Domingo, 08 Mayo 2022 11:11

Con las “cajas” del PAMI y la ANSES, La Cámpora financia más de 4.500 militantes - Por Nicolás Wiñazki

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La vicepresidenta negó que la agrupación que maneja su hijo use plata del Estado para pagarle a los camporistas, pero los hechos la desmienten.

La vicepresidenta, Cristina Kirchner, hizo alusión en su discurso en la Universidad Nacional del Chaco, el viernes, a las llamadas “cajas” de la política. Son aquellos organismos con presupuestos multimillonarios, la gran mayoría de ellos controlados hoy por dirigentes de la agrupación La Cámpora, liderada por su hijo, el diputado Máximo Kirchner

Indignada porque en buena parte de la opinión pública, según ella, se instaló que los subordinados de su primogénito utilizan entes con recursos públicos de cientos de miles de millones de pesos, intentó desmentir esa versión. Para la vice, quiénes hacen circular esa falsedad, siempre de acuerdo a su versión o a su discurso público, se encuentran funcionarios que hacen “operaciones en off”. ¿Esta idea tienen acerca de la función pública?”, se preguntó, con retórica, y sinceró su desasosiego: “… a quien se acusa de estas cosas no es a mí. No, no, no, a quién se acusa de estas cosas es a organizaciones políticas. Lo voy a decir con nombre y apellido: a La Cámpora, ¡La Cámpora! Las cajas, y repiten periodistas y programas de televisión, monocordemente y otros en off”.

La realidad indica lo contrario. Y ayer fue un día especial para comprobarlo. Clarín pudo comprobar, en base a fuentes que conocen la verdad documentada de cómo se utilizan esos dos organismos, de los más relevantes de la administración nacional por sus objetivos y obligaciones, y que hoy están manejados por dos funcionarias que militan en La Cámpora, el ANSES es presidido por Fernanda Raverta; mientras que la interventora del PAMI es Luana Volnovich. La situación laboral y el uso político en esos entes, que se financian con dinero de los contribuyentes, pasaron a ser norma cotidiana, y no excepción: la agrupación política K no solo usa esas “cajas” para desplegar poder territorial designando a miembros de la organización en lugares estratégicos ubicados en todo el país.

También, y de un modo brutal, que tanto los trabajadores de carrera y algunos de los gremios que los representan dicen no recordar haber vivido en otras gestiones, son hoy instrumentos para contratar a miles de nuevos y jóvenes empleados con cargos jerárquicos, aunque no tengan experiencia en labores que son muy específicas, y a pesar, y sobre todo, de que logran acceder a esos puestos debido a su militancia “camporista”, relegando a quienes hace lustros o décadas atienden las múltiples labores con las que deberían funcionar mejor tanto la obra social de los jubilados; como la administradora de los fondos que cobra el mismo sector de la población, sumadas a otras potestades de repartos de planes sociales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), que transfiere la ANSES, o el nuevo IFE.

Sobre este último punto, Clarín accedió y chequeó con directivos o empleados rasos de ANSES, que la orden de Raverta, ayer, sábado, fue que quienes debían trabajar atendiendo en las dependencias públicas que abrieron para registrar a decenas de miles de posibles beneficiaros del IFE, informaran en “tiempo real” cómo era el clima político de la gente que aguardaba a hacer un trámite que por problemas tecnológicos no habían logrado realizar por la web oficial como se prometió. En esa misma “minuta”, que los directores y otros trabajadores de rangos medio y altos de la ANSES recibieron vía WhatsApp, se los obligó a sacar fotos tanto de las filas de personas que esperaban poder inscribirse para recibir los 18 mil pesos que se entregarán a quienes cumplan con los requisitos establecidos, como de los interiores de las sedes del organismo, llamadas UDAI (ver nota aparte). A eso se suma más información.

Conviene ir por partes. Primero, por ANSES. Luego, por PAMI.

El organismo que Raverta no controla como si fuera una “caja” política designó, en las últimas semanas, entre mil y mil quinientos nuevos empleados, todos en planta permanente, logrando así estabilidad laboral, algo que otros empleados del mismo ente, aunque tengan más experiencia y más curriculum, ven como un destino lejano para seguir haciendo lo que saben sin temor al despido. De acuerdo a fuentes internas del ANSES, vinculadas a los empleados y sindicalistas, Raverta utilizó un método no novedoso, pero si poco conocido, para lograr contratar de modo estable a esos más de mil nuevos “compañeros”, la gran mayoría de ellos, como se dijo, militantes de su agrupación, La Cámpora.

Para evitar que se difundan públicamente esas contrataciones, Raverta usó un viejo convenio que el ex presidente de la ANSES, Amado Boudou, firmó con la llamada Organización Iberoamericana de Estudios de la Seguridad Social (CIESS). Ese “convenio” está previsto para que los nuevos empleados sin experiencia en el ANSES reciban un curso de aprendizaje de tópicos profesionales, llamado “Curso Concurso V Edición” (sic), que se dictó vía remota durante el segundo semestre del año 2021. Una vez egresados de esas pedagogías básicas, los elegidos por las autoridades pasan a ser “personal permanente” del organismo.

En el 2008, Boudou pagó para que 3652 nuevos empleados realicen ese curso con la OISS una suma elevada: 865 millones de dólares. Se desconoce cuál fue el monto que abonó la gestión Raverta. El martes pasado, 500 nuevos egresados recibieron su título y su llegada al organismo de la previsión social después de una breve ceremonia en el Centro Cultural Néstor Kirchner.

De acuerdo a informes del gremio ATE, los pases a planta permanente serán 1500. Es un número extraordinario, el 10 por ciento de la plantilla total del ANSES.

La enorme mayoría de esos “alumnos” y nuevos “trabajadores” militan en La Cámpora. Hay varios ejemplos de cómo la agrupación K designa en lugares clave a sus militantes, pasando por encima de otros compañeros de labores más eficaces y conocedores de la burocracia interna de este ente.

Los “camporistas” nombrados en cargos gerenciales son, entre otros, el Director General de Control Prestacional, Javier Martín López; el Secretario General, Juan Santiago Fraschina; o el Subdirector Ejecutivo de Prestaciones, Juan Manuel Tignanelli.

Todos responden a Máximo Kirchner.

Tignanelli, por ejemplo, es hermano de una de las manos derecha de Kirchner, el ex jefe del bloque de los diputados K en la Legislatura Bonaerense, Facundo Tignanelli.

Por repetir casos parecidos, quien se desempeña como jefe regional de al ANSES Delegación Conurbano es Fernando Debandi, hermano de Facundo Debandi, otro amigo de Máximo. Facundo Debandi es el titular del PJ de Tres de Febrero, concejal de ese distrito, y al mismo tiempo subdirector del organismo que controla las tierras fiscales de toda la Nación, el AABE.

El Debandi con dos trabajos ayudó a su hermano y a la titular del ANSES, logrando que un terreno del Estado en Liniers pase a manos de ese organismo para que se construya allí una nueva UDAI.

Otra ex ANSES polémica que volvió a trabajar en ese ente es una amiga de Amado Boudou, imputada en el caso Ciccone II, Katya Daura, ex titular de la Casa de Moneda. Tiene problemas judiciales.

El mismo mapa de extensiones que no alcanzarían a ser mencionadas en el espacio de un solo artículo cómo éste, ocurre en la otra “caja” camporista, el PAMI.

Clarín puede confirmar, de modo exclusivo, que la obra social de los jubilados contrató en la gestión K a tres mil nuevos empleados, la gran mayoría “camporistas”, de los cuales mil quinientos pasaron directamente a formar parte de la planta permanente de este ente que presta atención médica a los adultos mayores, de modo cada vez menos profesional. Ese número de contratados es información que consiguió mediante pedidos oficiales la ex titular de ese mismo organismo, Graciela Ocaña.

Además, Volnovich, cuestionada por un viaje de verano a una playa del caribe mexicano de las más cotizadas de ese país, informó que desde su llegada a la presidencia de esa “caja” despidió a 536 empleados. No eran contratados, si no que tenían un cargo estable. Se los echó con la indemnización correspondiente. Entraron “camporistas”, afirmaron fuentes inobjetables que conocen al detalle cómo trabaja el PAMI.

Volnovich es una subordinada fiel a Máximo Kirchner. Fue por eso que continuó al frente de esta obra social después del escándalo que se desató por su lujoso viaje a playas extranjeras junto a su pareja, el segundo del organismo, también “camporista”, Martin Rodríguez.

La diputada Ocaña denuncia que La Cámpora “ha tomado las instituciones de la seguridad social, que deben atender la salud y administrar los recursos de las jubilaciones y pensiones de la Argentina, como un lugar político para financiar militancia. Esto es grave. Son fondos que deberían ir a los adultos mayores, los nuevos pobres de la Argentina, en lugar de financiar a los cuadros de La Cámpora”.

Ejemplos de cómo la militancia política ayuda a ascender en el esquema de poder de éstos “no cajas”, según afirmó la vicepresidenta, mamá de Máximo Kirchner, se repiten igual que en la ANSES.

Pocos ejemplos entre cientos: Lucas Boyanosky es titular de la sede del PAMI de San Martin y concejal de ese distrito; en Quilmes, quien manejo la UGL (así se denominan a las sedes de este organismo), es Daina Saavedra.

El subgerente Rodríguez, viajero a las playas de Holcomb, México, con Volnovich, no quiere perder influencia en su territorio: designó a su secretaria en la UGL de Morón: se llama Valeria Zalazar. Aunque no tiene experiencia en este trabajo, tiene bajo su control el PAMI de los municipios de Hurlingham, Ituzaingó, Merlo, Moreno y, como se dijo, Morón. En Berazategui, Máximo Kirchner eligió a Macarena Quinteros como jefa local de la obra social más grande de Latinoamérica. También es concejal del distrito.

El sindicato del PAMI, llamado SUTEPA, repartió en su momento afiches que resumen la situación con estas frases: “Así no se banca más. Basta de maltrato. Más y mejores prestaciones”, y agregó, entre otras quejas: “Respeto a la carrera administrativa”. No es un gremio alejado del Gobierno.

Los hechos lograron lo impensado.

En su acto del viernes pasado, cuando se quejó de la descripción de los organismos aún bajo mando de los “rebeldes” del Presidente que militan en La Cámpora como si solo fueran “cajas”, la vicepresidenta se enojó. Expresó esa bronca con una frase particular: “Creo que es importante conocer estas cosas, porque si no cunde el desánimo en compañeros, en compañeras, en militantes”, dijo hablando de la supuesta estigmatización del control total de “camporistas” en entes que realmente copan con dirigencia K. Cerró la frase aludiendo a quienes podrían desanimar esa descripción errónea de esas políticas: “Esos pibes jóvenes que se tatúan a Perón o a Evita en el brazo, y también a Néstor”.

Es decir, militantes ultra K, jóvenes, “pibes” peronistas.

¿Y quiénes no lo son y trabajan en esos organismos?

No dijo nada de ellos.

Sic.

Nicolás Wiñazki

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