Néstor Scibona

Casi ningún político se ocupa de revisar la estructura de la exorbitante estatal incluida en el Presupuesto, ya que generalmente es solventada por los contribuyentes 

Ante la falta de un plan económico concreto, el Gobierno trata de resolver cada problema con un parche y no con una solución duradera

La táctica del kirchnerismo se basa en escandalizarse públicamente por los efectos de los problemas que él mismo provocó 

La prioridad inmediata es apurar la construcción de la primera etapa del nuevo gasoducto troncal desde Vaca Muerta (rebautizado “Presidente Néstor Kirchner”) para tenerlo operativo el próximo invierno 

Cristina Kirchner se aferra a su relato dogmático para desentenderse de la conflictiva y agobiante realidad argentina y Alberto Fernández prefiere ocultarla detrás del tono triunfalista de su propaganda  

Hace falta un programa de estabilización para frenar la inercia inflacionaria, pero las actuales condiciones políticas impiden su eventual instrumentación con alguna probabilidad de éxito 

El FMI no quiere aparecer esta vez como el villano de la película, ni empujar a la Argentina al precipicio; su estrategia no es subir las exigencias, sino mantener vigente el acuerdo a base de mayores reservas netas en la caja del Banco Central, menor déficit fiscal y emisión de pesos para financiarlo 

La convulsión política de estos días le permitió al Gobierno desviar la atención de los problemas económicos y sociales, que han sido incorporados como parte de la normalidad; la inflación desapareció de la agenda oficial 

El ministro de Economía debe lograr que el oficialismo llegue a la campaña de 2023 sin un estallido económico, pero su tarea no es fácil, porque los límites políticos fijados por Cristina Kirchner estrechan su margen de maniobra 

La vicepresidenta consintió a regañadientes que Sergio Massa tomara las riendas del Ministerio de Economía con la exigencia de evitar un salto cambiario, aun a costa de un mayor ajuste 

El manual de marketing político recomienda multiplicar por 10 el impacto potencial de cualquier anuncio y dividir el impacto real de las malas noticias por la misma cifra. Sólo así se explica, por ejemplo, que la portada del diario oficialista Página 12 fuera ayer el meme de un sonriente Julio Iglesias con el 7,4% de inflación del mes pasado, pese a ser la más alta en 20 años y que a nivel interanual ubica a la Argentina disputando con Turquía el segundo escalón del podio mundial detrás de Venezuela. 

Cristina Kirchner dio su tácito aval para que Sergio Massa tomara las riendas de la economía, porque no tenía otras opciones; para el tigrense, en tanto, esta es una riesgosa jugada a todo o nada 

El más relevante es qué margen real tendrá para pilotear una crisis económica de raíz política, con una inflación que ya se encamina a más de 80% anual y una brecha cambiaria superior al 120% 

Hay tantos para los mismos productos o servicios –libres y regulados– que, al final de cuentas, no hay ninguno que sirva como referencia; nadie sabe a ciencia cierta si resultan caros o baratos porque siempre habrán de aumentar

El paquete de medidas anunciado por el Gobierno esta semana no hace más que esconder la realidad de un país con escasez de reservas, inflación que apunta a 75% anual y déficit fiscal creciente, entre otras flaquezas 

Mientras que los empresarios hablan sobre las oportunidades que tiene el país para salir adelante, el Gobierno insiste con prejuicios ideológicos y políticos del pasado 

Mientras las reservas líquidas del Banco Central bajan a niveles alarmantes, empeoran los indicadores fiscales y monetarios y la hipertensión inflacionaria se mantiene muy alta, los políticos del Frente de Todos parecen haberse desentendido de los números

La debilidad de Martín Guzmán surge del explícito rechazo del kirchnerismo a la decepcionante gestión económica de Alberto Fernández, que dejan al Presidente y al jefe del Palacio de Hacienda sin apoyo político dentro del Frente de Todos 

Los enfrentamientos públicos entre funcionarios que responden a Alberto Fernández y a Cristina Kirchner no sólo desploman la imagen de uno y otra, sino que muestran a un Gobierno desorientado y con visiones diferentes para afrontar el incierto trayecto hasta diciembre de 2023 

La incapacidad para dar respuestas en cuestiones claves acentúa la incertidumbre en torno de la gobernabilidad y su impacto en la economía hasta fin de 2023 

La inestabilidad macroeconómica, la politización y judicialización de las medidas oficiales, y la errática política exterior hacen que los inversores consideren que falta sustento político para futuras reformas 

Se optó por aplicar un esquema tarifario con segmentación de subsidios por niveles socioeconómicos, de escasos antecedentes en el mundo y de difícil implementación en la práctica 

Hay una serie de cambios estructurales que deberá hacer quien gane las elecciones de 2023, si se quiere terminar con los problemas socio económicos que afectan a la Argentina desde hace décadas 

El enfrentamiento interno en el oficialismo afecta la gobernabilidad e impide que se tomen decisiones tendientes a solucionar la crisis económica y social que atraviesa el país 

Tres denominadores comunes vinculan el sospechoso blanqueo promovido por Cristina Kirchner en el Senado; los ataques políticos a la Corte Suprema y la intención de regular las redes sociales: ensanchan aún más la grieta política, refuerzan el discurso ideológico del kirchnerismo y difícilmente puedan avanzar en el Congreso 

La crisis política desencadenada en el gobierno del Frente de Todos por el rechazo explícito de La Cámpora –e implícito de Cristina Kirchner– al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, reduce aún más el horizonte económico hasta casi hacerlo desaparecer. El daño ya está hecho. 

La peculiaridad es que ni el propio gobierno del Frente de Todos logró unificar su apoyo político al convenio, lo cual origina una cadena de desconfianza dentro y fuera del país; nadie cree de antemano que vaya a mantenerse en el tiempo tal como fue anunciado 

El mensaje de Alberto Fernández abundó en objetivos voluntaristas y anuncios de decenas de proyectos de ley que requerirían al Congreso sesionar todos los días -y hasta horas extra para tratarlos-, pero dejó un gran interrogante sin respuesta: ¿de dónde sale la plata? Sobre todo, cuando tampoco esbozó nada que se parezca a un programa macroeconómico para enmarcarlos y llevarlos adelante. 

El Gobierno ha ingresado en un callejón cuya salida aparece cada vez más complicada a medida que pasan las semanas y se acerca la fecha límite del 22 de marzo 

Ante la falta de un programa creíble para atacar las causas macroeconómicas de la inflación, el Gobierno sigue empeñado en enfrentar sus efectos más visibles con iniciativas disparatadas 

La tendencia del Gobierno a ocultar los problemas más graves se acentuó tras el anuncio del principio de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional 

Al entendimiento se llegó con reservas en niveles alarmantes, brecha cambiaria por encima del 110% e inflación y riesgo país en alza 

Los relatos oficiales se alejan cada vez más de la realidad; al tiempo que se demora el acuerdo con el FMI, se insinúan acercamientos con China y se evidencia el problema energético 

Como lo interpretaron inmediatamente los mercados, no está para nada claro qué hará el Gobierno en su negociación con el FMI; hay disidencias políticas en el oficialismo y en la oposición; corre una cuenta regresiva en la que cualquier demora o traspié amenaza con desembocar en un ajuste “por las malas” 

Cada año comienza con la genuina esperanza de que sea mejor que el anterior, aunque en la Argentina esta tradición pasó a ser sólo una expresión de deseos desde mucho antes de la pandemia. Como las sucesivas mutaciones del Covid, la corporación política no deja de provocar sorpresas inquietantes que acentúan el deterioro institucional, la desconfianza en el futuro económico y auguran un 2022 imprevisible. 

Señalar al FMI puede ser políticamente redituable, pero no arregla los innumerables inconvenientes propios que se han ido acumulando a través de décadas 

Hay todo un folklore alrededor de los 27 acuerdos de asistencia financiera que desde 1958 la Argentina suscribió con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ninguno de los cuales fue cumplido en su totalidad.

La imprevisibilidad y falta de coordinación son el modus operandi del gobierno del Frente de Todos, que se acentuó después de las elecciones legislativas. Así, cualquier proyecto personal, familiar o empresarial puede cambiar de un día para otro a través de medidas aisladas y espasmódicas, que no solo van a contramano del sentido común sino de los objetivos que el propio oficialismo dice perseguir para “tranquilizar” la economía. 

La táctica negacionista del Presidente busca disimular los conflictos internos del Frente de Todos; no sólo implica desconocer el resultado de las urnas, sino también la necesidad de tender puentes entre oficialismo y oposición 

El cierre de las campañas dejó a los argentinos sin respuestas para todas las preguntas que se fueron acumulando a lo largo del año electoral, en medio de la incertidumbre provocada por la ausencia de un plan económico y su correlato en la suba del gasto público, la emisión, la inflación, el dólar blue –frenado simbólicamente ayer–, la brecha cambiaria al 100% y el creciente drenaje de reservas del Banco Central (BCRA) para contenerla. 

Quienes pueden comprar dólares a $200 o más buscan cubrirse de dos pronósticos económicos preocupantes que, en términos meteorológicos, equivaldrían a un huracán o, alternativamente, a tormentas de variada intensidad, cualquiera sea dentro de 8 días el resultado de las elecciones legislativas.

El congelamiento de tarifas durante años, a costa de subsidios crecientes e indiscriminados, desembocó a fines de 2015 en una crisis de las cuentas fiscales y externas; la historia se repite ahora

La aceleración del gasto público y el déficit fiscal financiado con emisión inflacionaria se parecen más a un virus que a una inmunización contra la falta de credibilidad del Gobierno

El esquema que hace 25 meses pintaba como una jugada magistral de Cristina Kirchner para regresar al ejercicio del poder bajo la protección de sus fueros parlamentarios, quedó hecho trizas no sólo por la estrepitosa derrota del Frente de Todos en las PASO sino por la furibunda reacción de la vicepresidenta, al admitir implícitamente por escrito que la declamada unidad era apenas una táctica electoral para enmascarar las inocultables diferencias ideológicas dentro de la heterogénea coalición oficialista.

Las PASO podrían equipararse al chequeo periódico del humor social de los argentinos, cuyo resultado puede ser determinante para la composición del Congreso a partir del 10 de diciembre y, por ende, balizar el rumbo político, institucional y económico del país hasta fin de 2023.

A solo 8 días de las PASO, la campaña electoral se asemeja a un elenco de candidatos y precandidatos en el escenario de un teatro semivacío, frente a espectadores que hablan entre ellos sin prestarles demasiada atención. De ahí que algunos hayan recurrido a ruidosas actitudes circenses, exabruptos o extravagancias para hacerse conocer a través de los medios y las redes sociales ante un electorado mayormente indiferente a sus voluntaristas consignas de manual.

Para diferenciarse de la “lluvia de inversiones”, prometida infructuosamente por Mauricio Macri, el gobierno de Alberto Fernández optó por provocar otra lluvia. Esta vez, de papelitos de colores bajo la forma de billetes de pesos con los cuales busca promover un repunte artificial y transitorio del consumo para mejorar las chances del oficialismo en las elecciones legislativas del 14 de noviembre.

Más allá de las incógnitas –globales y locales– que aún impiden visualizar la etapa pospandemia, la Argentina se encamina hacia un escenario de “nueva anormalidad” en materia económica, donde lo accesorio prevalece sobre lo importante que, a su vez, tiene carácter provisorio hasta las elecciones legislativas de noviembre.

Aunque es el principal problema económico–social, la inflación está llamativamente ausente en los spots de la campaña electoral; especialmente entre los candidatos del oficialismo, que prefieren apelar a la ilusión de una próxima salida de la pandemia de Covid sin considerar el riesgo de una tercera ola por la variante delta.

Los “milagros económicos” suelen ser adjudicados –académicamente- a aquellos países que en 10 años logran duplicar su Producto Bruto Interno, como resultado de un conjunto de políticas coordinadas y persistentes para alcanzar ese fin. La Argentina está lamentablemente en las antípodas. Hace más de una década padece estanflación (estancamiento productivo y alta inflación, de dos dígitos anuales); la inversión es tan baja que no alcanza para reponer capital y la creación de empleos privados (formales) mantuvo una línea plana que se tornó declinante con la pandemia de Covid.

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