Economía (1145)


El exceso de regulaciones cambiarias y de precios, junto al aumento de los impuestos, desalienta la inversión de las empresas que están. Algunas se van y otras miran países más amigables para hacerlo

Hoy será un martes como mínimo gris para el crecimiento económico que se prevé, en contexto de pandemia y sin ella, también. Por un lado, el Indec que difundirá la variación del PBI en el segundo trimestre de este año, período absolutamente signado por la fase más estricta de la cuarentena que ya roza los 200 días.

Martín Guzmán aseguró que cerrar más el cepo sería una medida para aguantar y que el Gobierno vino aguantar la economía. Miguel Pesce, titular del Banco Central, que no tenía la misma idea

Empresas argentinas. Por qué valen casi US$13.000 millones menos que hace 50 días. La cifra surge de comparar la capitalización bursátil de 14 empresas argentinas que cotizan en el mercado estadounidense; los bancos fueron los más afectados

 

Sorprende que un país a una semana de reestructurado vuelva a cotizar como cuasi/defaulteado. Los flamantes bonos largos que comenzaron a cotizar la semana pasada descuentan en significativa magnitud otra reestructuración.

La macroeconomía argentina es lo más parecido a un campo minado. El Gobierno no sólo debe atender el problema de la falta de dólares y de un gasto público desbordado, dos cuestiones que de por sí exigen una gran pericia, sino que ya hay otra bomba que empieza a activarse, y que podría resultar letal en caso de que la actividad ensaye cualquier tipo de recuperación: es la energética.

Los subsidios se incrementaron en 100% en los primeros siete meses del año, respecto de 2019.

En el último round de la pelea entre Sergio 'Maravilla' Martínez y Julio César Chávez Jr., con un final para el infarto, el periodista Walter Nelson, pronunció en su relato la ya inolvidable frase de "Salí de ahí, Maravilla", justo cuando el campeón argentino se enredó en el ataque de su oponente, tras un golpe que lo tiró al suelo y estuvo al borde de perder una pelea que hasta ese momento había dominado ampliamente y sin sobresaltos. Hoy esa frase se puede aplicar perfectamente a la política cambiaria argentina.

La constante pérdida de reservas llevó a aumentar las restricciones en el mercado de cambios, pero no es la solución, sólo permitirá estirar la agonía si no encara el ajuste fiscal y promueve el comercio exterior

 

Durante la vigencia del cepo original, entre 2012 y 2015, la brecha cambiaria se había situado en 45 por ciento promedio, la emisión monetaria para financiar al Tesoro había sido de 2,8 puntos del producto interno bruto (PIB) promedio y al final del ciclo, en diciembre de 2015, las reservas de libre disponibilidad del Banco Central llegaron a terreno negativo.

 

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