Domingo, 22 Enero 2023 12:39

El bono GD30, la joya de Sergio Massa para el intento de frenar una corrida - Por Daniel Fernández Canedo

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La jugada responde más a enfrentar la suba de los dólares libres que al intento de bajar la tasa de riesgo país para seducir inversores. 

El bono GD30 es un título público emitido por el gobierno nacional en dólares estadounidenses bajo las leyes de los tribunales de Nueva York que paga 0,50% de interés por año y vence el 7 de julio de 2030. 

Este bono, habitualmente y en forma legal, viene siendo utilizado para la compra de venta de dólares en los mercados de valores.

Los que lo compran lo hacen con pesos y los venden para recibir dólares en una cuenta del exterior. Los que venden lo hacen contra dólares y reciben pesos. Del proceso de compra y del cociente entre el valor en pesos y en dólares surge el "contado con liquidación" que el gobierno intenta frenar para enfrentar una "corrida" cambiaria que arrancó con el 2023.

El GD30 que cotiza en US$ 35,70 formó parte de la operación de recompra de bonos de la deuda por US$ 1.000 millones nominales (efectivos serían US$ 300 millones) que anunció el ministro de Economía, Sergio Massa y que sobre el cierre de la semana no había obtenido una buena respuesta de los mercados.

Respecto del anuncio de la recompra de deuda llamó la atención de los operadores financieros la falta de precios de referencia para la compra, algo que desde el gobierno se explica por querer sorprender al mercado, pero desde el otro lado del mostrador, evidencia un objetivo velado que 48 horas después de lanzado también reconocen los funcionarios: la jugada responde más a enfrentar la suba de los dólares libres que al intento de bajar la tasa de riesgo país para seducir inversores.

Con el oficialismo prácticamente en bloque (incluidos los diputados que responden a Sergio Massa) iniciándole un Juicio Político a la Corte de Justicia en el año electoral y un equipo económico que intenta postergar decisiones difíciles con la idea de poder llegar a las elecciones, sería mucho pretender que la Argentina pudiese calificar para recibir inversiones después de años de tener cerrado el financiamiento externo.

La discrecionalidad en el uso de las reservas del Banco Central también cobra relevancia (aun cuando sean US$ 300 millones) en un contexto de escasez de divisas y cuando la sequía amenaza con reducir las exportaciones agrícolas por una suma que los representantes del campo estiman podrían representar US$ 15.000 millones menos que el año pasado.

El ministro Massa insiste en que no devaluará y que, por tanto, seguiría intentando con soluciones parciales para estabilizar la brecha cambiaria.

Dentro y fuera del gobierno se reconoce que con la brecha en 100% (diferencia entre el dólar mayorista ($ 183) y el CCL ($ 362) será muy difícil lograr que los exportadores liquiden.

"Si la brecha no baja al 80% el exportador se resiste a cerrar operaciones", opinó un conocedor del mercado de granos que, por otra parte, abrió una endija de optimismo sobre los precios en el mercado internacional a partir de la depreciación que está teniendo el dólar a nivel mundial.

Mientras Massa pelea contra la suba de los dólares libres y apuesta a que una tasa de interés alta para los ahorristas en pesos evite que vayan al dólar, hay inversores que muestran otra cara del mercado.

A pesar de la baja de las dos últimas ruedas, el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires acumula una suba de 125% desde julio y los operadores siguen apostando a que la expectativa del año electoral mantendrá activo a un mercado que venía con precios bajísimos.

El inicio del año electoral plantea un escenario bifronte muy complicado en lo político y con un ministro Massa intentando frenar al dólar dentro de lo que considera es una corrida mientras hay inversores que buscan acciones de empresas argentinas apostando a un futuro mejor.

La operatoria de los bonos de las últimas semanas, y en especial las del 16 (feriado en EE.UU., por tanto todas locales) y 17 de enero (niveles récord de operaciones) están siendo analizadas bajo el manto de sospecha de que sus compradores habrían tenido información privilegiada respecto a la recompra de deuda que venía. ¿Aparecerá el listado?

Por último, si la falta de dólares representa un dolor de cabeza para el gobierno, los vencimientos de la deuda de pesos en el segundo y tercer trimestre, a razón de $ 2,5 billones por mes no dejan margen para el relax. Ir tapando agujeros por donde entra el agua no siempre salva del naufragio.

Daniel Fernández Canedo

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