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Miércoles, 12 Mayo 2021 01:46

Sánchez promete a Fernández una lluvia de millones para Argentina - Por Carmen de Carlos (ABC-España)

Escrito por Carmen de Carlos

Habla de un plan de internalización de 4.500 millones sin detallar el origen ni el destino del dinero. 

La visita relámpago –y atropellada– del presidente de Argentina a Madrid logró el objetivo previsto: el respaldo del Gobierno español para la renegociación de la deuda con el FMI y el aplazamiento del próximo vencimiento con el Club de París.

Su estancia, de menos de 24 horas, sirvió también para escuchar un anuncio de Pedro Sánchez, recibido con los brazos abiertos al otro lado del Atlántico: «Hemos aprobado –dijo el presidente del Gobierno– un plan de internacionalización de la economía española por más de 4.500 millones de euros para América Latina», donde «Argentina será uno de los países prioritarios».

A los pies de las escalinatas de Moncloa, Sánchez y Fernández escenificaron una sinfonía de la amistad. «Mi amigo Alberto», «de corazón», «Gracias, Pedro», «salud y vigor de las relaciones» y expresiones de esta naturaleza se reiteraron con énfasis. La idea era dejar claro que no había rencor por el episodio de borrar a España de la agenda europea durante un par de días la semana pasada.

Renegociación de deuda

Dicho esto, el presidente de Argentina se llevó de España, como antes de Portugal, un espaldarazo, con enorme énfasis también, para evitar lo que algunos consideran casi inevitable: que el país caiga, oficialmente, en suspensión de pagos. Argentina debería, antes de fin de mes, desembolsar en torno a 2.400 millones de dólares con el Club de París y otros 5.000 con el Fondo Monetario Internacional.

Aunque bienvenidas, más que palabras necesitará Alberto Fernández para lograr su objetivo. Y especialmente en París con Emmanuel Macron y en Berlín, donde no aterrizará. Ángela Merkel prefirió hacer, en unos días, un ‘zoom’ con el presidente argentino.

Estos destinos son los huesos más duros de roer para hablar de ‘plata’, por no mencionar Londres o La Haya. Entre otras razones porque hay cierto hartazgo de que las deudas y los intereses se ‘pateen’ sine die. El Gobierno argentino se quedaría más que satisfecho si lograse, como pide, un aplazamiento hasta 2023. Entonces sería el próximo presidente el que tuviera que afrontar las obligaciones.

El anuncio de Sánchez, acompañado de la confirmación de su visita el 8 y el 9 del mes próximo a Buenos Aires, generó optimismo en la delegación argentina. La idea de recibir, en plena crisis sanitaria, económica y política, al presidente del Gobierno con un grupo de empresarios, podría ayudar a mejorar la imagen devaluada de un jefe de Estado, en permanente pulso con su vicepresidenta, Cristina Fernández. De hecho, este periplo europeo se interpreta como una huida de la viuda de Néstor Kirchner y de su círculo de poder verdadero. Las gestiones con los organismos financieros internacionales ya las hizo hace unas semanas el ministro de Economía, Martín Guzmán, en una ruta europea similar.

«Llevar adelante un proyecto de inversión que tiene América Latina como objeto central es para nosotros una gran noticia», celebró Alberto Fernández, antes de animar a «relanzar ese acuerdo estratégico Argentina España con su visita». En rigor, se trata de actualizar y modernizar el plan estratégico entre ambos países como se hizo antes con Mariano Rajoy.

Sánchez no precisó una cifra exacta

El plato fuerte de ayer fue, sin duda, el proyecto para impulsar la inversión española en la región. Ya estaba en el radar del Gobierno hace un año, aunque Sánchez ayer no precisó cuánto está previsto destinar a Argentina. En ese contexto, resulta llamativo que Fernández evitara incluir en su agenda una reunión con la CEOE o mantener contactos con empresas de capital español establecidas desde hace décadas en Argentina. El escenario no es fácil para éstas y la ocasión para tender puentes era inmejorable.

Entre la comitiva se encontraba, entre otros ministros, Martín Guzmán, escaldado por el kirchnerismo en su intento de actualizar las tarifas de algunos servicios públicos. Entre otros los del gas, el ‘patito feo’ de las inversiones o el sector que parece resignado a tener más paciencia.

En otro orden de cosas y con la pandemia en primera fila (ningún presidente se mostró con mascarilla) ambos coincidieron en liberar las patentes de las vacunas y declararlas ‘bien global’.

El ‘hito más’, como calificó Sánchez la visita de Fernández, incluyó una entrevista con el Rey, y una reunión entre el canciller y la ministra española de Exteriores, Arancha González.

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