Jueves, 25 Junio 2020 21:00

Qué ponen en juego Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof con esta nueva etapa de la cuarentena - Por Pablo de León

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El Presidente encabeza un anuncio que le resta imagen pero lo pone a la cabeza del esfuerzo. Los desafíos del Jefe de Gobierno porteño y del gobernador bonaerense.

 

Una vez más se sentarán en la misma mesa, el Presidente de la Nación, el jefe de Gobierno porteño y el gobernador bonaerense. Esta vez, para anunciar, mediante un mensaje grabado y sin preguntas periodísticas, que la cuarentena por el coronavirus superará holgadamente los 100 días y que las restricciones de movimiento y producción serán más duras.

Así, Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof​ ponen en juego capital político e imagen ante su electorado, pues las novedades que este mediodía emanarán de la Quinta de Olivos no serán gratas ni tendrán un horizonte claro, con la montaña de la pandemia por delante en el país.

El Presidente encabezará otro un anuncio que le resta número en las mediciones de imagen que llegaron a superar, más allá del encuestador de turno, los 80 puntos de aceptación.

La valoración seguirá por el hecho de estar a la cabeza del esfuerzo, pero en estos nuevos 15 días de encierro por venir -que asoman estrictos- los humores de la sociedad no son los mismos de cuando se escuchaban los aplausos todos los días a las 21 horas, en homenaje a los trabajadores de la salud que dan todo lo suyo en esta pandemia. Hoy ya no hay reconocimientos nocturnos en balcones y terrazas.

Fernández ha sido, en los últimos tiempos, el mediador entre las pulsiones entre la Provincia y la Ciudad. Ha actuado como un "equilibrista" entre las exigencias de cierre y retroceso de fase de Kicillof y el pedido de espera de Larreta, quien consideraba que aún había margen para no cerrarse del todo.

El jefe de Estado cree tener el iceberg delante de sus narices y el alcalde porteño lo ve, pero más lejano: las condiciones de la Ciudad más acaudalada del país le permiten ver con mejores ojos el escenario de camas abarrotadas que otros temen. Por eso, en este fin de junio, Alberto decidió endurecer la cuarentena e intentará explicarlo con modos de profesor de filminas.

Pero el Jefe de Gobierno porteño tiene para perder. Este viernes en Olivos se muestra otra vez con funcionarios peronistas, algo no del todo considerado en las playas que apuestan hace años al PRO en tierra capitalina. Sin embargo, Larreta apuesta a la acción conjunta por la salud pues entiende que el AMBA (la suma geográfica de Ciudad y Provincia) tiene vida en común y se retroalimenta productivamente y no se pueden escindir las acciones en rubros como salud y transporte. Eso le genera duras críticas internas en el seno de Juntos por el Cambio, con Mauricio Macri​, Patricia Bullrich y Miguel Pichetto como estandartes.

Larreta pierde, esta vez, ante su vecindario al retroceder con el cierre de los comercios no esenciales que habían logrado abrir (¿se terminará el "take away" o el "compre para llevar"?) y con la suspensión de la salida de los runners, que se convirtieron en un trofeo simbólico para que sea dejado sin efecto. La imagen de gente corriendo en zona porteña versus el cierre de comercios e industrias en el cordón bonaerense significa una imagen que Larreta terminó de entender como innecesaria para este tiempo.

En tanto, el gobernador bonaerense corre con la desventaja de administrar lo que sucede en el Conurbano, la zona más caliente del contagio del COVID-19, donde en los últimos días sobraron las imágenes televisivas con vecinos que no respetan la cuarentena y pueblan centros comerciales de sus distritos. A esto se le debe sumar la situación en los barrios populares, donde el encierro resulta difícil. Celebración de cumpleaños y asados con demasiadas personas han sido imágenes que los intendentes del Conurbano no saben cómo manejar en esas barriadas.

Kicillof lidia además con los pedidos de los intendentes del Conurbano, que se dividen entre peronistas y representantes de Juntos por el Cambio, que reclaman aperturas puntuales para cada uno de sus distritos para enfrentar el drama de la economía y la caída estrepitosa de la recaudación. Las definiciones que ha ido dando el gobernador genera recelos en varios jefes comunales propios, que ven cómo se les complica "la diaria" en su municipio.

Pero en los últimos días, más allá del endurecimiento de la cuarentena por venir, el gobernador ha ido liberando actividades que son un respiro en medio de la desesperación de la pandemia. Y además, Axel ha terminado conformando a sus hombres en Salud, quienes venían pidiendo un retroceso en las fases para evitar un colapso del sistema sanitario bonaerense. Daniel Gollán -ministro- y Nicolás Kreplak -viceministro- fueron voceros duros en los medios pero que hoy conseguirán lo que querían, que es una vuelta atrás para despejar la ocupación de camas de terapia intensiva en la zona conurbana.

Kicillof, además, ha aceitado su vínculo con Alberto Fernández, quien en la última semana se mostró más cercano a la idea del gobernador de una fase más restrictiva.

Desde este 1 de julio regirá una fase nueva con duración hasta el 17 de julio para "enfriar" el comportamiento de la pandemia en el caliente AMBA. El costo político de esta decisión -para Fernández, Larreta y Kicillof- se verá después. Para los tres, es la salud hoy el objetivo a cuidar por sobre cualquier otro vector.


Pablo de León

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