Domingo, 06 Marzo 2022 06:21

Acuerdo con el FMI: crónica de la fractura en el Senado y la cuenta regresiva del Frente de Todos - Por Nicolás Wiñazki

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Un senador entrerriano, el primer albertista de la Cámara, frenó al jefe de bloque, José Mayans, cuando por orden de Cristina bajó línea contra el acuerdo. Dudas sobre el voto del bloque, de mayoría K. 

Lo salvó la campana. Aunque no era un combate a los puños. Solo palabras: por más que sean solo ruido y viento, pueden a veces doler como una trompada. 

El 24 de febrero, antes de la primera sesión del año en el Senado, el jefe del bloque K, José Mayans, reunió a su bancada. Ya se palpitaba entre ellos el desconcierto que genera en el oficialismo la posición extrema de la familia Kirchner, que resiste la aprobación del nuevo pacto firmado por el Gobierno con el FMI.

No solo el diputado Máximo Kirchner critica el acuerdo y evitará votar a favor, aunque sea una política impulsada por la Casa Rosada. La vicepresidenta Cristina Kirchner, su mamá, también cree que el arreglo con el Fondo será perjudicial para el país y critica al presidente Alberto Fernández y, sobre todo, al ministro de Economía, Martin Guzmán, por el resultado de las negociaciones. En público hace silencio, en privado el Presidente sabe lo que ella cree de la renegociación de la deuda con el FMI.

Mayans obedece. Le habló a su bancada sentando una posición igual a los de los K: afirmó que la economía y la sociedad terminarán sufriendo si se cumplen los compromisos que el Presidente aceptó y consensuó cumplir con el Fondo. Describió un panorama sombrío.

Así habló hasta que se alzó una voz con la pregunta que varios esperaban: “José, queremos saber si esto que nos estás diciendo es una bajada de línea para que todo el bloque vote contra el acuerdo con el FMI, o si vamos a poder de modo individual de acuerdo a nuestras convicciones”, interrogó el senador Edgardo Kueider (Entre Ríos), y ahondó: “Si el acuerdo es malo, ¿entonces tenemos que llevar al país al default? ¿En serio creen que es mejor la cesación de pagos que el pacto con el Fondo?”.

Mayans balbuceó antes de responder. Y justo en ese instante que pareció más que un breve momento sonó la “campanita” del Senado, es decir, el timbre mediante el que se convoca a todos los senadores presentes en el Congreso para que se hagan presentes en el recinto para sesionar.

Aunque la campana acalló la discusión interna de los senadores K sobre este voto crucial para la economía, el debate está abierto. La posición anti FMI que en el Frente de Todos terminó expresando Kirchner hijo tras renunciar a la jefatura del bloque de Diputados por esta cuestión, sumadas a las diferencias profundas que expresó en una carta pública tiene con el Presidente, hacen crujir a la coalición oficialista.

El senador Kueider trabaja desde fines del año pasado con una orden del Presidente: sin generar una fractura en el bloque K, opera buscando consensos entre sus pares. En el pasado inmediato, eran legisladores que levantaban la mano de modo casi automático de acuerdo a los deseos de la vice Kirchner. Pero la posición tan radicalizada de los K respecto al acuerdo con el FMI, abrió una compuerta entre los senadores oficialistas.

Clarín pudo reconstruir este escenario gracias a fuentes legislativas que conocen la trastienda del trabajo de Mayans y de Cristina en la Cámara alta.

Hasta la polémica con el FMI, Kueider había lograron que tres colegas suyos, el correntino “Camau” Espínola; el jujeño Guillermo Snopek; y el salteño Sergio “Oso” Leavy, abandonaran el verticalismo directo para pensar de modo autónomo ante cada votación de un proyecto de Ley.

Si los cálculos de la Casa Rosada son correctos, el acuerdo con el FMI terminará generando el novedoso apoyo de entre 20 y 29 senadores del FdT. Nunca el bloque oficialista se desmarcó de tan modo de su jefa en el recinto, Cristina.

Kueider es el primer “mosquetero” de Alberto en el Senado.

El legislador entrerriano evitó dar detalles de esta nueva dinámica. Pero hubo demasiados testigos en esa reunión “secreta”, en la que Mayans por primera vez intentó alinear a su bloque a los deseos de Cristina sobre el pacto con el Fondo. Debido a diferencias con Guzmán primero, y ahora con la excusa del acuerdo con el FMI, los Kirchner rompieron los vínculos de confianza con el Presidente como no había pasado​ hasta ahora.

Con el diputado Máximo, Alberto Fernández no volverá a hablar por mucho tiempo. Con su madre sí. Poco, por ahora. En el Gobierno están convencidos de que los Kirchner intentan imponer su rechazo al pacto con el Fondo para generar un problema de gobernabilidad para Fernández. La votación sobre el acuerdo con el FMI será un combate interno entre Olivos y los Kirchner. Ella hace silencio porque el que habló (aunque sea a través de una carta) fue su hijo. La dirigencia de la agrupación que lidera Máximo, La Cámpora, desató una pelea explícita puertas adentro del Gobierno.

La resistencia de los Kirchner a que el Presidente consiga el apoyo económico del FMI es similar, aunque con matices, con la postura de la dirigencia del PRO.

El Presidente juega parte de lo que le resta de poder a la votación sobre el FMI en el Congreso. No solo porque el 21 de marzo la Argentina tiene que pagarle al FMI 2900 millones de dólares que no están en el Banco Central. Si no porque será la primera vez que, ante un desafío de su vice, o viceversa, el resultado concreto sea positivo o negativo para él. En el Parlamento gana el que más voto tiene. No hay interpretaciones que valgan más que esos números finales.

El Jefe de Estado empezó a hacer un difícil equilibro. Critica la deuda con el FMI que tomó Macri, pide incluso que se investigue en la Justicia si ese préstamo pudo ser parte de un delito, pero al mismo tiempo necesita de los votos de Juntos por el Cambio para lograr que el pacto con el Fondo sea aprobado en el Congreso debido a su disputa interna con los Kirchner.

En la Asamblea Legislativa, la bancada del PRO se retiró cuando Fernández pidió que la Justicia indague para resolver su fue ilegal el acuerdo de Macri con el FMI que culminó en el préstamo record en la historia de ese organismo multilateral de crédito.

Máximo Kirchner prefirió evitar la tentación de levantarse e irse si escuchaba algo que no le gustaba en esa exposición del Jefe de Estado. Esa ausencia, sumada a la del fiel y leal senador K, Oscar Parrilli, fueron señales inequívocas para la Casa Rosada. La Cámpora complota contra el Gobierno, aseguran en el Gabinete.

¿Cuál es la lógica de esa supuesta conspiración?

La militancia de La Cámpora fue “criada” con discursos a repetición donde se describe al FMI como un organismo demoledor de naciones: busca generarle deuda para inmiscuirse en su economía, con el objetivo de generar ganancias para las grandes corporaciones del neoliberalismo, aunque al mismo tiempo aumenta la pobreza del pueblo. Son conceptos que hasta cantan en eslogan las bases “camporistas”.

Los Kirchner preferirían mantener ese capital político propio alejándose lo más posible de un acuerdo con el Fondo. Mientras, al mismo tiempo, insisten en que ese pacto no se podrá cumplir y todo será peor para el país. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Para qué? Responde uno de los consejeros más influyentes en la Presidencia de la Nación: “El plan de La Cámpora es que Máximo sea Presidente. No importa cuándo. Ellos esperan. Si en el 2023 ganase el macrismo, entonces van a esperar a que la economía estalle. La sociedad entendería entonces que Máximo alertó sobre el riesgo que suponen los planes del FMI. Es muy irresponsable e infantil de su parte”.

Como se dijo, Máximo Kirchner se ausentó de la Asamblea Legislativa porque, dejó trascender, quería estar presente en el primer día de jardín de infantes de su hija, que vive en Río Gallegos, Santa Cruz, donde los gremios docentes, al menos los que trabajan en la educación pública, empezaron el año con un parto en reclamo de mejoras de sueldos. Al día siguiente de la Asamblea, la vice viajó en un avión de Presidencia de la Nación a su provincia. Máximo Kirchner volvió a la Capital Federal con ella en esa nave oficial.

Kirchner hijo había viajado, antes que a Santa Cruz, a Chubut, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y al ministro del Interior, Eduardo de Pedro.

Clarín pudo saber por fuentes gubernamentales que, después de participar de un acto en Comodoro Rivadavia, el intendente de esa ciudad, Juan Pablo Luque, había organizado un almuerzo con la dirigencia local. En medio de la comida, Máximo Kirchner se levantó y habló un rato largo con el diputado nacional Santiago Igon, de La Cámpora de Chubut.

El asistente de Máximo le avisó entonces al jefe comunal, Luque, que Kirchner no iba a volver a Buenos Aires. El diputado nacional Igon lo iba a llevar en su auto hasta Río Gallegos, con al menos una escala tal vez técnica en la ciudad santacruceña de Puerto San Julián.

Al otro día, Luque se comunicó con un asesor del Presidente y le contó la novedad. Kirchner no había vuelto a Buenos Aires, lo que indicaba que no iría a la Asamblea Legislativa.

Así se enteró el Jefe de Estado que su principal antagonista público sobre el acuerdo con el FMI no estaría presente cuando él hablase del tema en el Congreso. Su mamá, la vice, hubiera generado un escándalo institucional si evitaba esa ceremonia que está reglamentada en la Constitución Nacional.

El diputado Igon es un amigo de Máximo y un militante leal de La Cámpora. La distancia en auto desde Comodoro Rivadavia. Río Gallegos es de alrededor de 780 kilómetros. Diez horas o poco menos de viaje en auto por la Patagonia austral. Clarín no pudo confirmar si Igon debió volver solo a su casa en Chubut tras dejar a su líder en la capital de Santa Cruz.

De Pedro, al mismo tiempo jefe de La Cámpora, también viajó y no estuvo en la Asamblea Legislativa. Fue una travesía de otro volumen. Visitó España, adonde fue a una exposición de tecnología, además de entrevistarse con dirigentes políticos relevantes en ese país.

Terminó su gira de modo muy singular. Se reunió para hablar de desaparecidos y fosas comunes para víctimas del franquismo con el cineasta Pedro Almodóvar.

En una entrevista con el diario El País, De Pedro defendió el acuerdo con el FMI: “Evita la catástrofe económica”. ¿Disidencias con el jefe?

Otro enigma recorre ahora al poder. ¿Podría Cristina ausentarse del Senado el día que se vote el acuerdo con el FMI?

Podría.

Esa ausencia le permitiría ser la cara de una victoria de una posición anti FMI que no quiere defender en público. Y, lo que podría ser más probable, la ayudaría a esquivar ser la cara de una “derrota”.

Si el proyecto FMI tiene media sanción positiva en Diputados, ella podría esperar a que la sesión en el Senado sea después del 14 de marzo.

En esa fecha, el Presidente estará de gira por Dubái, Emiratos Árabes Unidos, adonde irá a una de las exposiciones de alimentos más importantes del mundo.

Kirchner ejercería entonces la Presidencia de la República. Y no la, ahora problemática, Presidencia del Senado de la Nación.

Nicolás Wiñazki

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