Sábado, 16 Marzo 2019 21:00

Cristina Fernández de Kirchner culpa a Macri de la enfermedad de su hija Florencia (ABC-España)

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La benjamina de los Kirchner se trata en Cuba de una obstrucción linfática, que la expresidenta argentina achaca al «brutal estrés» que sufre la joven.

En política, en ocasiones, pareciera que todo vale. Sucede en Argentina, en España, en el Reino Unido y posiblemente, en todo el planeta. Vale la mentira, la trampa, el robo en nombre de la corona (de papel mojado, generalmente) y vale, incluso, usar a los hijos para beneficio propio. Esto último es lo que se ha visto, de forma sistemática, en la trayectoria de poder y delito que recorre, desde hace una década, la expresidenta Cristina Fernández (66 años).

La viuda de Néstor Kirchner (1950-2010), procesada en media docena de querellas por corrupción y una colección de delitos vinculados a la apropiación irregular de caudales para su bolsillo, ha grabado un vídeo en tono victimista en el que responsabiliza a la justicia y al Gobierno de Mauricio Macri (60), de la enfermedad que padece su hija Florencia (29), también procesada con su hermano Máximo (42), por delitos de asociación ilícita y blanqueo de capitales.

«En Comodoro Py (Tribunales Federales) no sólo se violan los derechos de los ciudadanos y las ciudadanas que somos opositores al Gobierno de Mauricio Macri sino que también se violan todos los derechos de nuestros hijos y nuestras hijas». Con este párrafo, en fundido en negro hasta que aparece la primera imagen de Florencia, la expresidenta arranca el vídeo más polémico de su carrera política.

Madre e hija se encuentran en Cuba, donde la única mujer del matrimonio argentino que concentró más poder en la historia se trata de un «linfedema» u obstrucción linfática que provoca retención de líquidos con inflamación en brazos o piernas. Florencia, la niña rebelde que se hizo mujer militando en el kirchnerismo y formando parte –con cargos incluso de vicepresidenta– de sociedades a las que se incorporó –o su madre incorporó– cuando ya estaban siendo investigadas, eligió La Habana para tratarse un mal que la expresidenta atribuye «a la persecución feroz a la que fue sometida».

En el vídeo, de unos cinco minutos, con recopilación de imágenes de la infancia de las procesadas y de la familia, la matriarca del clan, con voz llorosa, pide que cese lo que ella considera un cerco judicial a una joven inocente. «El brutal estrés que sufrió devastó su cuerpo y su salud. No puede permanecer sentada ni de pie por periodos prolongados de tiempo», relata la viuda que, según todas las encuestas, sería la única candidata en las elecciones de octubre capaz de poner en aprietos la reelección de Mauricio Macri.

«Lo que nos está pasando»

En tono intimista y con tintes de producción cinematográfica –quién sabe si la mano de Tristán Bauer está detrás de cámara– la actual senadora lo colgó en las redes sociales con un aviso dramático: «Quiero compartir con ustedes lo que nos está pasando».

Y lo que le está pasando, después de trasladarse a Cuba y evitar la sanidad pública que tanto promocionó con su difunto marido cuando gobernaban Argentina bajo la premisa de ordeno y mando, es que los entusiastas de Twitter se le han echado al cuello.

Entre lo reproches que le hacen, el más suave le advierte que debería haber llevado a Florencia al «Hospital Ballestrini de la Matanza, que inauguró cinco veces y debe tener lo mejor en profesionales, o al Evita Pueblo», en alusión a centros de enclaves humildes de los que ella presumía cuando era la reina de la Casa Rosada.

La explicación de CFK, siglas por las que todavía se identifica a la mujer con orden del Tribunal Supremo de ingresar en prisión, medida que evita por el blindaje que le dan los fueros como senadora, es: «El prestigio internacional que tiene el sistema de salud cubano que, como todos saben, es de altísima calidad».

Problemas en las piernas

En la actualidad no se conoce cura para el linfedema que padece Florencia Kirchner, pero existen métodos paliativos de drenaje que permiten a la mayoría de los pacientes llevar una vida normal. La joven, madre de Helena Vaca Narvaja, estuvo internada el pasado año en la clínica privada Favaloro, según el parte que se hizo público, por un edema crónico en las piernas, focalizado en parte en tobillos y pies.

En ese mismo centro permaneció un día entero, en 2014 –durante el Gobierno de su madre–, pero entonces no se facilitó ningún comunicado. La expresidenta y su hija, culpables o inocentes de los delitos, deberán comparecer a juicio oral el 21 de mayo.

Carmen de Carlos

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