James Neilson

 

 

El avance bonaerense sobre el resto del país. Pauperización y conflictos sociales.

 

Generaciones de dirigentes peronistas optaron por aprovechar las necesidades de los más pobres sin estimularlos a incorporarse a la sociedad formal.

 

La Vicepresidenta irá al extremo para mantenerse fuera del alcance de la ley y el país se precipita hacia un futuro oscuro bajo el mando de una señora obsesionada por sus problemas personales.

 

 

Alberto Fernández sabe que a la larga no habrá más alternativa a una mayor disciplina fiscal, pero también que serían excesivos los costos sociales y políticos de un “ajuste” feroz.

 

 

Fuera del “campo popular” que se supone ocupado por las huestes kirchneristas, el consenso es que Alberto ha lanzado la reforma con el propósito de frenar las causas que más incomodan a su benefactora.

 

 

Desde mediados del año pasado, la política nacional se mueve al compás del tango que está bailando la pareja presidencial.

 

 

El gobierno de Alberto Fernández y el estigma opositor de la pandemia como un modo de hacer política.

 

 

El avance del Gobierno para expropiar a la empresa Vicentin alarma a los mercados.

 

 

Los más golpeados por los encierros motivados por la cercanía de la covid-19 han sido los que, para sobrevivir, dependen de trabajos que requieren cierta proximidad física.

 

 

No extrañaría del todo que Alberto Fernández ya sintiera nostalgia por los días en que la gente lo aplaudía por su presunta negativa a tomar en cuenta el impacto económico del encierro.

 

 

Covid-19 no es más mortífero que otros virus. Algunos han sido decididamente peores. Lo que lo hace diferente es la voluntad ecuménica de frenarlo a virtualmente cualquier costo.

 

 

Los científicos son tan proclives como cualquiera a dejarse cautivar por ideologías despiadadas. Esta comunidad incluye a activistas políticos que tienden a favorecer esquemas autoritarios.

 

 

Es tanto el miedo al Covid-19 que la metodología china para enfrentarlo ha sido adoptada por casi todos los países democráticos, a veces de mala gana, pero en otras con entusiasmo.

 

 

Mal que nos pese, todos dependemos de un modo u otro del estado de la economía tanto local como internacional.

 

 

A veces el remedio es peor que la enfermedad. ¿Es tan peligroso el virus que sería mejor empujar la economía mundial hacia una depresión que tratarlo como un patógeno parecido al de la gripe común al cual tendremos que acostumbrarnos?

 

 

Tarde o temprano los contrarios a las reformas podrían estar en condiciones de una contraofensiva encaminada a restaurar lo que en su opinión es la normalidad.

 

 

En su discurso ante el Congreso, el Presidente se mostró más conciliador que los K.

 

 

Los resueltos a apoderarse del lenguaje y, esperan, de lo que piensa la mayoría, han montado una serie de ofensivas contra aquellos que, a pesar de todo, insisten en reivindicar la libertad de expresión.

 

 

Por qué en algunos temas Alberto Fernández se parece más a Mauricio Macri que a Cristina Kirchner.

 

Las claves de las dos primeras visitas internacionales del Presidente a Medio Oriente y Europa. El factor FMI.

 

Las contradicciones de un gobierno atrapado en sus múltiples relatos.

 

Como Macri, Fernández, cuyas ideas son más “ortodoxas” que las de Cristina, ha apostado a una estrategia gradualista por entender que otra sería políticamente suicida.

 

Mauricio Macri aún no consigue hacer pie en el llano.

 

El ministro de Economía Martín Guzmán lanzó un paquete de medidas que genera resistencia.

 

 

El nuevo mandatario arrancó con un discurso tranquilizador que tuvo buena recepción.

 

 

El nuevo presidente deberá demostrar que puede gobernar con autonomía.

 

 

Hay una cultura política argentina que se basa en la nostalgia por épocas en que, merced a una coyuntura internacional favorable, el país pudo prosperar conforme a las pautas vigentes.

 

 

Él elige a los ministros (no a todos) y ella manda en el Congreso y la Justicia. Doble comando.

 

 

Alberto Fernández deberá encontrar soluciones rápidas para que no lo devore la crisis.

 

 

El presidente salió a defender al derrocado presidente de Bolivia.

 

 

No sólo los kirchneristas sino también ciertos integrantes del ala radical de Cambiemos creían que el actual Presidente era un cadáver político. Lo que sucedió después los ha obligado a modificarlo.

 

 


El nuevo presidente llegó de la mano de CFK y ahora deberá demostrar que él manda.

 

 

Tras las PASO, Macri se puso a desempeñar el papel del desafiante populista, lo que obligó a su rival Alberto Fernández a asumir el del defensor moderado del orden establecido.

 

 

El Presidente fantasea con convertirse en el jefe de la oposición al kirchnerismo.

 

 

Por desgracia, están en lo cierto quienes dicen que ninguna sociedad puede continuar viviendo indefinidamente por encima de sus medios. Chile, Perú, Uruguay, Portugal e Israel adoptaron reformas que se basaron en un consenso amplio a favor de un ajuste draconiano.

 

 

El actual Presidente de Argentina es el encargado de controlar que el dólar no tenga mayores fluctuaciones.

 

 

El triste final del gobierno de Macri desdibuja incluso los pocos aciertos que tuvo.

 

 

Como el peso frente al dólar, la imagen de Macri se hunde en el final de su accidentado mandato.

 

 

Si el candidato del Frente de Todos aún sueña con una “salida portuguesa”, le sería forzoso encargarse él mismo del trabajo sucio previo, un ajuste económico feroz.

 

 

Los líderes de todos los bandos están más enfocados en buscar chivos expiatorios de la crisis que en proponer soluciones sustentables.

 

 

Ante las presiones contrapuestas, Alberto se ve frente a un dilema que procura resolver ayudando a tranquilizar los mercados un día y enloqueciéndolos el siguiente.

 

 

El tema de fondo del futuro poder es cómo el ahora candidato podrá sustraerse de la influencia de CFK.

 

 

Tras la pésima elección del presidente Mauricio Macri, hasta sus aliados se desentienden de él.

 

 

Al acostumbrarse nuestro sistema presidencialista a depender de caprichos, manías, obsesiones y capacidad de una sola persona, la clase política ha desarrollado una cultura de la irresponsabilidad.

 

 

En el oficialismo, se sienten preocupados por el impacto de la megaencuesta ante las elecciones del domingo en la imagen nacional.

 

 

 

Alberto Fernández se mantiene primero en los sondeos para las PASO, pero Macri repunta.

 

 

Las campañas de Macri y el kirchnerismo son opuestas en contenido y forma.

 

 

Los encuestadores coinciden en que el actual presidente achicó la distancia y se acercó a Alberto Fernández.

 

 

 

El filósofo español José Ortega y Gasset hablaba en nombre de todos cuando dijo “Yo soy yo y mis circunstancias”. A nadie le es dado liberarse de su entorno. Tampoco pueden hacerlo los países; mal que les pese a personajes como Donald Trump, hasta las naciones más ricas y poderosas tienen que adaptarse a lo que ocurre en el resto del mundo.

 

 

 

La ex presidenta Cristina Kirchner no salió al cruce de los kirchneristas que reivindican la profesión de “chorro”.

 

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