Fausto Spotorno

A pesar de no estar oficializado el resultado electoral, todo parece indicar que Joe Biden será el próximo presidente de los Estados Unidos. ¿Qué se modifica con el cambio en la presidencia norteamericana para Argentina? La respuesta es que no mucho. La situación económica de nuestro país es muy complicada y ni Donald Trump ni Biden desean que la situación empeore. Para el gobierno de EE.UU. una América Latina estable es siempre mejor.

Estamos en una situación complicada, qué combina la recesión más fuerte de la historia económica argentina con una inflación elevada y un deterioro del valor de la moneda que sólo está frenado por la política insostenible de cepo cambiario.

En el último round de la pelea entre Sergio 'Maravilla' Martínez y Julio César Chávez Jr., con un final para el infarto, el periodista Walter Nelson, pronunció en su relato la ya inolvidable frase de "Salí de ahí, Maravilla", justo cuando el campeón argentino se enredó en el ataque de su oponente, tras un golpe que lo tiró al suelo y estuvo al borde de perder una pelea que hasta ese momento había dominado ampliamente y sin sobresaltos. Hoy esa frase se puede aplicar perfectamente a la política cambiaria argentina.

En los últimos 12 meses se han perdido unos 400 mil puestos de trabajo formales y aun no tenemos datos de cuanto se perdieron en el mercado informal. Tampoco se espera una mejora de la situación laboral en el corto plazo.

Si se miran las expectativas de inflación relevadas por el Banco Central para los próximos 12 meses nos vamos a encontrar con una inflación esperada de 52% de aquí a un año. Eso implica que los economistas estamos esperando una aceleración de la inflación. Esta aceleración de la inflación qué se espera está vinculada a la emisión monetaria que no tiene como contrapartida un aumento de la demanda de dinero.

 

Después de casi 9 meses, el Gobierno llegó a un acuerdo con los principales acreedores privados que tienen títulos de deuda argentina bajo legislación extranjera.

La actividad económica en Argentina terminará cayendo este año entre 12% y 13% respecto del año pasado. Lo cual indica que la caída del Producto Bruto Interno (PBI) de este año será una de las más grandes de la historia económica argentina. Como contrapartida en el 2021, es muy probable que el PBI sea mayor que el de este año y, por lo tanto, las tasas de variación sean positivas. Incluso puede darse que dichas tasas sean mucho mayores a lo que venimos observando en los mejores años de la última década.

 

En los últimos meses la inflación parece mantenerse estable entre el 1,5% y el 2% mensual, y el tipo de cambio también parece haberse estabilizado; ya sea el dólar oficial o los "alternativos", como el paralelo o el "dólar bolsa".

 

La economía argentina está atravesando la peor crisis desde 2002. La recesión implicará pérdidas en la cantidad de empresas y en el nivel de empleo a lo largo de todo el país. Cuando la pandemia termine, se necesitarán inversiones para que aparezcan nuevas empresas que contraten gente o alternativamente, para que las que se han achicado se pueden volver a agrandar.

 

La cuarentena y la situación de emergencia están poniendo una enorme tensión sobre las empresas y es probable que muchas de ellas no vuelvan a abrir.

 

El sector inmobiliario es uno de los más golpeados por la crisis. En abril, en la ciudad de Buenos Aires se firmaron solamente siete escrituras, porque no se podían operar realmente.

 

Se dice que las personas y los mercados oscilamos entre el miedo y la ambición. Durante las crisis, naturalmente nos asalta el miedo y tanto las personas como las instituciones suelen buscar la seguridad.

 

En el marco del coronavirus, arreglar el tema de la deuda lo más rápido posible ayudaría mucho a recuperar la economía post-coronavirus. Porque eso permitiría que el próximo año sea más fácil acceder al crédito internacional, o por lo menos para las empresas que inviertan en Argentina o que produzcan localmente.

 

No es ningún misterio que la economía argentina y mundial está sufriendo un impacto enorme de las restricciones provocadas por el Coronavirus. Naturalmente cuanto más largas sean las restricciones, mayor será el costo en términos de sueldos, empleos, ahorros y actividad económica.

 

La llegada del coronavirus ha provocado una reducción en las perspectivas de crecimiento en todo el mundo. Sin embargo, todavía no está del todo claro cuál será el tamaño de ese impacto.

 

Uno de los temas más discutidos en la historia del pensamiento económico es la cuestión de qué es el valor. Hablamos de la necesidad de generar "valor agregado" porque cuanto más valor agregado, más riqueza se genera. La cuestión es que el valor está mayormente en la mente, pero no en nuestra mente, sino en la mente de los otros.

 

La economía Argentina no logra crecer desde hace 8 años, al menos. Ello no significa que no haya años en el que el PIB haya tenido una variación positiva, sino que cada año que subió el PIB fue seguido o antecedido por otro con caída. O sea, tenemos un PIB estancado, pero con fluctuaciones.

 

Puede decirse que el proceso de restructuración de la deuda ya comenzó. Pero como en todas las cosas, la práctica resulta más engorrosa, desprolija y complicada de lo que parecía en teoría.

 

Los precios cuidados, la estabilidad del tipo de cambio, la suspensión del ajuste automático de las jubilaciones, el congelamiento de tarifas de servicios públicos y de otros precios, tienen como objetivo desindexar la economía e intentar frenar la inercia inflacionaria. El propio Presidente del Banco Central hizo declaraciones sobre este objetivo en los últimos días.

Cuando se habla de crecimiento económico sostenido o crecimiento potencial, nos referimos a la capacidad de la economía de producir cada vez más bienes y servicios, sean estos autos, comidas en restaurantes, películas de cine, recitales, programas de computación, tornillos o granos de maíz.

 

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