Sábado, 15 Diciembre 2018 21:00

Una nueva maniobra de lavado complica al financista K Ernesto Clarens - Por Lucía Salinas

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Fue descubierta por la Fiscalía. Se ordenó el levantamiento del secreto bancario y fiscal de Clarens.

 

En la causa donde se detectó una nueva Ruta del Dinero K y que tiene como protagonista al financista Ernesto Clarens, el juez Julián Ercolini hizo lugar a una serie de medidas cautelares pedidas por el fiscal Gerardo Pollicita. El avance de la investigación como las inhibiciones de bienes, congelamiento de cuentas y de cajas de seguridad, complican el escenario judicial del ex dueño de Invernes SA que está cerca de otro llamado a indagatoria. Además, ordenó el levantamiento del secreto fiscal y bancario sobre el financista.

La fiscalía a cargo de Gerardo Pollicita descubrió una nueva maniobra de lavado de activos utilizada por Ernesto Clarens, Lázaro Báez y personas allegadas al empresario K que con un conjunto de empresas montaron una usina de facturas truchas para la simulación de gastos en base a prestaciones de servicios que, según corroboró la Justicia, fueron ficticios. Esto posibilitó el blanqueo en cuatro años de, al menos, U$S 160 millones.

La investigación avanza sobre el movimiento de fondos del financista que supo ser dueño de Invernes SA firma que tuvo autorización para el cobro de certificaciones de obra que provenían del Estado a nombre de Gotti SA. Estas sociedades fueron absorbidas por Lázaro Báez a través del Grupo Austral, el holding al que Cristina Kirchner -según el procesamiento del juez Ercolini-, favoreció con 52 contratos viales por $ 46.000 millones.

Dichas contrataciones fueron adjudicadas bajo “una gran cantidad de irregularidades administrativas” que expusieron “el direccionamiento a favor del Grupo Báez”. Los agravantes en la maniobra fueron las obras inconclusas, los sobreprecios del 65% promedio que se abonaron sobre las licitaciones y las omisiones en los controles sobre las empresas del holding, entre las más relevantes.

De esta investigación se desprende una nueva ruta del dinero K por cifras millonarias, que busca reconstruir el fiscal Pollicita. “Se ha podido corroborar una nueva operatoria criminal por medio de la cual la asociación ilícita ya investigada desplegó un proyecto delictivo, bajo la conducción de Lázaro Báez y Ernesto Clarens —con la colaboración de una gran cantidad de individuos—”, sostuvo el fiscal.

Se realizaron un conjunto de maniobras sobre una porción importante de los “fondos sustraídos al Estado Nacional a través del fraude en la obra pública”, el cálculo inicial arroja $ 502 millones, “equivalentes a U$S 160 millones aproximadamente, a la cotización oficial de entonces—”.

A raíz de estas maniobras, el fiscal Pollicita pidió la inhibición general de bienes de Austral Construcciones, Gotti SA, Invernes SA, Cooperativa de Vivienda y Crédito y Consumo Coficred, y nueve empresas más. Todas ellas por orden del juez Ercolini quedaron con medidas cautelares y se les impuso una medida de no innovar respecto a su composición accionaria.

La inhibición de bienes se extendió a Clarens, al contador de Lázaro Báez, César Andrés, a integrantes de la firma Gotti y los demás investigados. Al financista además, se le bloquearon el acceso a sus cajas de seguridad.

Para avanzar en la investigación, el juez Ercolini ordenó el levantamiento del secreto fiscal y bancario de Clarens.

La próxima instancia que analizada el magistrado tras el pedido de Pollicita, es llamar a indagatoria al ex dueño de Invernes SA por lavado de dinero. Su empresa fue clave en las operaciones vinculadas a Austral Construcciones en el fraude de la obra pública.

Se determinó que se usaron para esta nueva maniobra de blanqueo, fondos que Báez recibía de la obra pública entre 2005 y 2009 para maniobras de “reciclaje de una parte importante” a través de la “ficción de costos inexistentes, con el fin de otorgar a dichos fondos apariencia de licitud, distanciándolo de su origen delictivo en la defraudación al Estado Nacional”.

Dicho dinero fueron finalmente convertidos en dinero en efectivo, “impidiendo definitivamente su trazabilidad”. Un dato no menor: el retiro del dinero en efectivo se hacía en billetes de cien pesos. Llegaron a retirar en una sola ocasión 1.094 fajos por ventanilla, es decir 109.450 billetes. Hubo dos extracciones de importantes cantidades más que se investigan, una de más de $ 15 millones y otra de $ 14 millones con pocos días de diferencias.

Todo ocurrió en tres pasos bien delimitados, primero se canalizaron fondos hacia la empresa GOTTI y se usó Invernes para su manejo financiero. Después, se registraron salidas contables del dinero hacia afuera del Grupo Báez con erogaciones por servicios inexistentes y finalmente, se negociaron cheques en financieras para convertir en efectivo. “Los respectivos cheques para cancelar esas facturas apócrifas se giraban a cuentas de Invernes", indicó el fiscal.

Lucía Salinas

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