Sábado, 21 Marzo 2020 21:00

Coronacrisis: desconocer contra quien se pelea y cuanto durara - Por Daniel Fernández Canedo

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Inyectar liquidez es la política común de los gobiernos ante la emergencia. La tensión de la cadena de pagos.

 

La economía planetaria se caracteriza en estos dias por navegar en la incertidumbre.

Los países centrales dejaron en claro, una vez más, que las políticas ortodoxas de austeridad fiscal y monetaria se borran de un plumazo en caso de emergencia.

La Reserva Federal de los EE.UU. bajó dos veces la tasa de interés en las últimas semanas para llevarla a cero y dispuso compra de bonos por el equivalente a US$700.000 millones para dotar de liquidez al mercado. ¿Busca aceitar la actividad o defender el precio de los activos financieros?

Un movimiento que se notó en los últimos días fue que grandes bancos y compañías toman como prioridad absoluta la liquidez, un denominador común en tiempos de crisis y el consejo principal que da cualquier asesor financiero.

Ese comportamiento se reflejó en que el 9 de este mes la tasa del tesoro americano a 10 años era 0,6% y el 19 había trepado hasta 1,2%. Tasas más altas como consecuencia de precio de bonos más bajos y a pesar de las compras de títulos por parte de la Reserva Federal. ¿No alcanzó la medicina o es que las empresas sólo buscan defender la liquidez a toda costa porque desconocen el fin de la crisis?

Nadie tiene la respuesta sobre las dosis necesarias para encarar una crisis inédita generada por un enemigo invisible y que ya cambió el escenario de la economía mundial.

Desde mediados de enero salieron US$55.000 millones de las economías emergentes (de la Argentina ya habían ido) según los datos del Instituto Internacional de Finanzas y China, la segunda economía del planeta, anunció que la producción industrial bajó más de 10% y que la caída de las ventas minoristas superaron 20%.

La reducción de la actividad mundial es un dato y la Argentina no queda al margen. El fortalecimiento internacional del dólar con el consiguiente impacto sobre los precios de las materias primas es también una realidad dolorosa para el país.

El petrolero Brent, que sirve de base para la comparación de la producción nacional, cotizaba el 20 de marzo en US$ 28,46 el barril mientras que la tonelada de soja a marzo estaba en US$310.

Dos precios difíciles para la producción nacional y para pensar en un aliento a los exportadores en un contexto en el que, a pesar de violenta irrupción de la "economía de guerra", la necesidad de conseguir dólares mantiene su prioridad para la Argentina. Sin más dólares las posibilidades de recuperación de la actividad se esmerilan.

"La inyección monetaria y fiscal en el mundo desarrollado es inédita" afirman los economistas Marina Dall Poggetto y Juan Paolicchi en una nota de esta edición de El Económico de Clarín para darle respuesta a un marco de caída de actividad global y abrirle paso a las medidas anunciadas por el Presidente argentino.

Con tono moderado y firmeza, Alberto Fernández dejó muy en claro que la prioridad absoluta es la atención de la crisis de salud y mencionó que habrá más gasto público, menos recaudación y que la situación fiscal empeorará. Nada que pueda sorprender en tiempos de una crisis que, además, se llevará por delante todos los parámetros que venían complicados de la economía argentina.

Tanto el bono a jubilados como la duplicación de la Asignación Universal por Hijo como el adelanto presidencial para atender a los trabajadores en negro o a los cuentapropistas se complementarán con la baja de encajes para favorecer el mantenimiento del crédito comercial sintetizado en el concepto "cadena de pagos".

Dotar de liquidez en el intento de que no se produzca una rotura generalizada de esa cadena de pagos desvela a los funcionarios de economía, en especial al presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, pero mucho más a los miles y miles de comerciantes, industriales y prestadores de servicios a los ingresos de la caja se le cayeron verticalmente y hay obligaciones pendientes de pago en el aire.

Los jugadores grandes del mundo están dispuestos a perder renta financiera por mantenerse líquidos ante la incertidumbre profunda que se vive frente a la crisis del coronavirus. Cuidar la cuarentena y la liquidez, dos claves para estos días.


Daniel Fernández Canedo

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