Sábado, 30 Mayo 2020 21:00

Shock en el Gobierno por la expansión del coronavirus en las villas de emergencia del GBA - Por Nicolás Wiñazki

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Intendentes del Conurbano esperan que Kicillof los ayude y cese sus ataques contra María Eugenia Vidal para buscar consensos ante la pandemia.

 

El 21 de mayo pasado se reunieron en la Casa Rosada funcionarios nacionales con sus pares de la provincia de Buenos Aires y de la Capital Federal. El ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, había iniciado una disputa política con la Jefatura Porteña después de describir a ese distrito como el de "mayor riesgo" debido a que era, según él, el principal foco de "irradiación" del coronavirus en todo el país. Según fuentes presentes en ese encuentro, Gollán tomó la palabra y dijo que su gestión había realizado 28 mil tests para detectar a contagiados del coronavirus. El vicejefe porteño, Diego Santilli, se sorprendió por la cifra: "¿Hicieron 28 mil tests?". Gollán: "Sí", y siguió hablando. Santilli volvió con su duda: "¿Lograron comprar 28 mil kits de testeo?" Gollán entones pensó un instante: "Perdón, no hicimos 28 mil tests. Hicimos 53".

Los funcionarios de los tres gobiernos se quedaron callados. ¿Solo 53 tests en el distrito más poblado y desigual de la Argentina? Gollán explicó que esa era cifra correcta, pero insistió: "Miramos con mucha conciencia a 28 mil sospechosos de haber sido contagiados por el virus". Es un ministro que suele sorprender y generar polémica incluso dentro del "cristinismo", el sector más radicalizado del oficialismo por sus declaraciones a los medios, sus tuitazos, y por cómo lleva adelante la táctica para intentar vencer al Covid-19.

Hoy la situación cambió. El Ministerio de Salud de la Nación empezó a testear a miles de bonaerenses identificados por sus síntomas como potenciales enfermos del coronavirus. Son, en su mayoría, habitantes de algunas de las 1800 villas miseria que se alzan precarias y lamentables en la metrópoli más poblada de la Argentina. El plan se profundizará en los próximos días. Los equipos de especialistas irán a los barrios carenciados de Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas, Tigre y Escobar. Algunos de esos municipios ya recibieron al "Detectar" pero las casas para auscultar son miles y miles. El caso de Villa Azul, un foco de infección que crece en enfermos de Covid-19, bajo jurisdicción de Quilmes y Avellaneda, asustó a los difícilmente asustadizos intendentes del conurbano. Y temen que alcance la isla Maciel.

Villa Azul fue cercada por la Policía Bonaerense.

Desde el viernes por la tarde, otra villa bonaerense más fue confinada por las fuerzas de seguridad. Es el barrio "José Luis Cabezas", bautizado así para homenajear de un modo singular al fotógrafo de la Revista Noticias asesinado en el verano de 1997. Está ubicado en la localidad de Ensenada. El intendente de la zona se llama Mario Secco, un "cristinista" de los más radicalizados de los identificados en ese espacio político del oficialismo.

Clarín anticipó ayer esta novedad que hace temblar al resto de los intendentes bonaerenses.

Los jefes comunales del conurbano bonaerense tienen miedo, de acuerdo al testimonio de varios ellos que fueron consultados para esta nota. El temor es un sentimiento al que suelen ser esquivos. Salvo excepciones como las que le provoca un rival maldito: la peste del SARS-CoV-2, el coronavirus, empieza mostrarse efectivo en su penetración en las villas miseria de Buenos Aires. A través de informes orales que escuchó de varios intendentes, el gobernador Axel Kicillof cambió de opinión respecto a la pandemia y el aislamiento obligatorio.

Kicillof, hasta hace 15 días, decía en la intimidad que creía en una apertura lenta del confinamiento de los bonaerenses debido a la crisis económica. Ya no. La peste lo perturba. Tomó medidas extremas, como el cierre de dos barrios antes nombrados para controlar a los positivos del Covid-19.

Eso pasó justo cuando funcionarios como Gollán, e intendentes como Mayra Mendoza, de Quilmes; el nombrado Secco; o Jorge Ferraresi, de Avellaneda, habían empezado una embestida contra el jefe porteño Horacio Rodríguez Larreta debido al crecimiento de casos de coronavirus en la Capital Federal.

El escenario es complejo. La problemática social y sanitaria de las villas del conurbano terminó por prevalecer sobre las peleas políticas que fueron alentadas por la familia Kirchner, tal como aceptan en declaraciones anónimas varios intendentes del PJ-K.

Un ejemplo: de acuerdo a fuentes calificadas del oficialismo, el gobernador bonaerense Kicillof podría dar por concluidas sus críticas constantes contra la gestión de su antecesora en el cargo, María Eugenia Vidal.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, trabaja para buscar conciliación entre ambos.

Hace de interlocutor entre gobernador y ex gobernadora hablándoles por teléfono a cada uno por separado, mandando chats por WhatsApp o mensajes de texto.

Kicillof buscaría en los próximos días que la Legislatura bonaerense le apruebe la posibilidad de pedir créditos por montos multimillonarios. Los votos de Vidal cuentan.

También los niveles de hastío que provocarían los dichos de Kicillof contra Vidal entre los bonaerenses informados sobre el devenir político.

El crack económico que genera un aislamiento de la sociedad asusta igual o más a los intendentes bonaerenses, igual que al funcionariado nacional, a pesar de las declaraciones públicas en contrario.

El intendente de La Plata, Julio Garro, usó una muestra de la realidad para describirle la angustia que viven los platenses, y él mismo, según admitió a Clarín: "La municipalidad habilitó un número de teléfono, el 142, como Servicio Único de Atención Vecinal. En medio del confinamiento empezamos a recibir cada vez más llamados de personas pidiendo comida. Lo que nos alerta es que son profesionales, monotributistas, que no están acostumbrados a recibir ayudas del Estado, pero que debido a la crisis no tienen para comer. Llaman con mucha vergüenza para pedirnos bolsones de comida. Es terrible".

El Gobierno Nacional, se dijo, testeará a cada vez más bonaerenses para saber si contrajeron coronavirus. Pero abarcar a todas las habitantes que viven bajo riesgo debido a la precariedad de sus viviendas, la falta de agua potable, la pobreza que los afecta hace añares, es una tarea de cumplimiento imposible.

El Covid-19 es el principal enemigo que tiene ahora el oficialismo: el foco que creció de infección en Villa Azul, Avellaneda y Quilmes, preocupa a los funcionarios. Los sanitaristas del poder miran ahora a una ciudad que creció carente de todo dentro de otra ciudad: Villa Itatí, también en Quilmes, lindera a Villa Azul, pero con mucha mayor población, estimada entre los 60 mil y 80 mil habitantes. Tendrá más positivos de Covid-19, aseguraron fuentes calificadas de la Casa Rosada y de intendencias K. Nada para alarmarse, todavía.

Paradojas o coincidencias de la Historia.

El partido de Quilmes se llama así porque en esa zona del país fueron confinados a trabajos obligatorios para pagar impuestos a las autoridades a los aborígenes de la etnia "Kilme", que llegaron a pie tras ser derrotados en los Valles Calchaquíes por los españoles.

Los Kilme debieron asentarse a la fuerza en lo que se llamó la "Reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de los indios Kilme". Hoy, es el municipio de Quilmes. Antes de la Colonia, esas tierras, y mucho más allá, tuvieron tres propietarios.

El fundador de Buenos Aires, Juan de Garay, se las había "regalado" a modo de premio a un trío de exploradores que lo acompañaron en su viaje iniciático en varios sentidos. Uno de ellos tenía un apellido que hoy es de plena actualidad: Quirós. Igual que el del ministro de Salud porteño, Fernán Quirós. No son parientes.

Los Kilme, con K, fueron encerrados en la reducción de la Santa Cruz, aunque lograron quebrar esa norma y poblaron la geografía lindera. Coincidencias azarosas.

Igual que la que podría encontrarse en el hombre que por primera vez postuló una teoría microbiológica, y que además vio en un microscopio, aunque sin identificar qué era realmente, a la bacteria que provocó la pandemia más larga que registró el ser humano: la de la peste bubónica.

Murió en el año 1680.

Un genio de las ciencias: el alemán Athanasius Kirchner.

Nicolás Wiñazki

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