edesur y en lo que refiere a la Argentina, no hace falta adivinar quién puede resultar su comprador. Es probable que pase ahora a manos de expertos en mercados regulados como justificó oportunamente Enrique Eskenazi cuando se quedó con parte de YPF.

Silvia Naishtat

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…