Lunes, 24 Enero 2022 10:56

Ante la falta de iniciativa del Gobierno, los aliados del kirchnerismo toman la calle y prometen un verano "caliente" - Por Nicolás Poggi

Escrito por Nicolás Poggi

El kirchnerismo duro y los movimientos sociales impulsan marchas contra la Corte Suprema y el FMI. Silencio en el Gobierno. 

Negociación estancada con el FMI, alza inflacionaria, divisiones internas, incertidumbre legislativa. Ante la falta de iniciativa del Gobierno, los sectores aliados toman la calle y prometen un verano “caliente”. 

Por un lado, un sector del kirchnerismo duro -con Luis D’Elía a la cabeza- organizó para el 1° de febrero una marcha hacia los tribunales porteños para pedir la renuncia de los cuatro miembros actuales de la Corte Suprema.

A la vez, los movimientos sociales que integran el Frente de Todos, espoleados en este caso por Somos Barrios de Pie, se encuentran abocados al armado de una movilización a Plaza de Mayo para brindarle apoyo al Gobierno ante las negociaciones con el FMI. Aunque aún no tiene fecha, el objetivo de las organizaciones era concretarlo esta semana.

Si bien en los contornos se trata de dos manifestaciones a favor del Gobierno, la marcha contra la Corte podría generar más de un dolor de cabeza en un momento inoportuno. Por algo la Casa Rosada hace silencio.

La impresión es que, sumido en una especie de parálisis, al Gobierno se le fueron de las manos estas irrupciones de sus aliados. La convocatoria contra la Corte empezó como una iniciativa marginal y terminó aglutinando a la CTA, las Madres de Plaza de Mayo, el gremio de Camioneros y los propios movimientos sociales. Hasta la CGT se vio en la obligación de aclarar si iba a participar o no (y por ahora mantiene la negativa).

La naturaleza rayana con las instituciones de esa protesta tiene preocupado a más de uno en el oficialismo, y de ahí la decisión de no pronunciarse. Además, va a producirse en momentos en que el Frente de Todos buscará impulsar en sesiones extraordinarias el proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura.

Hay también en carpeta otro expediente de ampliación del número de jueces del máximo tribunal para ser discutido en el próximo período legislativo, por lo que uno de los efectos secundarios de la marcha contra el mayor estamento del Poder Judicial será el de alterar el ya delicado equilibrio para esa discusión.

Contra la Corte

La movilización contra los jueces de la Corte fue motorizada por D’Elía y el juez Juan Ramos Padilla, y está convocada para el 1° de febrero a las 18. Los reclamos abarcan desde el rechazo a los fallos adversos para el Gobierno hasta la situación judicial de Milagro Sala, que actualmente cumple arresto domiciliario en Jujuy.

“En el imaginario colectivo, la movilización popular del 1° de febrero exigiendo la renuncia de la Corte Suprema es nuestra Batalla de Ayacucho contra la hegemonía neoliberal conservadora que expresan Macri, Magnetto y la Embajada de Estados Unidos”, dijo D’Elía, antes de volver a mandar un mensaje al interior del Frente de Todos: “Nadie debe mirar para otro lado”.

Pero en el albertismo (y en sus socios del massismo) sigue el silencio. Sólo Aníbal Fernández, ministro de Seguridad, y Juan Martín Mena, número 2 de Justicia, respaldaron la protesta. Además de los Moyano, las Madres y los movimientos sociales, también dieron el visto bueno las Abuelas de Plaza de Mayo.

“Apoyamos la marcha, con los cuidados. Es importante que el pueblo reclame cambios en el funcionamiento de la Justicia. No puede haber tres jueces. Nunca pasó eso”, justificó Estela de Carlotto en declaraciones a El Destape Radio.

La marcha contra el FMI

Paralelamente, los movimientos sociales aliados al Gobierno activaron una movilización a Plaza de Mayo -aún sin fecha- en respaldo al Gobierno ante los pedidos de “ajuste” del FMI. El puntapié inicial lo dio Somos Barrios de Pie, la organización que conduce el ex funcionario y actual diputado oficialista Daniel Menéndez.

"Estamos convencidos de la necesidad de confrontar con el programa económico del FMI en lo que refiere a la reducción del déficit y los plazos de pago, y también creemos en la movilización popular y el respaldo en la calle con la participación de la ciudadanía", dijo Menéndez en declaraciones a Télam.

El sector quiere acompañar la “firmeza” del ministro de Economía, Martín Guzmán, en las negociaciones, y repudia la "propuesta de ajuste de las cuentas fiscales y la auditoría de la política económica" del Fondo, que consideran "reñida con la democracia".

El dirigente aclaró también que la idea ya había sido presentada al presidente Alberto Fernández, lo que también explica que la hubieran hecho pública. Menéndez apuntó que ya dialogaron con el Movimiento Evita para sumarlos a la marcha, y desde esa organización indicaron a A24.com que van a participar pero todavía no hay nada concreto.

En efecto, Barrios de Pie y el Evita se mueven en tándem: son las dos organizaciones de base que le garantizan al Gobierno el control territorial y la contención de las bases. Ambas tienen funcionarios en el gabinete: Menéndez fue hasta el año pasado subsecretario de Políticas de Integración y Formación del Ministerio de Desarrollo Social, y el Evita tiene a Fernando “Chino” Navarro en la Jefatura de Gabinete y a Emilio Pérsico en la cartera social.

Sobre la marcha aún sin fecha, Menéndez anticipó que se invitará también a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y las centrales CGT y CTA.

Los movimientos sociales tienen experiencia en espolear actos masivos para apuntalar al Gobierno: el 17 de noviembre del año pasado orquestaron un acto por el Día de la Militancia, tres días después de la derrota en las elecciones legislativas, y un mes antes habían hecho lo propio por el Día de la Lealtad Peronista del 17 de octubre. En el acto de noviembre Alberto Fernández fue el único orador.

Nicolás Poggi

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