Loris Zanatta

 

La Argentina está sin rumbo. El Gobierno no tiene planes, no tiene ideas, no tiene idea. Sostener la economía, fomentar la producción, liberar las energías, cooperar con los vecinos, imaginar el futuro: nada. Solo manotazos de ahogado, venganzas por doquier, rencorosa búsqueda de chivos expiatorios, pequeños parches en grandes agujeros. Y peronistas contra peronistas, a ver quién es más peronista, la historia de siempre. Da miedo.

 

Critiqué al Gobierno en relación con el Covid, y el Gobierno respondió. El canciller, para ser precisos. ¿Será porque soy extranjero? En la medida en que puede ser extranjero un italiano en la Argentina, o un argentino en Italia. Le estoy agradecido, aun si me ha maltratado. Se lo notó muy molesto. Será que le he tocado un nervio.

 

 

Si la verdad es que el mundo tiene convulsiones, también lo es que estamos todos en el mismo barco. ¿Lo estamos, verdaderamente?

 

 

Primero fueron las filminas, ahora la vacuna. ¿Mañana? Durante meses, armado con su varita, el Presidente sermoneó que la Argentina era la mejor, que los chilenos eran un desastre, que los suecos, peor; que todos fueran a la escuela. "¡No pasará!", pareció gritarle al virus.

 

 

Alberto o Cristina, Cristina o Alberto, hace meses que no se habla de otro tema. ¿Será normal? La dialéctica política argentina no pasa, como en cualquier democracia, por el gobierno y la oposición, la mayoría y la minoría.

 

 

Soberanía alimentaria, soberanía monetaria, soberanía aeronáutica, soberanía energética: el gobierno peronista está obsesionado con la soberanía.

 

 

¡Cómo ha cambiado la Argentina desde la última vez que la visité! Recuerdo que todos los días se medía la pobreza: la Iglesia tronaba, los sindicatos marchaban, los "movimientos populares" bloqueaban puentes y carreteras. Ahora nada, silencio, paz social, "todos en casa". ¿Será la pandemia? ¿O que ha cambiado el gobierno?

 

 

 

Tuve un sueño, era acreedor de la Argentina.

 

 

Nada como la pandemia nos muestra la fuerza o la debilidad de la sociedad y sus burocracias administrativas; la verdadera fortaleza está en gobiernos serios, transparentes y eficientes, y ciudadanías activas e informadas, decididas a controlar el poder

 

 

Dicen que es una guerra. Puede ser, pero hay que tener cuidado, las metáforas siempre esconden alguna trampa: ¿acaso una pandemia se combate con las mismas armas que una guerra?

 

 

La biografía política de Ernesto Cardenal, recientemente fallecido, invita a reflexionar sobre la vigencia de unos ideales que, a la larga, solo han producido opresión y miseria

 

 

Alberto Fernández tiene razón en cargar contra el legado económico de Mauricio Macri. Y Macri la tenía cuando lo hacía contra el que le había dejado Cristina Kirchner. ¿Acaso se equivocaba su marido Néstor, al despotricar contra el desastre del 2001? ¿Y Carlos Menem al quejarse de la hiperinflación heredada de Raúl Alfonsín?

 

 

Como Italia, la Argentina se ha acostumbrado a vivir por encima de sus posibilidades, a anteponer las rentas al trabajo y el consumo a la producción

 

 

Foro. El encuentro organizado en el Vaticano reunió a prestigiosos especialistas internacionales, pero no mostró pluralismo de ideas

 

Superpoderes para superhéroes. ¿Puede haber superhéroes sin superpoderes? Evita, Maradona, el Che: los superhéroes siempre han sido muy populares en la Argentina. "Bienaventurados los pueblos que no necesitan héroes", decía Bertolt Brecht. Pero hay héroes y héroes.

 

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