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Domingo, 26 Junio 2022 08:53

Cristina Kirchner rompe con Néstor y avanza en una nueva alianza conservadora para retener el poder - Por Pablo Winokur

Escrito por Pablo Winokur

¿Qué hay detrás del pedido de Cristina Kirchner para cambiar los planes sociales? La estrategia defensiva y el vínculo con los intendentes 

La supuesta pelea entre Cristina Kirchner y los movimientos sociales es un fuego artificial. En política no hay ideas sino circunstancias. Cristina nunca subiría al ring a una agrupación menor. Ella -que está para la Champions- no va a jugar con alguien de la D. 

¿Pero por qué se sube al escenario a dar esa pelea? ¿Por qué darle al Movimiento Evita -uno de los apuntados- una centralidad en la vida pública que no tiene? Ni siquiera manejan tantos planes y no son un factor de desestabilización para el Gobierno, como podrían ser los piqueteros de izquierda.

Cristina cerró una alianza con los intendentes del conurbano bonaerense. Incluso con los más albertistas. Se necesitan mutuamente.

Cristina sabe que su poder está en esa zona del país donde viven 10 millones de personas: fundamentalmente el sur y el oeste. Ahí ella es reina y señora, y es el único lugar donde no perdió popularidad. Ya sabe que no puede pisar CABA, Córdoba, Santa Fe, ni Mendoza. El resto de las provincias, mucho no suman. Necesita evitar que los intendentes bonaerenses busquen otro liderazgo nacional. No le sobra nada.

Los intendentes saben que si quieren conservar sus territorios no pueden enfrentarse a Cristina. No vaya a ser que ella arme candidaturas paralelas de la Cámpora y les termine ganando. ¿Qué otro candidato nacional podría garantizarles la continuidad? Ninguno.

Es un win-win. Cristina no los jode en sus territorios; y los intendentes no intervienen en la estrategia nacional y provincial. Como hicieron siempre.

Así la vice se garantiza el territorio y sigue teniendo la lapicera para armar listas en 2023. Quizás retiene la provincia de Buenos Aires (que no hay balotaje y puede ganar por un voto si la oposición divide entre Juntos por el Cambio y Javier Milei); y arma un Congreso con todos propios para trabar la próxima gestión.

Pero esta vez los intendentes saben que tienen más herramientas para negociar. Cristina tendrá popularidad, pero no tiene el poder de fuego para ganar la elección nacional. Por eso querían algo a cambio…

Una estrategia defensiva

Y así intervino a favor de ellos. Era un tema que no podían tolerar más. Cristina pidió que los planes sociales vuelvan a la órbita estatal y dejen de ser tercerizados por los movimientos sociales.

Dos días después, se juntó con el ultrakirchnerista intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, que le “acercó una propuesta para transformar los planes sociales que hay en esa ciudad en trabajo”. Dicho en otras palabras, un proyecto para que los planes sociales pasen a las intendencias.

Rompe así con una tradición que había iniciado Néstor Kirchner y que ella misma siguió siendo presidenta: el uso de los movimientos sociales como contrapeso de los intendentes y gobernadores peronistas. Néstor los usó cuando desconfiaba del poder territorial de Duhalde. Así crecieron Luis D’Elía y Milagro Sala, por ejemplo. Cristina para subsistir políticamente tiene que destruir la red de poder que creó Néstor. Es una estrategia conservadora y defensiva.

En un importante municipio del conurbano festejaron la versión neoconservadora de Cristina: “Es el sueño del pibe, les dio el pie que necesitaban”.

Los barones del conurbano venían preocupados. La crisis pega fuerte en sus municipios. Los movimientos sociales crecen y les disputan poder en tres ejes.

  • Sienten que perdieron un resorte de gestión: “Están extorsionando a los intendentes. Como las cooperativas son de ellos, les dicen qué trabajo hacer, por dónde ir, por dónde arrancar…”.
  • También perdieron una caja importante. La política se hace con plata.
  • Y, por último, la política se hace con gente. Y la gente hoy la manejan los movimientos.

“Los intendentes le dan el trabajo a las cooperativas. Los movimientos sociales agarraron ese músculo y hoy le pueden disputar poder al peronismo. Tienen la capacidad de daño que les dio el Estado peronista”, reflexiona un hombre del riñón del peronismo bonaerense.

Hoy el Movimiento Evita gobierna Moreno. La intendenta es Mariel Fernández, pareja de uno de sus líderes, “el Gringo Castro”. Ahora Emilio Pérsico (otra de las cabezas de ese movimiento) impulsa a su esposa, Patricia Cubría, para intendenta de La Matanza. Difícilmente pueda ganar, pero puede hacerle daño al actual intendente, Fernando Espinoza.

La Federación Argentina de Municipios -que congrega a los intendentes peronistas de todo el país- está en alerta. La semana pasada emitieron un comunicado contra ciudad y la Corte. Ya están armando otro contra los movimientos sociales. Es cuestión de días que se publique.

“Son gerentes de la pobreza”, dijo Zurro de Pehuajó tras el encuentro con la vicepresidenta. Este intendente fue el primero en pedir hace tres meses que Cristina sea la candidata a presidente del Frente de Todos. Esta gente nunca habla sin el aval de su líder.

Los otros giros conservadores de Cristina

Pero hubo más de Cristina. En su discurso del Día de la Bandera, explicó que el déficit fiscal y el déficit comercial no son causantes de inflación ni de los males endémicos de la Argentina. Todo lo contrario, a lo que planteaba Néstor Kirchner que basó todo su programa económico de 2003 a 2007 en tener los “superávits gemelos”. Néstor hacía culto de eso.

También terminó reivindicando a Moreno que lo echó por la ventana, cuando habló de la estrategia de presionar empresarios (“Usar la lapicera”) para que exporten productos a cambio de que se les garanticen las importaciones.

Hablando de Moreno, un dirigente porteño que responde al exsecretario de Comercio presentó una denuncia penal con pedido de detención inmediata para Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero, por los cortes de calles. Peronismo de derecha.

Mientras tanto, la oposición...

Macri y Larreta volvieron a cruzarse. Fue en un congreso de la Fundación Pensar (la usina de ideas del PRO) que se hizo en el norte del país.

  • Macri abrió el evento con esta frase: “Somos el cambio o no somos nada”
  • Larreta habló al día siguiente y le respondió: "Tenemos que llegar con un plan consensuado. El cambio vale si lo podemos sostener en el tiempo".

Total tranquilidad en el PRO que no se ponen de acuerdo ni siquiera en cómo tiene que ser el Cambio.

Milei perdió el ángel. Ya nadie habla de él. Hasta cayó en el rating en sus últimas apariciones por TV. Carlos Maslatón -un dirigente de Twitter- lo desafió a ir a una PASO entre liberales. En las primeras encuestas (también vía Twitter) salió que Maslatón le ganaría. Es todo un delirio si no fuera porque el espacio de Milei tiene mucho peso en esa red social.

Los gurúes de Milei -su hermana Karina y el operador en las sombras Carlos Kikuchi- le recomendaron que muestre equipos. Por eso se presentó en Córdoba este sábado “para explicar su programa económico”. No entusiasmó.

  • El problema de Milei es que no tiene cómo sumar volumen político:
  • Los halcones de Juntos por el Cambio no van a saltar el charco y menos en este momento de declive.
  • Con Espert -con quien podría tener afinidad ideológica- se odian.
  • Otros liberales como Ricardo López Murphy ya juegan con Juntos por el Cambio. 

Su única opción son los partidos ultraconservadores de las provincias, en muchos casos con vínculos con la última dictadura.

El dilema del peronismo

En el peronismo hay movimientos de disconformidad por lo que está pasando. Este fin de semana se juntaron en Rosario 100 dirigentes de todo el país para debatir cómo seguir. El encuentro se planificó en un asado en la sede de Matheu del PJ. Es el PJ que preside Alberto Fernández. Hubo diputados nacionales, provinciales, concejales y algunos aspirantes a gobernadores. También hubo funcionarios. La mayoría defiende a Alberto; todos están enfrentados con La Cámpora. Pasaron por el evento también el titular de la AFI Agustín Rossi y el jefe de bloque del Frente de Todos, Germán Martínez.

La coincidencia es que el peronismo necesita una renovación y que las ideas del kirchnerismo están agotadas. No está claro si quienes piensan de esta manera van a poder tener participación en el peronismo que viene.

“La gente no come vidrio. Si decís que hay menos pobres que en Alemania, que no hay inflación y que la inseguridad es una sensación es difícil que te crean”, planteó en A24 el “Chino” Navarro, dirigente del Movimiento Evita con despacho en la Casa Rosada. Son dirigentes que entienden que el ciclo de Cristina está acabado. Aunque no saben cómo salir de su trampa.

Pablo Winokur 
www.lajungladelpoder.com.ar

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