Viernes, 12 Marzo 2021 09:46

La moderación duró poco: a pedido de Guzmán, Pesce volvió a prender la maquinita - Por Javier Blanco

Escrito por Javier Blanco

Pese a que logró superávit en enero y obtuvo en el primer bimestre financiamiento neto por $76.300 millones del mercado, el pasado viernes el Tesoro recibió los primeros $70.000 millones del año en concepto de adelantos transitorios

La moderación duró poco: 49 jornadas hábiles después del último giro, el Banco Central (BCRA) volvió a habilitar una transferencia el viernes al Tesoro Nacional por $70.000 millones en concepto “adelantos transitorios” (AT), es decir, los préstamos de “corto plazo” que su Carta Orgánica le habilita a realizar por una cantidad equivalente al 12% de la Base Monetaria (BM) y hasta 10% de los recursos en efectivo que el Gobierno nacional haya obtenido en los últimos 12 meses.

El envío, que aún no se concretó, quedó “habilitado”, aunque el fisco reportó en enero que había logrado resultados positivos en sus cuentas primarias por primera vez en un año (un superávit de $24.074 millones), la recaudación tributaria viene creciendo a tasas del 50% nominal (con alzas reales de 6 o 7 puntos promedio) y el Gobierno incluso recolectó del mercado unos $76.300 mediante nuevas colocaciones de deuda neta en pesos.

Aun así, nada de eso alcanzó para evitar que la “maquinita” del BCRA tenga que retomar velocidad y poner tercera, ya que nunca estuvo apagada, dado que emitió $80.000 millones promedio por mes para pagar los intereses de su deuda remunerada y otros $69.000 millones para recomprar reservas en el mercado, aunque parte de eso lo esterilizó al comprar y vender bonos para mantener la brecha cambiaria bajo control). E irá por más, según adelanta el presupuesto y alertan los analistas.

En el presupuesto 2021, el Gobierno proyectó un déficit fiscal equivalente a 4,5% del PBI, lo que supone un faltante de caja del orden de $1,8 billón, y adelantó que su idea era financiarlo con emisión monetaria (60%) y tomando deuda en la plaza local (40%).

Sin embargo, luego de las turbulencias del mercado de septiembre y octubre pasado, reflejadas en la carrera alcista que dejó al blue al borde de los $200, el ministro de Economía, Martín Guzmán, se había comprometido a invertir ese mix de financiamiento para bajar la dependencia de la emisión monetaria, tras reconocer que llegó a niveles que seguramente habían contribuido a impulsar la inflación. Incluso, en una picardía, por ese entonces emitió un comunicado comprometiéndose a no demandar más adelantos transitorios del BCRA en el bimestre final del 2020, cuando, en realidad, ya había agotado para entonces los montos de asistencia que podía recibir por esa vía. El “truco” le ayudó para cambiar las expectativas del mercado.

La duda ahora es si el regreso a lo que podría definirse como “normalidad”, teniendo en cuenta la magnitud y persistencia que tuvo esa asistencia en los últimos meses, puede convertirse en un boomerang, dado los problemas que el ministro enfrenta para controlar el gasto público y las limitaciones políticas que ya le fijaron para hacerlo, por caso, bajando subsidios.

Por lo pronto, los analistas descartan esa posibilidad, dado que descontaban que los giros del BCRA volverían incluso “más temprano que tarde”. “No me sorprende que haya vuelto el financiamiento del BCRA al Tesoro. Las colocaciones de deuda en pesos permitieron evitar recurrir a la emisión en febrero, pero todo tiene un límite”, dice el economista Alejandro Rodríguez de Ucema.

“La emisión para financiar el déficit fiscal y el cuasi fiscal obviamente preocupa, pero actualmente creo que se encuentran en niveles consistentes con la inflación y el crawling peg del dólar oficial. Pero hay que tener en cuenta que, durante 2020, los pasivos monetarios del BCRA crecieron mucho más que la inflación gracias al aumento de la demanda de dinero por la pandemia y el cepo. El riesgo que veo para 2021 es que la demanda de dinero vuelva a los niveles que tenía en 2019. En ese caso, lo que hoy no impacta se volvería muy desequilibrante″, advierte.

Jorge Vasconcelos, investigador jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea, tampoco luce sorprendido. “Aunque la recaudación por retenciones sigue muy bien en lo que va de marzo, hay que tener en cuenta que este mes se actualizan jubilaciones (lo que impacta sobre los planes) y se agrega un bono ‘compensador’, mientras se abrió la posibilidad de pagar en cuotas el impuesto a las grandes fortunas. Supongo que si solicitan asistencia es porque antes computaban ese ingreso en marzo, ahora lo desglosan”, explica.

Además, observa que los $70.000 millones por el momento “quedaron en el Central en una suerte de caja chica”, contra la que puede girar el Banco Nación y que se había reducido en forma significativa por la “emisión fiscal cero de enero/febrero”, y recuerda que el Ministerio de Economía advirtió en los últimos días que si el congelamiento de tarifas de gas se mantiene durante 2021, “habría un sobrecosto presupuestario equivalente a 0,4 puntos del PIB que esfumará casi dos tercios de la mejora de recaudación por retenciones”, acota el economista.

La aceleración de la maquinita tampoco sorprende a Melisa Sala, de la consultora LCG. “Todos sabíamos que el buen resultado de enero fue más que nada estacional”, explica, razón por la que tuvo impacto nulo en el mercado, donde los bonos de la deuda siguieron desplomándose.

La economista recuerda que, según las proyecciones, “el BCRA tiene margen para transferirle al Tesoro $850.000 millones por adelantos transitorios y otros $1100 millones por utilidades contables de su ejercicio 2020. Eso no quiere decir que vaya a usarlo en su totalidad”, aclara.

Considera que la apuesta oficial será tratar de cubrir la mayor parte del déficit con nuevas emisiones de deuda, “aprovechando los pesos cautivos que hay en el sistema”, pero a la vez alerta que ese mecanismo también tiene un límite y que el riesgo es que “se mantenga o acentúe la caída de la demanda de dinero, lo que obligaría al BCRA a seguir esterilizando y afectaría a las expectativas, porque todos sabemos que esa deuda implica emisión futura por el pago de intereses”.

Por lo pronto, la habilitación de este giro deja un precedente: el financiamiento vía BCRA del déficit de 2021 “ya supera al registrado durante mismo período en 2016, 2017, 2018 y 2019″, recuerda el economista Gabriel Caamaño, de Estudio Ledesma, aunque queda debajo de los $182.000 millones girados hasta igual fecha en el 2020 antes de desembarcada la pandemia en el país y de que se activen los planes de ayuda a personas y empresas. “Es un hecho que comprueba que lo que había pasado en el primer bimestre de 2021 era más excepción que regla”, sentencia.

Javier Blanco

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