Domingo, 14 Noviembre 2021 07:54

La tensión entre Fernández y Manzur - Por Rodis Recalt

Escrito por Rodis Recalt

Cuando el jefe de Gabinete le avisó por teléfono al presidente que no estaría este jueves en el acto de cierre de la campaña bonaerense en Merlo, Fernández resopló. La relación entre Juan Manzur y el jefe de Estado, según trasciende, no pasa por su mejor momento.

El pulmotor que el tucumano le dio al Gobierno en las dos semanas siguientes a la debacle electoral de las PASO empezó a presentar algunas fallas. Las reuniones de gabinete al alba y la agenda apretada del jefe de ministros ya no son novedad. Manzur quiere ser presidente, Alberto Fernández lo sabe y el protagonismo del tucumano empezó a inquietar.

Manzur prefirió viajar a su provincia para acompañar a los candidatos del oficialismo y, de paso, para ordenar su distrito, porque desde que se instaló en Buenos Aires, Osvaldo Jaldo está intentando colonizar sectores del manzurismo en Tucumán.

Uno de los que acompañó a Manzur a su provincia fue el ministro de Desarrollo Social, “Juanchi” Zabaleta, quien tampoco tenía intenciones de estar en el cierre de campaña en Merlo. Zabaleta es un albertista que mantiene una relación tensa con el sector de Máximo Kirchner.

El vínculo entre Manzur y el presidente podría tensarse aún más si vuelve una realidad el escenario de cataclismo político post elecciones. Uno de los comentarios más escuchados en las charlas políticas preelectorales es la incertidumbre respecto del 15N. El lunes habrá mucha especulación sobre el futuro del Gobierno y entre los diferentes escenarios que se barajan está la posibilidad de que Manzur se vuelva una suerte de primer ministro al estilo europeo, tomando el control del Gobierno, respaldado por los gobernadores y el parlamento en materia institucional y también con el apoyo de la CGT para garantizar estabilidad social.

Manzur está interesado en convertirse en el garante de una transición ordenada e incluso se ve a sí mismo siendo electo presidente. Todos los curas sueñan con ser Papa.

De todos modos, el resultado aportará una línea de partida para la configuración tanto del oficialismo como de la oposición para 2023. Se buscarán los mariscales de la derrota y también los garantes del voto. Cada uno defenderá la cuota de poder que tiene y ya está previsto que los intendentes del Conurbano que no tienen reelección jueguen la carta de la licencia por dos años, para poder salir de la intendencia y poder volver a ser reelectos. ¿Cómo manejarán el municipio? Esas cuestiones ya están pensadas. En las líneas de sucesión municipales también está todo calculado y los reemplazos son hombres de confianza de cada intendente.

El único problema que se presenta en este escenario es la popularidad de oficialismo. Martín Insaurralde, que es uno de los intendentes que ya pidió licencia en su distrito para ir como jefe de Gabinete de la provincia, le confesó a allegados que el problema con el Gobierno es que “no nos quiere nadie”.

Mientras, Alberto convocará la próxima semana a la oposición y otros sectores a un “gran acuerdo nacional”. Quiere dar pelea. Manzur no la tendrá tan fácil.  

Rodis Recalt

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