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Miércoles, 16 Junio 2021 01:05

El nuevo Gobierno israelí supera el ‘test’ de la Marcha de Jerusalén - Por Mikel Ayestaran

Escrito por Mikel Ayestaran

La protesta ultranacionalista judía en Jerusalén Este se saldó con heridos, pero no provocó un estallido árabe. 

A la tercera fue la vencida y miles de ultranacionalistas de Israel, encabezados por los líderes del partido radical Sionismo Religioso, realizaron la «marcha de las banderas» que les llevó hasta la Puerta de Damasco. La Policía bloqueó el acceso e impidió que recorrieran el Barrio Musulmán de la Ciudad Vieja y los manifestantes se quedaron en la plaza de entrada bailando y gritando eslóganes como «muerte a los árabes» o «que vuestros pueblos se quemen».

El ministro de Exteriores, Yair Lapid, no tardó en condenar la marcha y lamentó que «el hecho de que haya extremistas para quienes la bandera israelí representa el odio y el racismo es abominable e intolerable». Para Lapid resulta «incomprensible que alguien pueda sujetar la bandera de Israel en una mano y gritar ‘muerte a los árabes’ al mismo tiempo» y en su opinión «esta gente es una vergüenza para el país», según declaraciones recogidas por The Jerusalem Post.

Las palabras del jefe de la diplomacia y futuro primer ministro del país en 2023, fecha en la que Naftali Bennett debe rotar su puesto, significan un cambio radical respecto al discurso de la era de Benjamín Netanyahu. Bennett, que fue líder de los colonos durante dos años, apoyó la celebración de la marcha, pero con un recorrido que no atravesara el Barrio Musulmán para evitar fricciones.

Miles de policías blindaron el centro de la ciudad santa y los únicos choques se produjeron varias horas antes de la llegada de los ultranacionalistas a la Puerta de Damasco. Al menos 33 palestinos resultaron heridos, según la Media Luna Roja palestina, y 17 fueron detenidos, informó la Policía.

Cuando los manifestantes judíos llegaron a la emblemática Puerta de Damasco el lugar estaba totalmente vacío, sin ningún palestino cerca y totalmente blindado por las fuerzas de seguridad. Desde allí, tras una hora de celebración y cánticos racistas, subieron hasta la Puerta de Yafa y recorrieron los barrios armenios y judío hasta llegar al Muro de los Lamentos donde concluyó esta marcha que conmemora la toma de la parte oriental de la ciudad en 1967 con una oración grupal.

Amenaza de Hamás

El gobierno del cambio superó su primera gran prueba. La jornada estuvo cargada de tensión tras las amenazas de Hamás, que no descartó el lanzamiento de cohetes en respuesta a una marcha que calificó de «provocación».

El grupo islamista ya lanzó cohetes contra Jerusalén el 10 de mayo cuando esta misma manifestación quedó suspendida en el último segundo por la Policía debido a la fuerte tensión en la ciudad santa. Esta vez en vez de proyectiles, desde la Franja salieron globos incendiarios que causaron varios incendios.

La decisión de Hamás de atacar en mayo fue el primer paso para los once días de ofensiva que acabaron con más de 250 palestinos, 66 de ellos niños, y 13 israelíes, entre ellos un niño, muertos. Ahora está en vigor un frágil alto el fuego y se negocia para intentar hacerlo duradero. El lanzamiento de globos se había detenido desde el alto el fuego e Israel había amenazado con responder con dureza si se producía de nuevo.

Una vez más se cumple una de las máximas de Oriente Medio y en el día en el que todo estaba preparado para un gran cataclismo, la jornada discurrió con una aparente normalidad. En el futuro próximo, cuando nadie se lo espere, el conflicto volverá a resurgir con toda su fuerza, como ya sucedió en mayo.

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