Daniel Montamat

 

Para revertir la declinación relativa que arrastra desde hace décadas la Argentina necesita urgentes transformaciones estructurales imposibles de realizar cuando la construcción de poder demanda enemigos. Cuando la selección de enemigos es funcional al proyecto político, se resiente el diálogo, desaparece el pluralismo y no hay políticas de Estado. La lógica del amigo-enemigo es consustancial con la búsqueda del poder perpetuo.

No se puede salir de la problemática energéticas sin un programa de consensos básicos que apuntale una estrategia de largo plazo. Está en juego la energía abundante y de precios competitivos para las familias y la producción

A continuación del relato del encuentro entre Jesús y el joven rico que algunos usan para inferir una condena moral irrestricta a la riqueza, incluso la bien habida, el capítulo 20 del Evangelio de Mateo empieza con una parábola que tiene esta introducción: "Asimismo el reino de los cielos se parece a un propietario que salió de madrugada a contratar obreros para su viñedo".

Con una moneda que preserva su valor, aún con congelamientos, no hay tarifazos.

Ireneo Funes, el protagonista del cuento de Jorge Luis Borges, era un joven uruguayo de Fray Bentos que como consecuencia de un accidente con un caballo perdió el conocimiento y quedó tullido. Cuando lo recobró, su percepción y su memoria se volvieron infalibles.

Son dos tendencias cuya esperanza de vida a su vez está condicionada por avances tecnológicos que pueden ser disruptivos.

La ideología no puede enmascarar la urgencia de recuperar la tasa de inversión para salir del pozo.

El coronavirus va a dejar huellas en la historia económica mundial. El "coma inducido" para aplanar la curva de contagios y reducir la tasa de mortalidad contrajo la oferta y la demanda globales.

 

La reducción del comercio afectará los movimientos financieros y puede poner en jaque el rol dólar como moneda dominante de las transacciones internacionales.

 

Hay un reacomodamiento del orden mundial que la pandemia va a acelerar y la Argentina tiene que aprovechar. Sumando masa crítica con los socios regionales, la Argentina puede ofrecer al mundo que viene seguridad alimentaria y seguridad energética.

 

La demanda petrolera mundial antes del coronavirus era de unos 100 millones de barriles diarios. Por el doble shock de oferta y demanda en la economía mundial producido por el virus, la demanda se redujo a unos 70 millones de barriles días.

 

En las sociedades en las que prima la suspicacia pocos compran o invierten y la economía sufre; es imperioso revertir esta tendencia para ver resultados favorables

 

Sanear la economía y promover estabilidad es clave para impulsar el emprendimiento

 

Corto plazo. El electorado puede votar por el puro presente, pero la dirigencia debe reflexionar con espíritu crítico sobre el futuro

 

Se consolidan las tendencias en producción, reservas y condiciones de servicio que pueden transformar el sector en una turbina de desarrollo económico y social para el país

 

Argentina puede negociar seguridad alimentaria y energética con China, y contribuir al objetivo de independencia energética que persigue Estados Unidos.

 

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