Carlos Berro Madero

El escritor irlandés Jonathan Swift (siglo XVII) señaló alguna vez, de manera satírica y aguda, que quien miente algunas veces, no se da cuenta de la pesada carga que se echa encima, porque para mantener su mentira DEBE FINALMENTE INVENTAR OTRAS VEINTE.

“Vivimos en un vientre de ilusión colectiva y nuestra libertad no pasa de ser un aborto, donde nuestra capacidad de alegría, de paz y de verdad nunca queda liberada. Estamos prisioneros de un proceso, de una dialéctica de falsas promesas y engaños que acaban en futilidad”
-Thomas Merton

Si existe una palabra bastardeada en el lenguaje político argentino, ésta es: DIÁLOGO. Devaluación que puede reconocerse en su uso reiterado por parte de muchos protagonistas de la vida pública, como un subterfugio para lograr que el tiempo transcurra sin que nadie se ponga de acuerdo con su eventual interlocutor EN NADA.

“Percepción es AQUEL ACTO INTERIOR CON EL CUAL NOS HACEMOS CARGO DE UN OBJETO; siendo la idea de aquella imagen, representación o lo que se quiera, la que sirve de pábulo a dicha percepción”
- Jaime Balmes

“He conocido a lo largo de mi vida muchos individuos débiles y locos (as); una gran cantidad de ambos tipos; y estoy convencido que al final todos obtienen su paga; pero los locos primero”
- Robert Louis Stevenson

Estamos absolutamente convencidos que mientras Cristina Fernández no desaparezca del escenario político, no habrá futuro alguno para nuestro país, porque se trata de una demagoga delirante que insiste en negar, contra viento y marea, todo mensaje explícito o implícito de la realidad “real”.

Los engaños y charlatanerías de algunos políticos que “no pegan una”, no han conseguido afirmar ninguna credencial que logre encolumnar a la sociedad detrás de un proyecto sólido de progreso.

“La gente solo llega a ser feliz, cuando comprende que la felicidad NO es el único objetivo de la vida”
- George Orwell

Daniel Scioli define a la perfección la manía de algunos argentinos por considerar “trascendentes” a ciertos individuos, cuyos rasgos distintivos consisten en tratar de imponer a la sociedad una imagen, cuasi mitológica, de “componedores”.

La forma más corriente de inadaptación mental de muchas personas cuando deben abordar decisiones urgentes de cierta trascendencia determina en ellas un “bloqueo” sensorial que les impide aceptar la realidad en el plano cognoscitivo.

Vemos con asombro cómo los funcionarios del actual gobierno se pavonean por los medios de comunicación divulgando ciertas “verdades eternas” que pasan por el baremo de sus propias inquietudes personales, explicando cómo resolverán los problemas de una crisis que han provocado ellos mismos con sus desaciertos y se les ha salido finalmente de control, como ocurre con las cadenas de algunas bicicletas mal armadas.

La muerte natural es la muerte independiente de toda voluntad humana, decía Nietzsche, “es la muerte irracional en donde la sustancia endeble de la corteza está determinada por la duración del núcleo”.

No hay duda alguna que aumenta día a día la cantidad de aspirantes a la carrera política que sorprenden a sus auditorios con sentencias ramplonas, extraídas vaya a saber de qué manual sociológico de “muchedumbre”.

“No es la experiencia del día de hoy lo que vuelve locas a las personas. Es el remordimiento por algo que sucedió en el pasado, y el miedo a lo que les pueda traer el mañana” - Robert Jones Burdette, militar, escritor y biógrafo estadounidense

“La perseverancia ayuda a muchos estúpidos a ser más insistentes”
- Lucio Séneca, intelectual, político y orador romano

“La mancha que cae sobre algunos embaucadores que pretenden sostener falsas ilusiones es tan ignominiosa que no consiente disfraz alguno”
-
Jaime Balmes

“Rotas y sin vigencia casi todas las normas con que la sociedad presta una continencia al individuo no pueden éste construirse una dignidad SI NO LA EXTRAE DEL FONDO DE SÍ MISMO”
-José Ortega y Gasset

“Las cifras de producción de la agricultura, la ganadería y las distintas actividades manufactureras; la intensidad de la exploración y explotación del suelo; el monto que se paga por los servicios del transporte; el comercio mayorista y minorista; los ingresos de un gobierno y las profesiones; los beneficios y las inversiones de las empresas y lo que gastan y ahorran los consumidores, reflejan con escaso margen de error un número de datos esenciales que reflejan la realidad económica”
- Wesley Mitchell, National Bureau of Economical Research, USA, 1913

“Odio y temo al cinismo más que al diablo; a menos que ambos sean la misma cosa”
- Robert L. Stevenson, novelista y poeta escocés del siglo XIX

Muchos individuos hablan convencidos que conocen todo lo que concierne al análisis “académico” de las ciencias sociales, utilizando una retórica viciosa con silogismos ridículos del tipo: “ningún animal es insensible; los peces son animales, luego no son sensibles”, o “todo metal es mineral, el oro es metal, luego es mineral” (Balmes).

 

Algunas características constitutivas de la “dupla Fernández”, eran más que evidentes desde que se formó la misma bajo los auspicios de uno de los tantos caprichos de Cristina, quien constituye un penoso modelo de obsesiones psicológicas enfermizas.

 

La guerra entre Rusia y Ucrania ha desatado el espanto en casi toda la comunidad internacional, por lo virulenta, imprevista y cambiante, dejando a todo el mundo haciendo cálculos sobre cómo preparar un futuro al que habrá que adaptarse sin manuales previos de funcionamiento.

 

Bien decía el poeta estadounidense Henry W. Longfellow -con humor y cierta resignación-, que lo mejor que podemos hacer cuando llueve es dejar que llueva sin rezongar inútilmente, porque en algún momento parará.

 

“La esperanza no consiste en la convicción de que algo saldrá bien necesariamente, sino en la certeza de que sea sensato, de cualquier modo, que resulten las cosas finalmente”
- Václav Havel, ex Presidente de la República Checa

 

David Hume señalaba que existe una tendencia general entre las personas, para concebir a los demás atribuyéndoles cualidades o defectos acordes a su imagen y semejanza.

 

Si hay algo que sorprende en la actitud de muchos kirchneristas -por inmadura y extemporánea-, es el conflicto que mantienen respecto de sus responsabilidades, tratando de justificar la gestión ambigua e insoportable de su gobierno e Intentando demostrar que su ineficiencia no es más que una mera conjetura de la oposición.

 

Existen muchos jóvenes que creen tener siempre más derechos que obligaciones, pensando erróneamente que pueden demorar el cumplimiento de cualquiera de ellas hasta llegar a la madurez, eximiéndose a sí mismos del compromiso de asumirlas. 

 

Con la curiosidad propia de quienes no logramos entender el sentido de las habituales acrobacias y extravagancias de Cristina Fernández, e interpretar mejor qué podemos esperar de ella luego del reciente pre acuerdo celebrado con el FMI, hemos consultado diversos trabajos de psiquiatras y psicólogos clínicos sobre los procesos mentales inconscientes de las personas.

 

Uno de los logros mundiales más significativos frente a la pandemia del Coronavirus y sus derivaciones, consistió en haber puesto en evidencia algunas virtudes de una nueva productividad en países que trasladaron rápidamente gran parte de las labores remuneradas en la industria y el comercio a la nube digital, en cuanto caso fuese posible, suturando estratégicamente la emergencia.

 

“En los sistemas autoritarios, la mentira no es solamente una de las armas del poder político o de los intereses corporativos, sino que TAPIZA Y ACOLCHA LA VIDA PÚBLICA EN SU TOTALIDAD”
- Jean Revel

 

En momentos en que América Latina se tortura con intensos debates sobre las calificaciones y descalificaciones de nuevos líderes políticos que asoman su cabeza para dirigir los destinos de sus países, nos parece oportuno volver sobre algunos conceptos olvidados. 

 

Los encuentros y desencuentros de la competencia discursiva desatada entre miembros del Frente para Todos y Juntos por el Cambio, han adquirido la categoría de una verdadera obscenidad, al proyectar sus fantasmas privados sobre el resto de la sociedad. 

 

Los que peinan canas y conocieron a Alberto Castillo, recordarán seguramente al médico canta-autor cuando invitaba al “baile” a sus oyentes entonando una melodía incitante. 

 

Existe actualmente un poder despótico ejercido por el kirchnerismo que intenta someter a toda la sociedad a una indigna servidumbre, merced a las “maniobras” de un joven imberbe y sin ningún antecedente de fuste para desempeñar su actual cargo político:

 

 

Una Cristina desaforada como siempre, pero esta vez incoherente y maliciosa, demostrando que siente los efectos de la polvareda dejada por quienes se alejan de ella, demostró en su alocución de Plaza de Mayo del viernes 10 del corriente, que vive agazapada como una auténtica francotiradora, con el objetivo de fulminar a enemigos que elige caprichosamente.

 

 

El proceso de formación y clasificación de imágenes en la mente de un individuo está ligado siempre a su educación, porque es ésta la que le permite revisar y/o afirmar sus conclusiones personales frente a la realidad, impidiéndole chocar contra los límites que ésta impone.

 

 

No hace falta ser un experto en cuestiones ontológicas, para percibir cuál es el verdadero sustrato de las elipsis discursivas del Presidente y su Ministro de Economía, que oscilan entre el cinismo y la mediocridad.

 

 

Las últimas elecciones han puesto en evidencia que resulta absolutamente imperioso abandonar ciertas adhesiones políticas que nos han colocado al límite de la desintegración social, dejándonos presos de emociones viscerales que parecen haber nublado nuestra mente.

 

 

Hasta ausente, Cristina Fernández mantuvo una suerte de centralidad ridícula mientras se desarrollaban las elecciones legislativas del domingo próximo pasado, mientras algunos “movileros” de la TV machacaban sobre su eventual presencia ante lo que iba apareciendo como una segura derrota del Frente de Todos.

 

 

La velocidad de los cambios de ánimo de nuestra sociedad en estos últimos meses ha sido de una hondura fenomenal.

 

 

“Pocos son los hombres que se sobreponen completamente a las circunstancias que los rodean; pocos los que arrostran un gran peligro por la sola causa de la verdad; pocos los que en situaciones críticas no buscan una transacción entre sus intereses y su conciencia. En atravesándose riesgos de mucha gravedad, el mantenerse fiel a la verdad es heroísmo, y el heroísmo es cosa rara”
-Jaime Balmes

 

 

El solo hecho de reconocer que el “frente” que gobierna es una bolsa de gatos que hacen sus deposiciones en los lugares que les place, no significa que hayamos encontrado aún el método para enterrar definitivamente un tipo de “militantismo incivilizado”, del que habla el filósofo francés Luc Ferry, un luchador implacable por el logro de una articulación educativa que permita elevar el nivel de la cultura política.

 

 

El gobierno petulante y pretencioso de “los Fernández” evidencia que sus integrantes se consideran a sí mismos una suerte de “misioneros divinos”, presunción fatal que los lleva a incurrir en toda suerte de desaguisados, sin someter a prueba de eficacia alguna a ciertos experimentos políticos nacidos en el seno de un fanatismo excluyente y muy perverso.

 

 

“Cuando no somos capaces de cambiar una situación, deberíamos pensar si no estamos desafiados por la realidad para cambiar nosotros mismos”
-Víctor Frankl

 

 

“Ninguna causa puede producir lo que de suyo es imposible absolutamente”
-Jaime Balmes

 

 

El kirchnerismo está constituido por fanáticos que suelen utilizar las palabras como si fuesen precipitaciones pluviales, dando pábulo a las suposiciones de Adolfo Bioy Casares, cuando decía: “detrás de cada una de estas manifestaciones de afectación, ligeramente sorpresivas y ridículas, ha de haber un señor vanidoso, que se desvive porque lo admiren”.

 

 

La crisis del Frente para “Todes” parece que se resolverá por el momento mediante un cambio de figuritas, como parte de una vulgar “opereta” más del kirchnerismo que se ha ido convirtiendo en una verdadera tragedia política, sin solución a la vista.

 

 

Hoy nos preguntaban algunos observadores y periodistas ansiosos ante las últimas noticias sobre renuncias masivas, supuestamente “depurativas”: “pero entonces, ¿quién manda? ¿Cristina o Alberto?

 

 

En medio de una ceguera y soberbia coronadas por la efigie similar a la de un “león rampante en campo de gules”, – como diría un aficionado a la heráldica-, el kirchnerismo ha sufrido un porrazo fenomenal.

 

 

Cuando nos asomamos al mundo de la política con el fin de descifrar qué ofrecen ciertos candidatos que ventilan sus ideas con pomposidad “académica”, nos encontramos con Máximo Kirchner, quien siguiendo los delirios de su madre propone políticas que atrasan, cuanto menos, un siglo.

 

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