Domingo, 02 Enero 2022 07:58

Cuando el “Pata” Medina era perseguido por el gobierno de Cristina Kirchner - Por Nicolás Wiñazki

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El kirchnerismo ahora utiliza al gremialista en su ofensiva contra “la Gestapo macrista”.

En la era K no se necesitó de ninguna reunión entre funcionarios de la política, agentes de Inteligencia, y denunciantes y víctimas del sindicalista de la construcción en La Plata, Juan Pablo “Pata” Medina, para iniciar una campaña de persecución con el fin de meterlo preso. La cárcel para el “Pata” era un objetivo que se gritaba a viva voz por algunos de los más importantes dirigentes de la provincia de Buenos Aires. Y por la propia Cristina Kirchner.

Incluso uno de los impulsores de esas operaciones visitó al menos a un juez y a un fiscal para pedirle la prisión a Medina. Un hecho que ocurrió varias veces. Tanto Medina como su hijo, apodado “Puly”, pasaron temporadas, aunque breves, detenidos en pabellones penitenciarios durante aquellos años.

Hoy, tras la difusión de un video en el que se ve y oye a un ministro de Vidal, otros funcionarios, un intendente bonaerense, todos en diálogo con empresarios de la construcción a los que se les pide colaboración para aportar pruebas a un expediente judicial contra el “Pata”, el escándalo por la organización de un supuesto plan para encarcelar a gremialistas está bajo estudio de la Justicia.

Esa reunión fue filmada con audio. Los espías están ahí. Y el ministro de Trabajo de la administración Vidal, Marcelo Villegas, es apuntado por el oficialismo por haber dicho que él formaría una Gestapo para embestir contra los sindicatos: termina la frase diciendo que existen leyes que deben cumplirse. Pidió disculpas públicas por el exabrupto.

La escena, la presencia de espías, la alusión a la Gestapo, pero sobre todo que ese encuentro en la sede del microcentro porteño del Banco Provincia haya sido grabado de modo audiovisual, desató el estrépito tanto en el oficialismo como en la oposición de Juntos por el Cambio.

Todo pasó el 2 de abril del 2017. ¿Quién grabó? ¿Para qué? ¿Como es que esta ventana filmada en una reunión en la que había tres espías destacados se había mantenido oculta hasta ahora?

A los pocos meses la Justicia federal determinó que el “Pata” Medina debía ser procesado con prisión preventiva tras una investigación en la que se acumularon pruebas muy rotundas en su contra. La intriga ahora pasó a ser otra. La interventora de la AFI, Cristina Caamaño Iglesias Paiz, aseguró que la grabación de la discordia apareció sin que nadie la busque en un disco rígido perdido en el organismo al que designada como interventora para “sanearlo” de supuestas prácticas espurias. ¿Por qué aparece la filmación justo en este momento?

Hay pistas para posibles respuestas a esos interrogantes. La reunión grabada es un hecho que debe dilucidar la Justicia para determinar si es la punta para encontrar un delito ejecutado desde el Estado. Todo en un contexto en el que aún se pesquisan varios casos de supuesto espionaje ilegal durante la presidencia de Mauricio Macri.

Lo llamativo es que los dirigentes K denuncien que se persiguió al “Pata” Medina por su filiación partidaria. La coyuntura actual tapa la audacia de un nuevo “relato” oficialista sobre un personaje al que se persiguió de modo explicito cuando la actual vice era Presidenta. Escuchar a un K denunciar persecución política del macrismo contra Medina es algo así como que Frankenstein denuncie a Drácula. Dicho esto, sin quitarle gravedad a la aparición del encuentro filmado en el BAPRO en el que había tres espías.

Fue el intendente de Ensenada, Mario Secco, el más furioso perseguidor de Medina. Son contradicciones típicamente K. Se denuncia aquello que el mismo espacio político cometió contra la misma “víctima”.

En abril del 2012, la sede La Plata de la UOCRA bloqueó con piquetes Ensenada tras las inundaciones que generaron caos y muerte en la zona. Aun se desconoce cuántos platenses murieron ese día.

Eso fue tomado por Secco como parte de un accionar “mafioso” de Medina. Así lo explicó ese mismo día en una entrevista con Radio La Plata: “El Pata” (Juan Pablo) Medina quiso hacer un golpe de estado en el municipio y los jueces no hicieron nada. Él y su grupo quieren un muerto, para pararse arriba y putear. lo que no les gusta es que la ciudad siga creciendo y sea un ejemplo en la provincia”, se enojó, y agregó sobre la Justicia: “Espero que algún día la justicia no les tenga más miedo porque no puede ser que no vayan presos, porque son cagones los jueces ó por otro lado porque están prendidos en la joda con ellos”.

El “Pata” Medina había provocado incidentes de impacto nacional, con balas y piñas, cuando su fracción de la UOCRA (está peleado con el secretario general del sindicato, Gerardo Martínez, quien también denunció su accionar violento durante añares) se enfrentó a tiros y en lucha cuerpo a cuerpo con afiliados de Camioneros en el traslado del cuerpo de Juan Perón a la Quinta de San Vicente.

En el 2008 tomó con sus muchachos la destilería de YPF, en Ensenada, denunciando que el intendente Secco evitaba contratar empleados de la UOCRA La Plata para una obra pública. El “Pata” juega fuerte. Había llegado al lugar con 300 compañeros, destrozó lo edificado, hubo patrulleros que fueron dados vueltas por los militantes del “Pata”, que también robaron armas y chalecos a la policía. Además incendiaron autos de vecinos y atacaron negocios.

Fue una verdadera batalla que terminó así: el “Pata”, delante de autoridades de la Justicia, amenazó con hacer estallar esa destilería de la empresa estatal de petróleo: “Yo sé dónde poner el fósforo”, gritó en medio del desastre.

La propia Cristina podría ser parte del “lawfare” contra el “Pata”. Ocurre que lo detesta, aunque ahora utiliza el video del Bapro a su favor: denunció por Twitter que es la prueba irrefutable de que durante el gobierno de Cambiemos existió una “mesa judicial para perseguir a opositores”.

En una entrevista con el periodista Beto Casella, en octubre del 2017, la hoy vice definió a Medina de este modo: “Es un ser nefasto al que combatimos toda la vida”. La frase fue rescatada de los archivos por TN.

Medina había cometido otro pecado imperdonable para los Kirchner. En los días que siguieron a la inundación de La Plata, un grupo de su sede de la UOCRA agredió a trompadas a militantes de La Cámpora que ayudaban a los vecinos afectados por el agua. Esta vez, el que fue preso fue su hijo, Agustín, fue detenido por haber participado de esos hechos. El padre lo defendió así: “No tuvo nada que ver. La Cámpora asalta Iglesias”.

Cuando Cristina Fernández lo definió como un “ser nefasto”, ya había caído preso en una causa en la que el juez federal de Quilmes, Luis Armella, detectó una infinidad de pruebas que indicaban que la familia Medina extorsionaba a empresarios de la construcción de La Plata, pidiendo dinero, que se contrate a sus empleados y también a una empresa de catering para las viandas de los albañiles, de la que se demostró que él usufructuaba sus bienes. Como autos de alta gama y hasta un helicóptero.

Salió en libertad y desafió a la Justicia, hace pocos meses, cuando encabezó un acto en la puerta de la sede de su gremio en La Plata: tiene prohibido volver a la actividad gremial hasta que no se resuelva su situación procesal en la etapa de juicio oral y público. Esa causa es la que supuestamente habría “armado” la “Gestapo” de Macri.

Medina y los Kirchner son repentinos aliados.

Tras volver a ser detenido en prisión domiciliaria, el “Pata” había denunciado que lo llevaron de nuevo al encierro la hoy diputado Victoria Tolosa Paz, y al gobernador Axel Kicillof. Esa causa es la que ahora el kirchnerismo afirma que fue armada por “la Gestapo de Macri”, en alusión a lo dicho en el video grabado en 2017 en una oficina del Banco Provincia en el microcentro porteño.

Sobre ese hecho, la filmación en la que se detectan a tres espías y que reapareció justo después de que la Cámara Federal dictaminara que en la presidencia de Macri no hubo una asociación ilícita para realizar espionaje ilegal, pero sí operaciones ilegales de espías “cuentapropistas” que extorsionaron a políticos con información o les hicieron seguimientos.

Las preguntas sobre ese encuentro, más allá de su contenido polémico, generaron internas en el PRO. El presidente del Grupo Bapro en el 2017 era Jorge Macri. ¿La reunión fue filmada por esos espías y entregada por algún traidor a la AFI K tras el fallo de la Justicia que favoreció a la oposición? ¿Por qué grabarían ese encuentro? ¿Hay más filmaciones?

¿Por qué había instalada cámaras de filmación con audio en salas de reunión del BAPRO? Las cámaras de seguridad suelen estar en lugares estratégicos para dilucidar posibles hechos poco transparentes.

La Justicia inició una investigación tras la denuncia de la AFI. El servicio secreto nacional llevó el caso al juez Ernesto Kreplak de La Plata, exfuncionario del ministerio de Justicia K, y ex miembro de la mesa de La Cámpora.

Los hechos grabados ocurrieron en la Capital Federal. Aun así, el magistrado ya impulsó allanamientos como si la causa contra el “Pata” haya sido un invento sin pruebas, parte del “lawfare” impulsado por el espionaje y la política y los medios.

El caso por el que Medina terminó preso después de amenazar con “incendiar" la provincia de Buenos Aires llegó al procesamiento del sindicalista tras recolectar pruebas sobre bienes de lujo que utilizaba el “Pata”, juntar testimonios que ratificaron sus extorsiones posibles, y anexar además otra infinidad de expediente judiciales en los que Medina ya era investigado por acontecimientos similares.

En esta historia, la política une en un punto de oscuridad a servicios de Inteligencia acusados de incumplir las leyes para generar dinero espurio, con Suecia. Las cámaras que grababan lo que solía pasar en una de las salas de reunión del Grupo Bapro son de Axis Comunications. Una multinacional de Lunden, Suecia.

La grabación del Bapro se difundió el mismo día que la Legislatura bonaerense le devolvió la posibilidad de ser reelectos a los intendentes. Sergio Massa y María Eugenia Vidal se opusieron.

Axis Communications, los suecos, no se involucran en las internas entre oposición y oficialismo. O en las internas que hacen arder al oficialismo. Y en las que hacen arder a la oposición.

Nicolás Wiñazki

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